La segunda jornada de la repetición del juicio con jurado por el crimen de Tabaiba ha revelado nuevos detalles sobre la carta póstuma escrita por Toño, el presunto planificador del crimen, en la que afirmaba que el acusado iría a prisión.
En el escrito, redactado la noche del asesinato y antes de suicidarse por una sobredosis de cocaína, indicó a su hermana que se quedara con una furgoneta que se encontraba en el taller de ella porque "el dueño va a ir a la cárcel", en referencia a Antonio J., quien está siendo juzgado de nuevo tras haber quedado absuelto previamente.
Vista oral
La vista oral, que se celebra en la Audiencia Provincial tinerfeña por la muerte violenta de Rubén, ocurrida el 21 de febrero de 2023 en un apartamento de El Rosario, se ha dedicado este viernes a escuchar los testimonios de los efectivos de la Policía Nacional y de los expertos en criminalística de la Guardia Civil.
Uno de los investigadores explicó que en la carta, escrita poco antes de quitarse la vida, Toño exculpaba a Antonio J. y a José J., hasta ahora el único condenado por estos hechos, circunstancia que, lejos de cerrar el caso, orientó a los agentes sobre la posible implicación de otras personas, que fueron detenidas posteriormente.
El escrito también mencionaba a una persona como responsable de la muerte de Rubén, si bien los investigadores señalaron que no existe prueba alguna de que esa persona sea real y que, dada la ingesta de drogas, el contenido de la carta no puede considerarse fiable en su conjunto.
Agentes
Los primeros agentes que accedieron al apartamento encontraron el cuerpo de la víctima parcialmente cubierto con una tela, con la cabeza envuelta en una bolsa de plástico —presuntamente para contener la sangre— y el cristal del balcón roto.
Varios vecinos relataron que escucharon gritos, un fuerte estruendo y el ruido de cristales rotos, y uno de ellos aseguró haber visto desde su balcón restos de sangre en la terraza contigua. Los agentes también intentaron localizar sin éxito al taxista que Antonio J. habría utilizado para regresar a su domicilio en el sur de la isla. Otros testigos afirmaron haber visto discutir acaloradamente en el exterior del inmueble a Toño y al acusado, como si este último le reprochara haber sido engañado.
Abandonó el lugar
Posteriormente, José J. habría abandonado el lugar en su vehículo, mientras que el acusado saltó una valla para detener un taxi, pese a no llevar dinero encima. Según la investigación, Toño y Rubén habían mantenido un altercado durante el sábado de carnaval por una deuda superior a 100.000 euros relacionada con el tráfico de cocaína.
Ambos quedaron en verse el martes siguiente en el apartamento con el objetivo de alcanzar un acuerdo, aunque los investigadores sostienen que el plan era acabar con la vida de la víctima. Las cámaras de seguridad muestran a Rubén accediendo al edificio aparentemente tranquilo, aunque a los agentes les llamó la atención que portara un espray de defensa en el bolsillo, lo que podría indicar que temía ser atacado.
Grabaciones
Antonio J. fue identificado con facilidad en las grabaciones por su corpulencia, tatuajes y por las manchas cutáneas derivadas del vitíligo que padece. Tras su detención días después, la policía indicó que colaboró con la investigación y sostuvo que había sido engañado y que no participó en el crimen.
En el registro del apartamento se localizaron cuatro teléfonos móviles: dos pertenecientes a Toño, otro a nombre del padre de Antonio J. y un cuarto de José J., quien cuenta con antecedentes penales y dejó además una huella en el vehículo de Toño.
Hallado muerto
Los agentes analizaron restos de sangre desde el lugar donde se halló el cadáver hasta la salida del edificio, así como papel higiénico que, según la investigación, habría sido utilizado por los tres implicados.
También se localizó en el cristal de la terraza una mancha de sangre sin identificar. Tras los hechos, Toño regresó al apartamento y habló con varios vecinos, a quienes explicó que el ruido se debía a que estaban de celebración por el carnaval. Después se le perdió la pista hasta que al día siguiente fue hallado muerto en su tienda de La Laguna.