Imagen del aeropuerto de Los Rodeos / EFE
Imagen del aeropuerto de Los Rodeos / EFE

Tenerife Norte recibe el aval ambiental para crecer hasta los 7,68 millones de pasajeros pese a su impacto acústico

El Gobierno avala ambientalmente el nuevo Plan Director, que contempla ampliar la terminal y construir aparcamientos subterráneos, mientras descarta nuevos desarrollos comerciales por su impacto sobre los accesos

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La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental ha dado el visto bueno ambiental al Plan Director del Aeropuerto Tenerife Norte, que contempla un aumento en la operación de la infraestructura hasta los 7,68 millones de pasajeros. El documento plantea la ampliación de la terminal y aparcamientos subterráneos y, si bien supone un aval ambiental al crecimiento, admite que las actuaciones supondrán una huella acústica mayor.

La resolución, publicada este jueves en el Boletín Oficial del Estado, contempla las actuaciones para un aeropuerto que quiere pasar de 6,76 millones registrados en 2024 a los 7,68 millones de pasajeros. El plan contempla la adaptación de las zonas de seguridad de la pista (RESA), la ampliación de la terminal, nuevos aparcamientos subterráneos, un nuevo edificio para aviación general, mejoras de viales y de la rotonda de entrada, la reordenación del vallado y nuevos equipos de navegación y comunicaciones.

Sin el aval

Lo que no ha obtenido el aval ambiental es la modificación de las luces de aproximación ni la urbanización de nuevas parcelas para locales comerciales. Este último aspecto ha quedado rechazado tras recibir alegaciones relativas a la saturación viaria y a la sobrecarga de los nudos de acceso.

La declaración ambiental no supone, no obstante, la autorización automática de todas las obras. La resolución evalúa estratégicamente el Plan Director y establece medidas y condiciones que deberán incorporarse a su desarrollo, mientras que los proyectos concretos tendrán que obtener las autorizaciones que correspondan y, cuando proceda, someterse a su propia evaluación ambiental.

Pista del aeropuerto de Tenerife Norte - Los Rodeos. /ARCHIVO
Pista del aeropuerto de Tenerife Norte - Los Rodeos. / ARCHIVO

El ruido, principal condicionante ambiental

Uno de los aspectos más relevantes de la resolución es el relativo al impacto acústico que supondrán las obras previstas. La evaluación ambiental contempla un incremento de la superficie expuesta a los niveles de ruido analizados en el escenario de desarrollo previsible. En el caso de las zonas residenciales, la superficie afectada pasa aproximadamente de 21,3 a 38,1 hectáreas, mientras que también aumenta la correspondiente a usos sanitarios, docentes y culturales.

La resolución considera que la huella acústica futura se mantiene esencialmente dentro de la servidumbre acústica existente, pero establece medidas específicas de seguimiento para comprobar la evolución real del ruido.

En concreto, obliga a realizar campañas periódicas de medición en las poblaciones cercanas que no estén cubiertas por el sistema de monitorización existente. Como mínimo, deberá efectuarse una campaña en cada uno de los tres escenarios de operación previstos. Los resultados podrán determinar la necesidad de instalar nuevos puntos de medición o adoptar medidas adicionales.

El documento incorpora asimismo el seguimiento de las viviendas y edificios sensibles incluidos en las correspondientes huellas acústicas y vincula estas actuaciones con las medidas de protección y aislamiento acústico existentes.

Recreación aérea de la ampliación del aeropuerto Tenerife Norte./ AENA
Recreación aérea de la ampliación del aeropuerto Tenerife Norte./ AENA

Sin parcelas comerciales

Uno de los cambios introducidos durante la tramitación afecta a los terrenos que inicialmente estaban destinados a nuevos desarrollos comerciales. Esta actuación ha quedado finalmente descartada después del periodo de alegaciones. Distintos organismos y colectivos advirtieron de los posibles efectos que podía generar sobre el entorno, entre ellos la saturación de los accesos al aeropuerto, la sobrecarga de determinados nudos viarios y posibles impactos sobre el comercio y el tejido hotelero.

A raíz de estas alegaciones, el promotor modificó la zona de servicio inicialmente propuesta y excluyó los terrenos afectados por ese desarrollo comercial. La resolución señala además que deberá elaborarse, junto con el futuro Plan Especial, una propuesta de ordenación de los terrenos del entorno para coordinar la planificación aeroportuaria con los suelos colindantes.

Incompatibilidad con el Tren del Norte

Otro de los puntos que quedan pendientes de resolver es la relación entre el nuevo Plan Director y el proyecto del Tren del Norte. Aunque la infraestructura ha sufrido un revés al quedar desierto el concurso de ideas para idear el tren, sigue siendo una actuación prevista en la isla. La planificación ferroviaria contempla que la futura línea discurra por terrenos de la zona de servicio aeroportuaria y prevé una estación intercambiadora frente a la terminal de pasajeros.

Pero la evaluación ambiental del plan identifica una incompatibilidad entre el nuevo aparcamiento subterráneo proyectado por el aeropuerto y el túnel del Tren del Norte. En concreto, la planta inferior del aparcamiento alcanzaría una cota que entra en conflicto con la prevista para el túnel ferroviario.

La resolución no resuelve esta incompatibilidad, sino que señala que será necesaria la coordinación entre las administraciones implicadas para hacer compatibles ambas actuaciones. La futura ampliación de la Línea 1 del tranvía hasta el aeropuerto, por el contrario, se considera compatible con las actuaciones previstas en el Plan Director.

Más presión sobre los accesos

El crecimiento de la actividad aeroportuaria también se analiza en relación con las infraestructuras viarias del área metropolitana. La resolución identifica posibles interacciones entre el Plan Director y actuaciones como la Ronda Oeste, la Variante de la TF-5 y la Circunvalación Oeste, cuya coordinación deberá realizarse entre las administraciones afectadas.

El hecho de que el desarrollo comercial haya sido eliminado después de las alegaciones resulta especialmente significativo en este contexto: entre los argumentos planteados durante la tramitación figuraba precisamente el riesgo de saturación de los accesos y de sobrecarga de los nudos viarios próximos al aeropuerto.

Más pavimento

La evaluación ambiental también presta atención a los efectos sobre el suelo y el agua. Las actuaciones previstas supondrán una pavimentación adicional de unas 2,17 hectáreas, asociada principalmente a los viales, la rotonda y la ampliación de la terminal.

El Ayuntamiento de La Laguna había planteado la necesidad de analizar las consecuencias de la impermeabilización sobre las escorrentías superficiales y el riesgo de avenidas. Estas consideraciones han sido incorporadas a las determinaciones ambientales de la resolución. Los proyectos posteriores deberán concretar aspectos que todavía no pueden determinarse en esta fase, como el volumen exacto de los movimientos de tierra.

Seguimiento ambiental durante la vida del Plan

La resolución crea un sistema de seguimiento ambiental. El promotor deberá elaborar informes periódicos para comprobar la evolución de diferentes indicadores ambientales y el grado de cumplimiento de las medidas previstas. La documentación contempla un informe inicial de referencia y establece posteriormente un sistema de seguimiento periódico.

Entre los aspectos sometidos a seguimiento figuran el ruido, el suelo, el paisaje y el patrimonio cultural, entre otros. En el caso de las obras que impliquen movimientos de tierra, se establece además la obligación de realizar control arqueológico-paleontológico, así como comunicar cualquier hallazgo casual a las administraciones competentes.

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