Apenas han transcurrido 24 horas desde que las autoridades insulares cortaran la cinta inaugural de la esperada pasarela peatonal de Padre Anchieta, en La Laguna, cuando el civismo ha vuelto a chocar de frente con la realidad urbana.
El gran anillo flotante, una obra de ingeniería diseñada para aliviar el tráfico de la TF-5 y garantizar la seguridad de miles de peatones, ya luce sus primeros vandalismos. Las firmas de tres grafiteros han estrenado el impoluto color blanco de la estructura mucho antes de que se complete el desmantelamiento de los antiguos pasos de peatones.
Tres grafiteros
Los responsables de este temprano bautizo de pintura han dejado sus sellos bien visibles en la parte sur infraestructura: 'Esmi', 'Doma' y 'Race'. Estos tres nombres, realizados con rotuladores negro y lila, rompen la estética vanguardista de una obra que ha costado más de 13 millones de euros y casi cinco años de trabajos y retrasos. La rapidez con la que han actuado estos infractores ha despertado una mezcla de indignación y asombro entre los transeúntes de la pasarela.
La infraestructura llevaba construyéndose desde 2021 y ha sufrido un retraso de más de tres años respecto a lo originalmente previsto, además de un sobrecoste que ha elevado el presupuesto de 8,8 millones de euros a 13 millones.
La curiosidad de los vecinos
Próximamente se desmantelarán los pasos de peatones inferiores para que todo el tránsito a pie que transcurre desde la avenida Trinidad hacia las facultades de ciencias se haga por arriba, esperando reducir en torno a un 20% el tráfico rodado.
Desde su apertura, decenas y decenas de vecinos se han acercado curiosos a transitar la pasarela, una obra que llevan un lustro esperando
