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Imagen del asfalto hundido en Tamaimo, Santiago del Teide LUNA MOYA AH

Vecinos de Tamaimo denuncian que llevan dos años con una calle hundida: "Esto es un peligro"

Vecinos de la calle San Pedro denuncian que el mayor de los socavones lleva alrededor de dos años sin una solución definitiva y que un segundo hundimiento apareció tras la borrasca Therese

A unos 80 kilómetros por carretera de Santa Cruz de Tenerife, la isla cambia de ritmo. La costa queda abajo y el paisaje se encajona entre las laderas del suroeste. Allí, entre los 400 y los 600 metros de altitud y en el gran valle que desciende desde el macizo de Teno hacia Puerto de Santiago y Los Gigantes, aparece Tamaimo, uno de esos pueblos del interior de Tenerife que quedan lejos de las postales con las que se vende la Isla al mundo.

Hay que entrar en sus calles para encontrarse otra Tenerife. Casas pegadas a la pendiente, pequeños comercios, vecinos que se conocen, charlan y comparten y carreteras que trepan por un terreno en el que casi nada es completamente llano.

Y el gran agujero de la calle San Pedro es un ejemplo de ello. El asfalto está abierto y fracturado alrededor de una cavidad de dimensiones considerables. Bajo el firme se aprecia el vacío. Una plancha metálica cubre parcialmente uno de los huecos, mientras varias vallas amarillas -algunas tiradas en el suelo- intentan advertir a quien se aproxima de que allí la carretera deja de comportarse como una carretera.

A pocos metros aparecen nuevas grietas, trozos desprendidos del pavimento, piedras y tierra. “Esto es un peligro”, resume uno de los vecinos mientras recorre la zona con Atlántico Hoy.

Lo extraordinario no es únicamente el tamaño del hundimiento. Es el tiempo.

Los residentes consultados aseguran que el mayor de los socavones apareció hace aproximadamente dos años y que desde entonces no se ha producido una reparación definitiva. Después llegó un segundo episodio: este mismo año, tras el paso de la borrasca Therese, otra parte de la vía terminó deteriorándose.

La calle, explican, se rompió dos veces. Y la primera grieta todavía no estaba arreglada cuando llegó la segunda.

Imagen del asfalto hundido en Tamaimo, Santiago del Teide / LUNA MOYA - AH

Dos años detrás de unas vallas

Una valla de obra tiene una función sencilla: avisar de un riesgo mientras alguien lo soluciona.

El problema comienza cuando pasa el tiempo.

No vale que vengan a poner unas vallas y se vayan como si nada”, protesta otro de los residentes.

Las fotografías tomadas en la calle San Pedro muestran precisamente esa escena. El perímetro más afectado está señalado con barreras de plástico y cinta. Sobre parte de la abertura se ha colocado una gran chapa. Alrededor, el pavimento está agrietado y roto en distintas direcciones.

No corresponde a los vecinos determinar qué ocurre bajo el asfalto ni si existe un problema estructural mayor. Eso requiere una inspección técnica. Tampoco puede atribuirse por ahora a una causa concreta el hundimiento original.

Pero lo que sí puede constatarse a simple vista es el deterioro de la calzada.

Y lo que los residentes ponen sobre la mesa es más elemental: cuánto tiempo puede permanecer una calle pública en esas condiciones antes de que una solución provisional deje de serlo. “Hay incluso arenilla y tierra del propio asfalto roto en toda la calle”, cuenta una vecina que asegura haber avisado al Ayuntamiento del estado de la calzada.

Los restos son visibles alrededor de la zona afectada. El firme se deshace en algunos puntos y pequeñas piedras y fragmentos de pavimento permanecen sobre la vía.

Therese volvió a golpear una calle ya dañada

El segundo capítulo llegó en marzo.

Los vecinos sitúan el nuevo deterioro después del paso de la borrasca Therese, aunque será necesario conocer el análisis técnico municipal para determinar si las lluvias fueron efectivamente la causa directa del hundimiento.

Lo que sí está documentado es la excepcional dureza del episodio meteorológico.

La Agencia Estatal de Meteorología considera Therese una de las borrascas de alto impacto de la temporada 2025-2026. Su episodio principal sobre Canarias se desarrolló entre el 19 y el 25 de marzo, con inestabilidad todavía el día 26, y tuvo una incidencia especialmente importante sobre Tenerife. AEMET recoge entre sus consecuencias inundaciones, crecidas de barrancos, desprendimientos, deslizamientos y numerosos daños sobre carreteras e infraestructuras.

En San Pedro, según cuentan quienes viven allí, después de Therese apareció otro problema en una carretera que ya llevaba mucho tiempo dañada.

El temporal, por tanto, no explica esos dos años anteriores.

Y esa es una de las cuestiones que el Ayuntamiento tendrá que aclarar: qué originó el primer hundimiento, cuándo tuvo constancia de él y por qué sigue sin una reparación definitiva.

Tamaimo no son cuatro casas

La distancia puede engañar.

Tamaimo está lejos de Santa Cruz y apartado de los grandes centros urbanos de Tenerife, pero no es un pequeño caserío con unas decenas de habitantes.

Los últimos datos publicados en la sede electrónica del Ayuntamiento de Santiago del Teide contabilizan 3.431 residentes en Tamaimo, 1.743 mujeres y 1.688 hombres. De todos los núcleos que aparecen en la distribución municipal, únicamente Puerto de Santiago, con 9.133 habitantes, registra una población superior. Incluso el núcleo que ejerce de capital administrativa, Santiago del Teide, aparece con 476 residentes.

Son más de 3.400 personas viviendo en un pueblo situado entre la montaña y el mar.

La calle San Pedro no está en un asentamiento deshabitado ni en una pista olvidada en medio del monte. Forma parte de un núcleo residencial consolidado y de uno de los principales centros de población del municipio.

Precisamente por eso, la imagen de una vía fracturada durante años alimenta entre quienes viven en la zona una sensación difícil de ignorar: la de estar demasiado lejos cuando toca resolver los problemas cotidianos.

Un pueblo en el que sí se ha asfaltado

En mayo de 2025, el propio Ayuntamiento de Santiago del Teide convocó una reunión en el Centro Social de Tamaimo para informar a los vecinos sobre unas obras de asfaltado que se estaban ejecutando en el núcleo

Un año antes, en septiembre de 2024, el Consistorio anunció también que el Cabildo de Tenerife había aprobado la contratación de la rehabilitación de la TF-454, la conocida como subida a Tamaimo, con una inversión de 2,3 millones de euros.

La descripción que hizo entonces el propio Ayuntamiento resulta significativa. Hablaba de un firme “muy deteriorado”, con fisuras, zonas descarnadas y reparaciones provisionales que afectaban a la seguridad y funcionalidad de la carretera. La actuación debía abarcar los 6.658 metros que separan la intersección con la TF-82 en Tamaimo del acceso a Los Gigantes.

Es decir, Tamaimo no ha estado completamente fuera del mapa de las inversiones.

Y quizá por eso resulta todavía más difícil de entender que un hundimiento que los vecinos sitúan hace dos años continúe abierto en una de sus calles.

Dos años cambian la lectura de la escena.

El primer socavón, según los residentes, ha visto pasar dos veranos, dos inviernos y una sucesión de episodios meteorológicos sin que haya llegado una solución definitiva. Y mientras tanto la carretera ha sufrido un segundo hundimiento.

Una calle puede estar vieja, desconchada o pendiente de reasfaltado. Aquí lo que preocupa a los vecinos es un vacío bajo el propio pavimento y una calzada quebrada por la que continúan moviéndose personas y vehículos.

“Esto es un auténtico peligro y da sensación de abandono. Han tenido tiempo de sobra para solucionarlo”.

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