El histórico drago de San Francisco, uno de los símbolos patrimoniales de Los Realejos y con más de 200 años de antigüedad, se desplomó en la noche del miércoles, según informó el ayuntamiento en un comunicado. El ejemplar, de unos 17 metros de altura, estaba situado en un altozano donde confluyen las calles del Medio y Cruz Verde y era considerado, tras el drago de Icod de los Vinos, como uno de los más bellos del archipiélago.
Tras el suceso se desplazaron hasta la zona efectivos de la Policía Local, Bomberos de Tenerife, voluntarios, personal municipal y operarios de la empresa Realserv para asegurar el área y evaluar los daños. La caída afectó a varios vehículos estacionados en las inmediaciones, aunque no se registraron daños personales.
Trabajos
Según el consistorio, los equipos de emergencia trabajaron durante la noche para retirar ramas y facilitar el acceso a los vehículos que quedaron atrapados bajo el drago, además de comprobar que no hubiera personas afectadas. El desplome también provocó la caída del suministro de alumbrado público en la zona y daños en un muro perimetral, mientras se evaluaban posibles afecciones a una vivienda cercana.
Por motivos de seguridad, el ayuntamiento acordonó el área y prohibió el acceso al lugar, solicitando a los vecinos que no se acercaran ni interfirieran en las labores de los operarios. El consistorio indicó que durante las próximas horas se continuará trabajando para garantizar la seguridad y custodiar tanto el lugar como los restos, mientras se analizan las causas del desplome, aunque coincide con la borrasca Regina que azota desde el lunes al archipiélago. El suceso ha provocado una fuerte conmoción entre los vecinos de Los Realejos y en buena parte del archipiélago.
Reacciones
Entre las primeras reacciones, el vicepresidente del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, lamentó en sus redes sociales la pérdida de “un símbolo que ha acompañado la vida de generaciones enteras de realejeros”. Domínguez recordó su vinculación personal con el lugar donde se alzaba y afirmó que creció cerca de él, en el mismo entorno donde aún viven sus padres. “Formaba parte de nuestra rutina diaria. Su caída no es solo física, porque formaba, y seguirá formando parte de nuestra memoria colectiva”, señaló.
También expresó su pesar el alcalde de Icod de los Vinos, Javier Sierra, quien trasladó su solidaridad al pueblo de Los Realejos por la pérdida. El regidor subrayó el valor emocional, cultural y patrimonial de estas especies únicas para los municipios de la isla y recordó que, desde Icod, “tierra orgullosa de custodiar el Drago Milenario”, se comprende especialmente el significado. A su juicio, son “mucho más que un elemento natural”, ya que actúan como "testigos del paso del tiempo, puntos de encuentro y guardianes de la historia colectiva de Tenerife".