La asociación Salvar Punta Blanca ya prepara las alegaciones contra el proyecto impulsado en la costa de Guía de Isora, en el sur de Tenerife, para la construcción de arrecifes artificiales. Desde el ámbito ecologista, consideran que la iniciativa “contradice los principios básicos de la restauración ecológica” y la califican directamente como un caso de greenwashing.
Los arrecifes están promovidos por Underwater Gardens y se enmarcan dentro del proyecto europeo Horizon Ocean Citizen, que cuenta con una inversión superior a los 8 millones de euros. La actuación plantea ocupar 11.691,54 metros cuadrados de dominio público marítimo-terrestre en la costa de Playa Blanca, aunque las estructuras arrecifales se ubicarían en unos 50 metros cúbicos de la plataforma marina.
Un proyecto de gran escala
La propuesta contempla la instalación de 86 módulos arrecifales, distribuidos en 16 agrupamientos, además de un arrecife flotante y tres estaciones de monitorización. Todo el dispositivo se repartirá en tres zonas diferenciadas de la plataforma: somera, mesofótica y profunda.
El proyecto se articula en torno a tres actuaciones principales: el trasplante sobre fondo natural —duro y blando— (que requerirá una autorización administrativa independiente), el trasplante sobre sustrato artificial mediante módulos arrecifales y estructuras flotantes, y la denominada colonización pasiva.
Críticas desde el ámbito ecologista
Para la asociación, la iniciativa “contradice los principios básicos de la restauración ecológica” al plantear el trasplante de sebadales, corales, esponjas y otras especies sin eliminar previamente las causas de su degradación. En este sentido, advierten de que cualquier actuación de regeneración que no aborde el origen del problema “está condenada al fracaso”.
Desde el punto de vista de los colectivos, el proyecto constituye “una estrategia descarada de greenwashing”. Según denuncian, “este supuesto proyecto de regeneración es utilizado por la promotora Underwater Gardens International para sacar adelante su parque temático en la Zona Especial de Conservación Teno-Rasca, optando a una concesión pública con fines turísticos privados en Punta Blanca”.
Vínculo con el parque temático
El “parque temático” al que hacen referencia corresponde a la parte terrestre del proyecto Underwater Gardens, centrado en el buceo, y que la propia Comisión de Evaluación Ambiental de Tenerife habría calificado en esos términos. Según la asociación, este desarrollo ocuparía cerca de 140.000 metros cuadrados de costa, “casualmente frente al área donde se solicita la concesión marina”.
Los colectivos advierten de que el proyecto de arrecifes artificiales sería “una estrategia para lograr un parque temático donde jamás podría autorizarse”, al encontrarse dentro de la Zona Especial de Conservación Teno-Rasca, integrada en la Red Natura 2000.
Falta de transparencia y base científica
Salvar Punta Blanca sostiene que existe una posible connivencia entre el proyecto europeo Ocean Citizen, financiado con fondos públicos, y la promotora privada, señalando que parte del equipo técnico sería común a las iniciativas marina y terrestre. Sin embargo, denuncian que en el proyecto básico publicado por Costas se han omitido los nombres de los técnicos responsables.
A su juicio, esta falta de información responde a que el proyecto “está absolutamente cuestionado por la comunidad científica” y que su publicación completa evidenciaría la relación entre ambas iniciativas. “Esto impide conocer si los técnicos son competentes en la materia y poder alegar sobre ello”, critican.
Impacto ambiental y presión turística
La asociación considera que el proyecto se presenta como una actuación de restauración ambiental, pero que en realidad se basa en la instalación de estructuras artificiales de hormigón en el fondo marino, sin justificar que la pérdida de biodiversidad responda a la ausencia de estructura física. Subrayan que en la zona existen arrecifes volcánicos naturales que no han sido alterados.
Asimismo, cuestionan que, pese a reconocer que las principales causas de degradación son los vertidos, la contaminación, la presión turística y el tráfico marítimo, el proyecto no plantea medidas para reducir estos impactos. Por el contrario, alertan de que podría agravarlos con la llegada prevista de hasta 3.000 turistas diarios a un entorno actualmente libre de esa presión.
Contestación social en Canarias
El proyecto Underwater Gardens ha generado una amplia contestación social en Canarias, con la creación en 2025 de una plataforma integrada por 30 colectivos ecologistas y organizaciones vinculadas al mar, además de reunir más de 60.000 firmas en contra.
Finalmente, Salvar Punta Blanca advierte de que la iniciativa supondría el desplazamiento de usos tradicionales del litoral, como el surf, al implicar una privatización de facto del acceso al mar en esta zona de la costa tinerfeña.