El padre de la joven que denunció haber sido violada por un taxista de Adeje el 30 de septiembre de 2022 declaró este lunes que “desde aquella noche se rompió todo” y que, aunque antes eran “una familia unida”, desde entonces su hija es “una chica rota” y no han logrado retomar el contacto.
La Audiencia Provincial inició este lunes la primera sesión del juicio, que continuará mañana, contra el acusado por un delito de agresión sexual, por el que la Fiscalía solicita diez años de prisión y una indemnización de 25.000 euros, mientras que la defensa pide su absolución.
Según la denuncia, sobre las tres de la madrugada, la joven tomó un taxi para regresar a su domicilio desde el Centro Comercial Las Verónicas, pero el conductor la llevó a un descampado, donde presuntamente fue agredida sexualmente. La secuencia de los hechos presenta versiones divergentes.
Versiones
La denunciante sostuvo que el hombre compró dos cervezas, la agredió y posteriormente la llevó a su casa, pero otras declaraciones indican que, antes de la agresión, el taxista pasó por la vivienda, cobró cinco euros por el trayecto, bloqueó la puerta del vehículo, la trasladó al descampado y, después, compró la bebida antes de dejarla en su domicilio.
La joven, que pasaba unos días con su familia, había salido con amigos y decidió regresar en taxi, tal y como le había recomendado su padre por considerarlo más seguro, consejo del que este último dijo sentirse ahora culpable. Durante el trayecto, relató que se sentó en el asiento del copiloto y que el procesado comenzó a dirigirle piropos, para después adoptar una actitud amenazante, llegando a intimidarla con los puños. La joven afirmó que sintió tal pánico que no opuso resistencia física durante la agresión, aunque “dije claro y alto que no quería”.
Cambio de vida
Desde entonces, su vida ha cambiado por completo: perdió la vivienda y el empleo que tenía en Alemania, recibe tratamiento psiquiátrico, tiene dificultades para salir a la calle y regresó a vivir con sus padres, quienes supieron posteriormente que había intentado suicidarse. La defensa cuestionó distintos aspectos del relato, como que se sentara junto al taxista, que cambiara la música o si gritó o se resistió, así como la ausencia de fluidos en la ropa.
La joven explicó las contradicciones por la pérdida de noción del tiempo y por lagunas de memoria, de las que, según dijo, “me voy poco a poco acordando”, y aseguró que, aunque no sufrió lesiones físicas, sí tuvo daños “en el alma”.
Nerviosa
Los agentes policiales que intervinieron coincidieron en que la víctima se encontraba muy nerviosa y atemorizada, hasta el punto de tener dificultades para hablar, como ocurrió durante la vista, en la que rechazó declarar tras un biombo y lo hizo por videoconferencia desde la biblioteca de la Audiencia. La médica que la atendió horas después describió un estado similar y recalcó que la ausencia de heridas no implica que no se produjera una violación