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Imagen del Teide / VOLCANO TEIDE

Una docena de terremotos sacude Las Cañadas del Teide tras casi una semana sin actividad

El IGN detecta doce seísmos a entre 8 y 14 kilómetros de profundidad, aunque descarta que formen un nuevo enjambre

El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado en las últimas horas una docena de terremotos bajo Las Cañadas del Teide, en Tenerife, después de casi una semana sin actividad sísmica significativa tras el séptimo enjambre detectado en febrero.

Los seísmos se han producido entre las 21.45 horas de este martes y las 6.00 de la mañana del miércoles, con hipocentros situados entre 8 y 14 kilómetros de profundidad. El de mayor magnitud alcanzó 1,4 mbLg.

El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, explicó que estos movimientos no constituyen un nuevo enjambre sísmico, sino terremotos aislados con mayor contenido en altas frecuencias, similares a los que se registran de forma ocasional en esta zona desde hace años.

Domínguez indicó que, en circunstancias normales, este tipo de actividad no habría tenido mayor relevancia, aunque en el contexto actual se mantiene un seguimiento más atento por si se produjera algún cambio.

Fin de los enjambres

Lo que sí confirman los expertos es que la actividad sísmica en forma de enjambres cesó el pasado jueves, después de varios episodios registrados durante el mes de febrero bajo el entorno del Teide.

No obstante, los científicos consideran que aún es pronto para dar por finalizada la actividad, ya que una semana sin movimientos significativos no permite sacar conclusiones definitivas.

Origen de la actividad

Según el análisis del IGN, los enjambres registrados entre el 7 y el 10 de febrero podrían estar relacionados con una acumulación de fluidos en el subsuelo que generó sobrepresión, desencadenando posteriormente los distintos episodios sísmicos.

Domínguez señala que este fenómeno no se ha vuelto a observar desde entonces, aunque advierte de que podría repetirse en el futuro.

En cualquier caso, el director del IGN insiste en que ni los enjambres registrados en febrero ni los terremotos detectados en las últimas horas son precursores de una erupción volcánica a corto o medio plazo, es decir, en semanas o meses.