Por 10 euros, uno puede comprar en el restaurante Guachinche Romance una botella de vino etiquetado con el nombre del local y la referencia a estos típicos bodegones del valle de La Orotava, pero elaborado con uvas de la Denominación de Origen Rioja.
La imagen ha indignado a algunos propietarios de guachinches del norte de Tenerife, según ha podido saber Atlántico Hoy. "Va en contra de la filosofía de lo que es un guachinche", afirma uno de ellos a este periódico, que prefiere mantener el anonimato.
Los guachinches
En las últimas décadas, el norte de la isla ha vivido un verdadero boom de restaurantes que se hacen llamar guachinches, pero no lo son. Según el Decreto 83/2013, de 1 de agosto, por el que se regulan la actividad de comercialización temporal de vino de cosecha propia y los establecimientos donde se desarrolla, son guachinches, bochinches o buachinches los bodegones que comercializan vino elaborado por el propio titular a partir de viñedos que pertenezcan o sean explotados por el mismo. Pueden servir hasta tres platos de comida casera y agua, además de frutos secos, encurtidos o fruta local.
Además, pueden abrir un máximo de cuatro meses al año, o antes si se acaba el vino de cosecha propia.
Un decreto para frenar el intrusismo
El preámbulo de aquel decreto de 2013 ya alertaba de lo siguiente: "La falta de regulación específica de esta actividad ha hecho proliferar una serie de establecimientos que no reúnen los requisitos propios, definitorios y originales de las bodegas y bodegones familiares, las ventas de vino, los guachinches, bochinches o buachinches, como se les denomina, pugnando en el mercado, de forma desleal, con la actividad propia de los restaurantes y bares-cafeterías. Son en definitiva, establecimientos en los que no se comercializa vino de la cosecha propia de su titular, la apertura no se vincula con la existencia del vino cosechado y producido u ofrecen una carta amplia de comidas y bebidas y, por todo ello, no van a resultar amparados por el presente Decreto, debiendo cumplir, en consecuencia, las disposiciones aplicables a los establecimientos turísticos de restauración".
Pese a que esta norma establecía la diferenciación entre los guachinches y los restaurantes que les hacían competencia desleal, nunca se llegó a resolver el problema de la denominación comercial de estos establecimientos, de manera que muchos restaurantes hoy en día se hacen llamar guachinches, a pesar de no serlo. Es el caso, precisamente, de Guachinche Romance, como tantos otros.
El Romance
Pero lo que ha indignado a los bodegueros del norte de la isla ha sido el atrevimiento con la piedra angular de los guachinches: el vino. Romance ofrece a sus comensales un Rioja bajo el nombre de guachinche.
Atlántico Hoy ha tratado de contactar con Guachinche Romance para recabar su opinión sobre la polémica, pero no ha obtenido respuesta. En su web, el restaurante cuenta que está abierto desde hace 14 años y que "sus raíces están profundamente ligadas al legado de Don Francisco, el abuelo de Mauro" (el dueño del local).
"Hoy, El Romance sigue siendo fiel a sus orígenes, celebrando la gastronomía, las historias y el amor por la tierra que lo vio nacer. Porque aquí, cada plato y cada detalle cuentan una historia que te invita a volver", añade el restaurante en su web.
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