La imagen de una Carmen Laforet niña, delgada y en bañador en la playa de La Laja fue una de las semillas de las que nació Carmen Laforet. La niña escritora de la playa. La nueva publicación de la colección Nuestros Ilustres de la Fundación Acuorum busca acercar a los jóvenes la figura de una de las grandes escritoras de la literatura española a través de una etapa decisiva de su vida: los años que pasó en Gran Canaria.
El libro fue presentado este miércoles en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria ante estudiantes de primero de Bachillerato del Colegio Heidelberg, que participaron en un encuentro centrado no solo en Laforet, sino también en la importancia de la lectura y en la necesidad de acercar a las nuevas generaciones los referentes culturales vinculados a Canarias.
La obra ha sido escrita por Francisco Juan Quevedo e ilustrada por Alejandra Acosta y se incorpora a Nuestros Ilustres, una colección con la que la Fundación Acuorum pretende divulgar entre niños y jóvenes la historia y la trayectoria de figuras relevantes de las islas. La presidenta de la Fundación, Eva Moll de Alba, destacó durante el acto que el proyecto utiliza la literatura como puerta de entrada al conocimiento de la cultura canaria.
Una niña canaria
Quevedo explicó que abordar la figura de Laforet exigía combinar los hechos de su biografía con una historia capaz de funcionar como un relato de ficción para los lectores más jóvenes. De ahí surgió un argumento que parte de la infancia de la escritora y de su relación con la Isla.
Uno de los elementos que más le inspiraron fue precisamente una fotografía de Laforet en la playa de La Laja, lugar al que acudía con su familia durante los veranos. A partir de esa escena construyó una historia que acompaña a la protagonista durante su infancia y adolescencia y permite introducir algunos de los acontecimientos que marcaron posteriormente su trayectoria literaria.
La vinculación con Canarias atraviesa además buena parte de la obra de Laforet. Quevedo recordó durante la presentación La isla y los demonios, su segunda novela, publicada en 1952 y ambientada en Gran Canaria, así como el peso que tuvieron los paisajes y las experiencias vividas en la isla en su formación como escritora.
Más reconocimiento
Fue precisamente esa relación con Gran Canaria la que llevó a Quevedo a lanzar durante el acto una petición a las instituciones. El autor defendió que Carmen Laforet merece un reconocimiento público mayor en Canarias.
Recordó que la escritora llegó a las islas con apenas dos años y se marchó prácticamente al cumplir los 18, y estableció una comparación con Benito Pérez Galdós, que abandonó Gran Canaria con 19 años para instalarse en Madrid.
“No veo ningún colegio que se llame Carmen Laforet. No hay ninguna biblioteca”, señaló Quevedo, quien subrayó además que la propia autora se consideraba canaria. “Hay que reivindicarla mucho más de lo que se ha reivindicado en Canarias y, sobre todo, en Gran Canaria”, defendió.
Para el escritor, Laforet fue además una mujer profundamente libre. Tras el enorme éxito de Nada, con la que ganó en 1945 la primera edición del Premio Nadal, no se sometió al ritmo que podía imponerle la fama y tardó años en publicar su siguiente novela.
La ciudad de Laforet
La presentación contó también con la participación de Juan José, sobrino de Carmen Laforet, que recordó las conversaciones que mantuvo con la autora en Madrid a finales de los años setenta y la imagen que ella conservaba de Las Palmas de Gran Canaria.
En esos recuerdos aparecían sus recorridos por la ciudad, el instituto, sus encuentros con amigas, el Museo Canario o los baños en Las Alcaravaneras. Laforet llegó incluso a expresar su temor a regresar muchos años después y encontrarse "con una ciudad distinta" a aquella que conservaba en su memoria.
Leer para conocer
Más allá de la figura de Laforet, la presentación sirvió para reivindicar la lectura entre los jóvenes. Moll de Alba insistió en que leer es una herramienta que amplía el conocimiento y la libertad y explicó a los estudiantes algunos de los proyectos educativos y culturales que impulsa la Fundación Acuorum.
El encuentro terminó convirtiendo a los propios alumnos en parte de la presentación. Varios participaron en la lectura de fragmentos de Carmen Laforet. La niña escritora de la playa y conversaron sobre expresiones canarias presentes en el relato y sobre la importancia de conservarlas como parte de la identidad de las islas.
Las ilustraciones de Alejandra Acosta tienen también un papel destacado en la obra. La Fundación subrayó durante el acto la importancia de educar no solo mediante la palabra, sino también a través de la imagen, y destacó cómo el mar, los pájaros y otros elementos visuales ayudan a representar la libertad y la relación de Laforet con Canarias.
Así, el nuevo título de Nuestros Ilustres no solo recupera para los lectores más jóvenes a la autora de Nada. También vuelve la mirada hacia la niña que creció en Gran Canaria antes de convertirse en una de las escritoras fundamentales del siglo XX y reabre una pregunta que Quevedo dejó sobre la mesa: si las Islas han reconocido suficientemente a una autora que siempre consideró Canarias parte de su identidad.
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