A 300 metros. Esa es la distancia que separa un núcleo poblacional de San Isidro, en Granadilla de Abona, de la cantera que una empresa está proyectando en la isla de Tenerife. El proyecto está impulsado por la empresa Ecoten Gestión Medioambiental y contempla la extracción de 1,68 millones de metros cúbicos de lapilli volcánico a través de un proyecto minero denominado La Mesita.
La actuación se desarrollará en el paraje conocido como La Montañita, en una zona próxima a los núcleos poblacionales de San Isidro y La Pelleja, y ocupará una superficie total de 63.419 metros cuadrados. La ubicación, cercana a una de las áreas con mayor crecimiento demográfico del sur de la isla, convierte al proyecto en una actuación de especial relevancia territorial que deberá superar ahora el correspondiente proceso de evaluación ambiental.
El anuncio, publicado en el Boletín Oficial de Canarias, somete a exposición pública el Proyecto de Explotación, el Estudio de Impacto Ambiental y el Plan de Restauración, abriendo un plazo de 30 días para la presentación de alegaciones por parte de ciudadanos, colectivos y administraciones públicas.
Una explotación minera para abastecer al sector de la construcción
El objetivo de la iniciativa es aprovechar los depósitos de lapilli basáltico existentes en la zona para su uso como árido destinado a la construcción, la fabricación de hormigón y otras obras civiles.
Según la documentación técnica, el yacimiento alberga importantes reservas de material volcánico asociadas al cono de La Montañita. La explotación prevé una producción media anual de 75.000 metros cúbicos, lo que permitiría mantener la actividad durante más de dos décadas.
Los estudios realizados por la empresa promotora calculan unas reservas explotables de 1.683.886 metros cúbicos, con un volumen neto estimado superior a 1,6 millones de metros cúbicos.
Más de 56.000 metros cuadrados dedicados a la extracción
La superficie afectada por el proyecto alcanza los 63.419 metros cuadrados, de los cuales 56.163 metros cuadrados estarán destinados directamente a la explotación minera. Además, el proyecto reserva 7.255 metros cuadrados para trabajos de retanqueo y acondicionamiento de taludes, mientras que otros 2.013 metros cuadrados se dedicarán a instalaciones auxiliares e industriales vinculadas a la actividad extractiva.
La explotación se realizará mediante una cantera a cielo abierto organizada en bancos descendentes y utilizando maquinaria pesada especializada para la extracción y transporte del material.
Planta de áridos, reciclaje de residuos y hormigón
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que no se limita únicamente a la extracción del lapilli. La iniciativa incorpora una planta de trituración y clasificación de áridos, una instalación para la gestión y reciclaje de residuos de construcción y demolición (RCD), una planta de hormigón hidráulico y varias zonas destinadas al almacenamiento de materiales y maquinaria.
La documentación señala que estas instalaciones permitirán procesar el material extraído en la propia explotación y dar servicio a la demanda de áridos existente en el sur de Tenerife.
Una inversión superior a 1,6 millones de euros
El presupuesto global del proyecto asciende a 1,6 millones de euros, incluyendo tanto la maquinaria necesaria para la actividad extractiva como las instalaciones industriales previstas.
La mayor parte de la inversión se destina a equipos de producción y tratamiento de materiales, así como a las medidas de seguridad y acondicionamiento necesarias para el funcionamiento de la cantera.
Restauración progresiva del terreno
El proyecto incorpora un plan de restauración ambiental que contempla el relleno progresivo de parte de los huecos generados por la extracción mediante materiales inertes y estériles procedentes de la propia actividad y de residuos de construcción previamente tratados.
La propuesta prevé la utilización de más de 670.000 metros cúbicos de materiales de relleno, con el objetivo de recuperar gradualmente la morfología del terreno y reducir el impacto paisajístico de la explotación una vez concluida la actividad.
Pendiente del visto bueno ambiental
Los promotores sostienen que el ámbito de actuación se encuentra ya alterado por actividades extractivas desarrolladas históricamente en el entorno de Montaña de Las Tabaibas y Montaña Casablanca, y destacan que el proyecto busca compatibilizar el aprovechamiento de recursos minerales con la restauración posterior del espacio.
No obstante, la iniciativa deberá obtener el visto bueno de la Comisión Autonómica de Evaluación Ambiental, que analizará los posibles efectos sobre el territorio antes de emitir la declaración ambiental que condicionará su autorización definitiva.
Durante el periodo de exposición pública, vecinos, colectivos ecologistas y administraciones podrán examinar la documentación y presentar alegaciones sobre una actuación que plantea transformar durante más de veinte años una extensa superficie situada a escasa distancia de algunos de los principales núcleos poblados del sur de Tenerife.