La agricultora Elisa Blanco Gestal. / CEDIDA
La agricultora Elisa Blanco Gestal. / CEDIDA

La Econtenta, la apuesta de Elisa Blanco por la agricultura ecológica y de proximidad en Tenerife

Tras estudiar Biología y trabajar en actividades en la naturaleza, descubrió su vocación por el campo y puso en marcha un proyecto de cultivo ecológico en Buenavista del Norte

A veces encontrar una vocación es cuestión de probar algo nuevo. Así le ocurrió a Elisa Blanco Gestal, impulsora de La Econtenta, una finca verduras ecológicas ubicada en Buenavista del Norte, en Tenerife. Aunque siempre había sentido una conexión especial con la naturaleza, fue a raíz de una iniciativa surgida entre un grupo de amigas interesadas en la alimentación saludable cuando descubrió su vocación por la agricultura.

Elisa estudió Biología y trabajó en una empresa de actividades en la naturaleza, pero todavía no había encontrado aquello a lo que realmente quería dedicarse. El punto de inflexión llegó cuando, junto a un grupo de amigas interesadas en alimentarse de forma saludable, intentaron impulsar un grupo de consumo y contactaron con agricultores de la Isla Baja. Una de sus compañeras tenía un pequeño terreno en su casa y propuso que cultivaran algo. 

“Ahí fue como que descubrí que me encantaba”, afirma en una entrevista a Atlántico Hoy. Para comprobar que aquella afición podía convertirse en su profesión, comenzó a trabajar en una finca de agricultura ecológica de personas conocidas. Quería saber si aquello que disfrutaba durante unas horas también le gustaría los 365 días del año.

Una vocación que creció acompañada

Los comienzos no fueron fáciles. Elisa pudo dar sus primeros pasos gracias a la cesión gratuita de un terreno que sus propietarios preferían ver cuidado antes que abandonado. Más adelante, cuando tuvo más claro el futuro de su iniciativa, se acogió a una subvención para jóvenes agricultores y arrendó una finca de mayor superficie.

Su proyecto nació también de la mano de la Red de Agricultores y Agricultoras de la Isla Baja, una iniciativa de colaboración entre productores ecológicos de la zona que comenzó a organizarse hace unos 14 años. Aunque cada productor gestiona su propia explotación de manera autónoma, mantienen una organización conjunta que les permite planificar los cultivos, coordinar precios y comercializar sus productos.

Esta planificación también tiene en cuenta las características de cada finca, ya que algunas se encuentran en zonas de medianías y otras en áreas costeras. Así, los agricultores se reparten los cultivos teniendo en cuenta las diferencias entre las explotaciones.

Productos de La Econtenta. / CEDIDA
Productos de La Econtenta. / CEDIDA

Dos vías de venta

Esta colaboración se traduce en dos vías principales de comercialización: el mercado de Buenavista del Norte, los sábados por la mañana, y un servicio de reparto a domicilio los miércoles. Así, los agricultores pueden comercializar conjuntamente sus productos sin tener que asumir individualmente todo el trabajo de venta.
La apuesta por el producto ecológico, fresco y de proximidad constituye uno de los pilares de La Econtenta. Elisa explica que los productos cuentan con certificación ecológica y están sujetos a los correspondientes controles e inspecciones.

A ello se suma la frescura de las cosechas. Según explica Blanco, las verduras de hoja destinadas al reparto a domicilio se recolectan el mismo día de la entrega, al igual que la mayoría de los productos, mientras que los destinados al mercado se recogen el día anterior. La agricultora destaca también la fidelidad de su clientela, entre la que se encuentran consumidores que buscan específicamente productos ecológicos.

El difícil acceso a la tierra

Sin embargo, detrás de este proyecto también se encuentra una realidad que preocupa a Elisa: las dificultades para acceder a terrenos agrícolas en Tenerife, especialmente para quienes quieren incorporarse al sector sin disponer de propiedades familiares. La agricultora recuerda las dificultades que encontró para conseguir una finca, un proceso que se prolongó durante casi un año. Finalmente pudo acceder a un terreno que estaba en venta y cuyos propietarios decidieron arrendar. 

Según explica, aunque existen terrenos disponibles, acceder a ellos puede resultar complicado por problemas de herencias, documentación sin regularizar o propietarios que han tenido malas experiencias con anteriores arrendamientos. A ello se suma el elevado precio de compraventa. Blanco asegura que se están manejando cifras de entre 200.000 y 300.000 euros por fincas agrícolas de una hectárea. 

Unas ayudas que deben adaptarse a quienes empiezan

Otra de las cuestiones que Elisa considera necesario revisar es el diseño de determinadas subvenciones agrícolas. Aunque reconoce la existencia de ayudas para el sector, entiende que deberían ofrecer un acompañamiento más cercano y no estar tan orientadas a proyectos de gran dimensión, de manera que también respondan a las necesidades de quienes comienzan. En este sentido, destaca la labor de los técnicos y técnicas de las oficinas de Extensión Agraria, de quienes reconoce su disposición para ayudar a los profesionales del sector. 

Elisa considera necesario replantear las medidas actuales y buscar soluciones que permitan a las personas jóvenes incorporarse y permanecer en el campo. Su trayectoria y compromiso con este modelo agrícola le valieron el Premio Agricultora de Canarias de la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias. La distinción puso en valor su modelo de producción ecológica al frente de La Econtenta y su participación en el impulso de la Red de Agricultores y Agricultoras de la Isla Baja, vinculada a los circuitos cortos de comercialización, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo local.

Un proyecto con mucho camino por recorrer

Mientras tanto Elisa continúa trabajando en La Econtenta. Entre sus objetivos figura incorporar fruta a su producción, para lo que ya ha comenzado a plantar árboles frutales. También plantea la posibilidad de elaborar conservas y otros productos a partir de los excedentes de verduras y frutas, así como desarrollar visitas a la finca, una actividad por la que asegura que existe bastante interés.

Sin embargo, reconoce que para desarrollar estas iniciativas necesitaría incorporar más personas al proyecto. Aunque dispone de una finca de gran superficie, actualmente trabaja sola y considera necesario contar con un equipo para aprovechar las posibilidades que ofrece el terreno. Elisa reconoce que dedicarse a la agricultura es un trabajo duro y que no resulta fácil salir adelante, por lo que considera fundamental disfrutar de lo que se hace.

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