Pueblo de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife / CIVITATIS
Pueblo de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife / CIVITATIS

No es La Laguna: este es el pueblo más antiguo de Tenerife, se fundó en 1494

Descubre cuál es el pueblo más antiguo de Tenerife. San Andrés, en Santa Cruz, hunde sus raíces en el siglo XV y conserva un valioso patrimonio histórico junto a Las Teresitas.

Tenerife, la isla de mayor extensión del Archipiélago canario, atesora un pasado que se remonta a siglos antes de la conquista castellana. Mucho antes de la llegada de los europeos a finales del siglo XV, el territorio estaba habitado por los guanches, población aborigen de raíz bereber que dejó una profunda huella en la identidad insular.

Tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla en 1496, se inició un nuevo periodo marcado por la colonización y la formación de núcleos estables de población. En este contexto histórico surge una pregunta recurrente: ¿cuál es el pueblo más antiguo de Tenerife?

San Andrés, referencia histórica en la isla

Diversas fuentes históricas y referencias locales coinciden en señalar a San Andrés como el núcleo poblacional más antiguo de Tenerife. Este enclave costero pertenece al municipio de Santa Cruz de Tenerife y se sitúa junto a la conocida playa de Las Teresitas.

El origen de San Andrés se sitúa entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, en los años inmediatamente posteriores a la conquista (1494-1496). El valle donde hoy se asienta ya era aprovechado por los guanches antes de la llegada de los castellanos, y posteriormente adquirió un papel estratégico tanto para la pesca como para la defensa del litoral.

Un enclave estratégico

La ubicación de San Andrés, protegido por un valle y abierto al mar, favoreció que se convirtiera en uno de los primeros lugares donde se establecieron colonos de manera permanente. Las primeras construcciones fueron viviendas sencillas, adaptadas al entorno y vinculadas a las actividades marítimas.

Con el paso de los siglos, el pueblo ha conservado parte de su trazado tradicional y su carácter marinero. Este vínculo con el mar no solo marcó su economía, sino también su relevancia dentro del sistema defensivo de la isla frente a posibles ataques por la costa.

Patrimonio histórico junto al mar

Entre los elementos más destacados del núcleo se encuentra la Iglesia de San Andrés Apóstol, cuyo origen se vincula a una primitiva ermita levantada tras la conquista. El templo está directamente relacionado con el crecimiento del pueblo en los primeros siglos de colonización.

Otro símbolo del pasado defensivo es el Castillo de San Andrés, una fortificación del siglo XVIII construida para proteger la costa de incursiones piratas. Su silueta, frente al mar, recuerda la importancia estratégica que tuvo este enclave en la historia insular.

Las Teresitas y la vida marinera

A escasa distancia se encuentra la Playa de Las Teresitas, uno de los espacios más emblemáticos de la capital tinerfeña. Su arena dorada, traída del Sáhara, y sus aguas tranquilas han convertido esta playa en uno de los principales atractivos de la zona.

El paseo por la avenida marítima de San Andrés permite contemplar el océano y mantener el contacto con la tradición pesquera que aún pervive en el antiguo muelle. En este entorno, la actividad ligada al mar sigue formando parte de la vida cotidiana y del paisaje urbano.

Vivir en el pueblo más antiguo de Tenerife

Residir en San Andrés supone combinar la cercanía a la capital con la tranquilidad propia de un barrio costero. Aunque administrativamente forma parte de Santa Cruz de Tenerife, mantiene una identidad diferenciada, marcada por las relaciones vecinales y un ritmo de vida más pausado.

La proximidad a Las Teresitas, las conexiones por carretera con el centro de la ciudad y el acceso a rutas naturales en el macizo de Anaga aumentan su atractivo para quienes buscan un entorno con personalidad histórica y paisajística.

Otros núcleos históricos de Tenerife

Aunque San Andrés es citado con frecuencia como el pueblo más antiguo de Tenerife, la isla cuenta con otros enclaves cuya historia se remonta a los primeros años tras la conquista e incluso a asentamientos previos de época guanche.

La actual San Cristóbal de La Laguna, hoy reconocida como Patrimonio de la Humanidad, fue uno de los primeros centros de poder tras la incorporación de la isla a la Corona. Por su parte, La Orotava se consolidó en un valle fértil ya conocido por los aborígenes y destacó como núcleo agrícola relevante.

También sobresale Garachico, que llegó a ser uno de los puertos comerciales más importantes de la isla hasta que la erupción volcánica de 1706 alteró su desarrollo. En el norte, Icod de los Vinos es otro de los asentamientos tempranos, mientras que Vilaflor, en las medianías y alta montaña, figura entre los pueblos situados a mayor altitud de España.

Historia viva en la costa tinerfeña

Determinar con exactitud cuál es el pueblo más antiguo de Tenerife puede dar lugar a matices históricos, pero San Andrés ocupa un lugar destacado en esa conversación por su origen temprano tras la conquista y su continuidad poblacional.

Hoy, este núcleo costero resume buena parte de la evolución de la isla: desde los antiguos aprovechamientos guanches hasta la colonización castellana y la consolidación de un barrio marinero que mantiene viva su memoria. En sus calles, entre el castillo, la iglesia y el mar, la historia de Tenerife sigue presente.