Este jueves ha comenzado la primera jornada de huelga que han convocado las trabajadoras de limpieza de interiores de Candelaria para denunciar que llevan siete años con los salarios congelados. El efecto de la huelga, denuncian que se verá afectado por los servicios mínimos impuestos por el Ayuntamiento de Candelaria, que se eleva al 100% en los centros educativos y al 75% en el resto de dependencias municipales.
El conflicto afecta al servicio de limpieza de interiores municipal, gestionado por la empresa concesionaria Urbaser S.A., y se prolongará durante los días 29, 30 y 31 de enero, así como 2, 3 y 4 de febrero, según ha informado el sindicato UGT, convocante de la huelga.
Rechazo frontal al decreto de servicios mínimos
El sindicato ha mostrado su rechazo al Decreto nº 128/2026 emitido por el Ayuntamiento de Candelaria, al considerar que los servicios mínimos fijados vacían de contenido el derecho fundamental a la huelga recogido en la Constitución. Desde la sección sindical sostienen que no se está garantizando un servicio esencial, sino impidiendo que las trabajadoras puedan visibilizar su situación laboral.
El sindicato califica de desproporcionados los servicios mínimos, especialmente el 75% establecido en oficinas administrativas, al no responder, según denuncian, a criterios de urgencia vital o seguridad inmediata. A su juicio, estas medidas suponen un obstáculo directo al ejercicio efectivo de la huelga.
Precariedad laboral y bloqueo negociador
UGT denuncia que el origen del conflicto se encuentra en una situación de precariedad laboral sostenida y en la falta de voluntad negociadora tanto de la empresa como del grupo de gobierno municipal. Las trabajadoras, mayoritariamente mujeres, soportan, según el sindicato, una carga de trabajo insostenible que no se ve compensada ni salarial ni socialmente.
La huelga, aseguran, ha sido el último recurso tras años de promesas incumplidas y la ausencia de propuestas realistas por parte de la dirección de Urbaser. Los salarios permanecen congelados desde 2019, mientras la licitación del servicio continúa sin actualizarse desde hace años.
Críticas al Ayuntamiento y a la empresa concesionaria
El sindicato acusa al Ayuntamiento de intentar criminalizar la huelga y de deslegitimar las reivindicaciones calificándolas como una “campaña política”. UGT rechaza estas afirmaciones y defiende que reclamar una actualización salarial no es hacer política, sino una cuestión de supervivencia económica.
Asimismo, denuncia que el Consistorio lleva ocho años anunciando una licitación “inminente” que nunca llega, y considera un ejercicio de cinismo criticar ahora las mejoras salariales cuando fue el propio Ayuntamiento quien autorizó en 2018 la negociación de ese documento entre empresa y trabajadores.
Oferta económica y pérdidas acumuladas
UGT califica de “limosna” la propuesta económica presentada por la empresa, que contempla un incremento del 2,2%, equivalente a unos 300 euros en atrasos. Frente a ello, el sindicato cifra en 5.000 euros por trabajadora la pérdida salarial acumulada en los últimos dos años debido al retraso de la licitación, en comparación con otros servicios municipales como la limpieza viaria.
“No vamos a aceptar parches de 300 euros cuando su gestión nos ha costado miles de euros en nuestros hogares”, señalan desde el comité de huelga.
Unidad de la plantilla y advertencia legal
El sindicato también denuncia intentos de fracturar la unidad de la plantilla mediante reuniones individuales con trabajadoras, y advierte de un trato desigual respecto a otros servicios municipales donde sí se han actualizado salarios. UGT recuerda que existen sentencias favorables a los trabajadores en otros contratos que no se han ejecutado, sin que el Ayuntamiento haya sancionado a la empresa adjudicataria.
Finalmente, UGT ha anunciado que está estudiando la impugnación legal de los servicios mínimos por considerarlos abusivos y restrictivos de derechos fundamentales, y ha reiterado que la huelga se mantendrá firme durante todas las jornadas convocadas. El sindicato exige a Urbaser que se siente a negociar un acuerdo que respete la dignidad de las trabajadoras que mantienen limpios los edificios públicos de Candelaria.