El cantante madrileño Coque Malla se transforma en Mackie Navaja, protagonista oscuro de La ópera de los tres centavos, que se estrena los día 29 y 30 de enero en el Teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria, para luego emprender una ambiciosa gira nacional por Bilbao, Murcia, Elche, A Coruña, Vitoria, Málaga,Valladolid, El Prat de Llobregat o Madrid.
El que fuera líder de Los Ronaldos, tras 40 años conquistando escenarios musicales y llenando estadios, regresa a las raíces del teatro con su hermano Miguel Malla, que, a las órdenes de Mario Vega, adapta la música de Kurt Weill para la ocasión. La obra, de Bertolt Brecht, transcurre en un insalubre matadero del sórdido Londres de entreguerras, con siete actores en escena, un buen puñado de canciones en directo y estética cabaretera.
El reclamo principal es Mackie Navaja, un gánster y proxeneta con mucho carisma y poco sentido de la culpa, con el que Coque Malla afronta su primer papel como protagonista. En esta entrevista hablamos con él sobre ese cambio de registro, su conexión con Canarias, el impacto de la paternidad en su obra y el legado artístico de su familia.
El estreno nacional, por cierto, apunta a lleno en el Pérez Galdós, uno de los pocos teatros de España en los que nunca ha sonado Adiós papá o Por las noches, dos de los temazos que hicieron grande a Los Ronaldos en las décadas de los 80 y 90. Tampoco No puedo vivir sin ti, uno de sus éxitos en solitario más potentes.
[Pregunta] Después de una carrera llenando estadios, ¿por qué este salto al teatro ahora?
[Respuesta] El teatro corre por mis venas desde que nací porque mis padres se dedicaban a ello. Mi padre era Gerardo Maya, director y actor de teatro, y mi madre Amparo Valle, actriz. Coincidió además que yo estaba pasando un momento de sentir un poco de rutina en mi trabajo tras 40 años haciendo de todo. Justo en ese momento, Mario Vega me ofreció el papel de Mackie Navaja. Fue el momento perfecto; en otro momento quizá le hubiera dicho que no por la música, pero me comprometí por un año porque me apetecía mucho.
Las obras de Mario suelen tener una carga visual muy potente. ¿Qué se va a encontrar el público en este estreno?
Tienes toda la razón, creo que uno de los fuertes de Mario es la plástica y el mundo visual que consigue con muy poco. Yo creo que este es el montaje y la producción más grande que él ha hecho nunca. A mí me encanta cómo está resuelto el espectáculo: la escenografía, la banda y el lugar donde está situada, aunque no quiero desvelar mucho para que lo vean los espectadores.

Estrena en el Pérez Galdós. ¿Había actuado allí antes?
Nunca. He ido muchísimo a Las Palmas y a todas las islas, pero siempre he tocado en salas, sitios al aire libre o festivales grandes. Tengo muchas ganas de estrenar un teatro en el que nunca he tocado, y hacerlo precisamente con una obra de teatro. Además, a Mario allí se le quiere mucho y el teatro va a estar lleno los dos días.
La obra es una crítica al capitalismo y la moralidad. ¿Por qué es necesaria hoy?
Como los grandes clásicos, tiene una lectura social y política, pero también una que perdura porque habla del alma humana, de la ambición y de sentimientos que han estado ahí desde siempre. Por eso es un clásico: estará vigente ahora y dentro de tres mil años.
¿Cuánto hay de Coque Malla en un personaje como Mackie Navaja?
¡Espero que no mucho! Pero algo hay. Todos llevamos un pequeño Mackie Navaja dentro. Lo que lo diferencia de muchos de nosotros es que él no tiene conciencia ni culpa; él es así y vive feliz con ello.
En esta obra trabaja con su hermano, Miguel Malla, en la parte musical. ¿Cómo ha sido la experiencia?
El trabajo mano a mano lo han hecho más Mario y Miguel. Yo soy uno más en la compañía y a veces le digo cosas a Miguel sobre la energía en el escenario, como subir o bajar el tempo, pero el concepto y el trabajo duro lo han hecho ellos. Es distinto a cuando trabajamos en mis discos, donde sí hay un trabajo cara a cara constante.

Sus padres fueron grandes actores. ¿Fue dedicarse a la música un acto de rebeldía?
En absoluto. Los hijos se rebelan contra profesiones aburridas, pero la de mis padres era apasionante y nosotros seguimos la senda. Fuimos una piña porque nos apasionaba lo que hacían; nos metieron el veneno del cine y el arte y no nos rebelamos contra ello. Mis padres estaban encantados de que fuéramos músicos.
Empezó muy joven con Los Ronaldos. ¿Cómo sobrevive un adolescente de 15 años a esa fama?
Tuvo muchos efectos maravillosos. A los 15 años yo ya sabía lo que quería hacer y me libré de estar muchos años perdido. Mientras muchos amigos no sabían qué hacer con su vida, yo ya estaba realizado. Quizá tuvo algún efecto perverso alcanzar la fama tan temprano, pero para mí fue más un regalo que una maldición.
¿Se siente cómodo recuperando canciones de Los Ronaldos en sus directos actuales?
Pasé una época en la que los dejaba fuera para proteger mi repertorio en solitario y hacerlo creíble. Pero ahora ya me he relajado y meto cuatro o cinco canciones en todos los conciertos. Eso sí, la columna vertebral del show son siempre mis canciones en solitario, porque desde que aparece una de los Ronaldos se nota el guiño al pasado, al recuerdo y a la fiesta.
¿Cuáles son esas canciones favoritas?
No tengo una canción favorita. Mis hijos me preguntan todo el rato por mi grupo favorito, mi cantante favorito, mi canción favorita. Los niños son muy de hacer listas, pero con la edad uno se va dando cuenta de que es una tontería hacer listas de favoritos, ¿no?
Menciona a su familia. ¿Cómo ha influido la paternidad en su faceta creativa?
Creo que he hecho los mejores discos de mi vida siendo padre. Siento que El último hombre en la tierra, Revolución y Aunque estemos muertos son mis mejores trabajos con diferencia. No sé exactamente cuál es el mecanismo ni cómo se filtra la paternidad en el proceso creativo, pero sin duda ha influido para bien en la composición de mis canciones.
Tras este estreno teatral, ¿cuándo volverá a la música?
Ahora mismo la guitarra y el piano están muy aparcados porque he estado absolutamente concentrado en la obra. He ayudado un poco con las traducciones de las letras para que cada palabra encaje perfectamente en la melodía. Una vez pasemos el estreno en Canarias y Bilbao, empezaré a ponerme en serio para seguramente grabar en el 2027 y salir con disco y gira nueva a finales de ese año.