La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Toscal Longuera acogió este pasado lunes un funeral conjunto por las cuatro víctimas mortales del incendio registrado el pasado 18 de abril en un edificio de la calle Los Bancales, en el municipio de Los Realejos. La ceremonia, convocada por el Ayuntamiento y la comunidad parroquial, reunió a familiares, vecinos y representantes institucionales en recuerdo de las personas fallecidas.
Las víctimas del suceso han sido identificadas como Otilia Carrasco del Rosario, Conchi Real Bueno, Juana María Pérez Batista y José Ramón López Zamora. Durante la ceremonia, vecinos y allegados rindieron homenaje a su memoria en un ambiente marcado por la consternación tras la tragedia, según ha dado a conocer el propio Ayuntamiento de Los Realejos.
La eucaristía estuvo presidida por el obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, y contó con la asistencia del alcalde del municipio, Adolfo González, así como de otros miembros de la corporación local. El acto fue promovido tras los sepelios individuales celebrados en días anteriores, como muestra de duelo colectivo de la comunidad.
Cuatro vecinos
El incendio, declarado a las 03:29 horas del sábado 18 de abril en un edificio de tres plantas, dejó un balance de ocho afectados. Una mujer de 60 años falleció el mismo día por inhalación de humo, mientras que otras tres personas, dos mujeres de 70 y 60 años y un hombre de 65, murieron posteriormente tras haber ingresado en estado crítico.
Según fuentes sanitarias, las tres víctimas que inicialmente sobrevivieron al incendio presentaban parada cardiorrespiratoria provocada por la inhalación de humo, aunque fueron reanimadas por los equipos del Servicio de Urgencias Canario antes de ser trasladadas a hospitales, donde finalmente fallecieron.
Causas
El fuego obligó a evacuar a más de una treintena de vecinos del inmueble, algunos de los cuales se encontraban en escaleras y patios y resultaron afectados por inhalación de humo. Hasta el lugar se desplazaron cuatro dotaciones del Consorcio de Bomberos de Tenerife, que lograron extinguir las llamas. Las investigaciones apuntan a que el incendio se originó en la primera planta del edificio y se propagó por la fachada exterior, afectando también a viviendas anexas y a los pisos superiores, lo que incrementó la gravedad del suceso y sus consecuencias.
