Itahiza Domínguez y la imagen del estudio publicado por Involcan./ Editada por Atlántico Hoy
Itahiza Domínguez y la imagen del estudio publicado por Involcan./ Editada por Atlántico Hoy

Itahiza Domínguez (IGN) sobre el magma bajo Tenerife: "Esto no tiene que producir ningún tipo de alerta a la población"

El director del Instituto Geográfico en Canarias explica que el hallazgo del Involcan es una imagen acumulada de la última década y que la vigilancia de la isla no cambia mientras no haya sismos mayores ni deformación rápida

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Un estudio del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) confirmaba el pasado viernes lo que la actividad sísmica de los últimos años ya dejaba entrever: bajo Tenerife hay una gran zona de posible acumulación de magma, situada entre 10 y 30 kilómetros de profundidad, con su anomalía principal concentrada en el oeste de la isla.

El hallazgo, liderado por el investigador Víctor Ortega Ramos y publicado en la revista Scientific Reports del grupo Nature, ha generado cierta inquietud entre parte de la población tinerfeña, que mira hacia el suelo que pisa con la memoria de Tajogaite todavía reciente.

Pero la lectura que hace de este hallazgo Itahiza Domínguez, director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, es de calma: se trata, según afirma a Atlántico Hoy, de una fotografía condensada de la última década, no de una imagen del presente, y no cambia en nada la forma en que se vigila la isla.

Cuatro anomalías bajo la corteza oceánica

Según explicaba Involcan en su comunicado, la investigación ha permitido obtener por primera vez una imagen tridimensional de la estructura profunda de la corteza y el manto superior bajo Tenerife. Este trabajo identifica una corteza oceánica de unos 10 kilómetros de espesor y, por debajo, cuatro grandes anomalías de baja velocidad sísmica que se extienden hasta los 30 kilómetros.

Según señala este instituto, esas bajas velocidades se interpretan como zonas de alta temperatura y posibles cambios en la composición de las rocas, "relacionados con la presencia y acumulación de magma procedente del manto superior". 

La anomalía más destacada se sitúa bajo el sector occidental de la isla, donde según Involcan la modelización termodinámica apunta a que esa zona "podría contener una proporción significativa de material fundido".

"Es una fotografía de los últimos 10 años, no del presente"

Domínguez insiste en que este estudio no es una alarma. Como él mismo aclara, la técnica empleada da “una fotografía de los últimos 10 años condensada en una sola imagen”, no una instantánea de lo que ocurre ahora mismo bajo la isla.

Según explica, esto aclara que el estudio no permite saber si esa acumulación de magma ha evolucionado o se mantiene estable, algo que sólo podría abordarse en investigaciones futuras y que, admite, es técnicamente complicado de rastrear.

El director del IGN valora además el trabajo del Involcan como "un buen trabajo" e "importante", porque la técnica empleada llega a mayor profundidad que otras utilizadas hasta el momento en Tenerife.

No son fenómenos separados

El propio comunicado de Involcan apunta a una relación espacial entre estas anomalías profundas y parte de la sismicidad registrada en Tenerife en los últimos años: "una proporción importante de los terremotos se concentra por encima o en los bordes de la principal zona de baja velocidad".

Domínguez confirma esta teoría sin rodeos: la actividad sísmica que se ha registrado, sobre todo este año, "no aparece porque sí", sino que responde a la presencia de magma en profundidad. También añade que ese magma se acumula bajo las islas durante décadas, y que hacerlo "puede no pasar nada, o puede producir una erupción": así funcionan las islas volcánicas.

No hay que alertarse

Pese a la magnitud del hallazgo, el director del IGN es claro: este estudio, por sí solo, "no tiene que producir ningún tipo de aviso a la población", y no cambia en nada la forma en que se vigila la isla en estos momentos.

Para que el nivel de alerta suba, explica, tendrían que darse señales mucho más concretas: terremotos de mayor magnitud y de forma continuada, una deformación del terreno rápida, o cualquier otro indicio de que el magma se acerca a niveles más superficiales e insiste que ninguna de estas señales se han registrado ahora mismo.

Por su parte, Involcan apunta que las próximas investigaciones se centrarán en precisar la geometría, extensión y conectividad de estas zonas profundas, el siguiente paso para entender mejor un sistema que, de momento, sigue siendo objeto de estudio y no de alarma.
 

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