Después de meses de protestas y reclamaciones, la presión de las familias de la residencia Hermano Pedro empieza a dar resultados.
Según comenta a Atlántico Hoy la representante de las madres y padres de la residencia, Olimpia Segovia, la Consejería ha comenzado a reforzar la plantilla del centro, una medida que las familias reciben con “alegría, pero con mucha cautela”.
Logran refuerzos del personal
Segovia explica que las familias habían solicitado una enfermera, dos auxiliares de enfermería, seis auxiliares educativos y una auxiliar asistencial para poder garantizar una atención adecuada a los menores.
De ese listado, por ahora solo se ha cubierto una enfermera y tres auxiliares educativas, lo que permite aliviar parcialmente la situación, pero está lejos de las necesidades reales del recurso.
La cobertura sanitaria mejora
Con la incorporación de esa enfermera, la cobertura sanitaria mejora, pero resulta insuficiente ya que, según palabras de la representante, próximamente vence el contrato de otra profesional, lo que dejaría de nuevo a la residencia con una única enfermera. A ello se suman las tres auxiliares educativas que han entrado recientemente, la mitad de las seis que reclamaban las familias.
Las dudas no se limitan al número de efectivos sino también a qué tipo de contrato se ha hecho al nuevo personal. “Tradicionalmente, el personal sanitario se cubría mediante una empresa externa, pero en esta ocasión ha sido la Consejería quien ha contratado directamente, sin que se haya aclarado todavía si estos refuerzos se mantendrán más allá de este curso”, expone.
Van a seguir en la lucha
“Solo cuando hacemos mucho ruido nos hacen algo de caso”, resume Segovia, que insiste en que este desbloqueo de plazas no es “ni la mitad” de lo que se había pedido. La sensación entre las familias es que estos movimientos pueden obedecer más a un intento de “callar las reclamaciones” que a una solución de fondo, y temen que, a corto plazo, los refuerzos no se consoliden.
Por ello, aunque reconocen que se trata de un avance importante, las familias dejan claro que no van a bajar la guardia. Ya han reabierto una reclamación ante el Diputado del Común y se declaran dispuestas a seguir “súper atentas y detrás de todo esto” para garantizar que se cubran todas las plazas necesarias.
"No nos corresponde a nosotros"
Pese al desgaste, las familias no renuncian a su papel de vigilancia, pero sí cuestionan que tengan que ser ellas quienes abran constantemente el camino. “Las familias no deberían tener esta carga de estar siempre presionando”, lamenta Segovia, que recuerda que se trata, en muchos casos, de hogares con situaciones personales muy delicadas, volcados en el cuidado de sus hijos con discapacidad y sin tiempo ni herramientas para moverse en medios de comunicación o en los circuitos administrativos.
“Apoyamos a la dirección y todas las medidas que se hagan, pero no somos la herramienta para que se resuelvan las cosas”, subraya.
Con todo, el mensaje que trasladan es de cierto alivio al comprobar que las reclamaciones empiezan a transformarse en refuerzos concretos y, por otro lado, muestran la convicción de que la batalla no ha terminado y de que seguirán reclamando una solución definitiva y estable para la residencia Hermano Pedro.
