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Imagen de una balsa de Tenerife. / CABILDO DE TENERIFE

Tenerife pasa de la emergencia hídrica a los embalses llenos, pero pierde hasta el 60% de su agua

Las redes de distribución de varios municipios de la isla hacen que no se aproveche más de la mitad del agua, que se pierde tras el proceso previo de captación o producción

Después de un diciembre y un enero especialmente lluviosos, las balsas de Tenerife se sitúan al 66,1% de su capacidad, con un volumen almacenado de 3,33 millones de metros cúbicos, según los últimos datos facilitados por Balsas de Tenerife (Balten), 1,1 millones de metros cúbicos más respecto a enero de 2025. 

Esto ha llevado al Cabildo de Tenerife a convocar próximamente la Mesa del Agua para evaluar si es "prudente" levantar el decreto de emergencia hídrica, declarado en 2024. Para la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, la decisión "no puede basarse únicamente en los registros de lluvia, que han situado las balsas por encima de un 60% de su capacidad, sino también en el estado de las infraestructuras destinadas a optimizar el uso del agua".

Infraestructuras obsoletas

Son estas infraestructuras las que, en principio, y como llevan tiempo denunciando los expertos, provocan que se desaproveche gran parte del agua de la lluvia. Según Noelia Cruz, ingeniera civil de la Universidad de La Laguna (ULL) y coautora de un estudio titulado La huella hídrica del ciclo integral del agua en Gran Canaria y Tenerife, la cantidad de agua que se pierde llega en algunos casos al 60%

La isla, explica Cruz, tiene unas redes muy obsoletas y el porcentaje de agua que se pierde por el camino llega al 50% o incluso al 60%, y al tratarse de una competencia municipal, existe “mucha disparidad entre ayuntamientos”

Hay municpios de la isla que tienen una las pérdidas muy bajas "porque han acometido obras para su mejora", detalla la experta. Otros, sin embargo, "no lo han marcado tanto como una prioridad o no han tenido el dinero para abordarlo".

El pasado verano, el Cabildo de Tenerife y la Federación Canaria de Municipios (FECAM), firmaron un protocolo para destinar dos millones de euros a obras para reducir las pérdidas de agua en diez municipios de la isla: Buenavista del Norte, Fasnia, Garachico, La Guancha, La Matanza, San Juan de la Rambla, Los Silos, El Tanque, La Victoria y Vilaflor. "No quiere decir que estos sean los únicos que lo hacen mal, sino los que el Cabildo ha considerado prioritarios". 

Origen del agua

El problema cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta el origen del agua en Canarias. En el caso de Tenerife, destaca el peso del agua subterránea y de la desalinización de agua de mar como principales fuentes de abastecimiento.

"El agua subterránea es de muy buena calidad, pero se tiene que utilizar con racionalidad", advierte, especialmente en un escenario de cambio climático "de menores precipitaciones y mayor aumento de temperatura". Según indica, no se puede dar por garantizada la recarga de los acuíferos. 

Desalacion

En el caso de la desalación, recuerda que requiere "una gran cantidad de energía" y que en Canarias la producción energética es mayoritariamente fósil. "Estamos consumiendo una gran cantidad de energía que a su vez emite una gran cantidad de emisiones de efecto invernadero". 

"Obtener agua no es gratis, ni a nivel medioambiental ni económico", afirma la ingeniera, que considera que perder agua no solamente es "inaceptable a nivel moral, sino que también tiene una serie de problemáticas asociadas", afirma.

Margen de mejora

La normativa establece que las pérdidas en las redes de abastecimiento deben situarse por debajo del 10%. "Puede haber pérdidas, por roturas puntuales o accidentes", explica, pero las cifras del 50% "son completamente ilógicas y deben convertirse en una prioridad" para los ayuntamientos.

"El margen de mejora es amplio", sostiene, al tratarse de inversiones públicas de competencia municipal. "Es cuestión de voluntades políticas y de prioridades". Como ejemplo, cita el caso del Ayuntamiento de San Sebastián de La Gomera, que en 2024 acometió obras para reducir unas pérdidas que llegaban hasta el 70%. "Eso es voluntad política y que sea una prioridad de verdad", concluye.