Hace unos meses, salió a la luz la historia de José Manuel, un cabrero del municipio tinerfeño de La Matanza de Acentejo que denunciaba las continuas quejas vecinales, entre ellas de una vivienda vacacional, que recibía por los olores, las heces y el tránsito de sus cabras por la zona. Una situación que, lejos de resolverse, se ha agravado con el paso del tiempo.
Según relata a Atlántico Hoy, se ha visto obligado a vender un centenar de cabras y a cerrar su quesería, poniendo prácticamente fin a una actividad que venía desarrollando. "Son pocos, porque muchos vecinos me apoyan, pero me insultan y me han llegado a tirar agua cuando paso", afirma. El ayuntamiento ha recibido desde hace años quejas de algunos vecinos, generándose una situación de disputa entre ellos y José Manuel.
Endeudado
Este ganadero del norte de Tenerife tenía una quesería legalizada y un puesto en el mercadillo de La Matanza. Además de "perder sus cabras y su quesería", asegura “haber quedado endeudado” porque pidió dos créditos para "mantener la ganadería y la quesería". También cuenta con una subvención del Gobierno de Canarias "que no sabe si tendrá que devolver", se pregunta.
Cuando su situación se dio a conocer hace unos meses, dijo haber recibido "hasta tres notificaciones del ayuntamiento" que advertían "de que podrían confiscar a sus animales si no trasladaba el ganado a un terreno rústico".
Suelo
Por su parte, desde el consistorio señalaban que "nunca se pretendió confiscar los animales" y que solo existía un expediente de amonestación con un importe bajo derivado de "las constantes denuncias vecinales por las heces y olores".
Además desde el ayuntamiento señalaban que, según la normativa vigente desde 2011, no podía mantener a sus cabras en la ubicación actual y que disponía de suelo rústico más arriba donde trasladarlas. Según José Manuel "no tiene ningún problema para mudarse" pero insiste en que "no dispone de dinero para esas instalaciones nuevas", se lamenta.
