En muchas calles de Canarias, la historia no solo se lee en los archivos sino también sobre viejas y desgastadas fachadas. Son rótulos comerciales, mosaicos y carteles que durante décadas formaron parte del paisaje urbano y que en el día a día, en silencio, desaparecen.
Frente a esa pérdida, un pequeño grupo de profesionales ha decidido actuar. “Es un patrimonio que hasta ahora ha sido olvidado, que creemos que tiene mucho valor, valores históricos, artísticos, identitarios y que está desapareciendo porque nadie hace caso de él”, explica Jaime Medina, responsable de la asociación Insula Signa, impulsora de esta iniciativa de rescate, en declaraciones a Atlántico Hoy.
Recursos muy limitados
La labor que desempeña esta asociación no responde a una urgencia puntual, sino a un problema extendido. “Este es uno de tantos ejemplos de patrimonio que desaparece por desidia o por mala gestión”, señala Medina, quien advierte de que la situación no es exclusiva de una isla, sino que se extiende por toda Canarias.
Con apenas siete miembros, una cincuentena de socios repartidos por el archipiélago y recursos muy limitados, la asociación ha conseguido recuperar ya una treintena de piezas. “Lo estamos haciendo sin prácticamente ayuda institucional, con nuestros propios medios”, subraya.
Casos recuperados
Entre los ejemplos rescatados figuran rótulos reconocibles para varias generaciones. En Tenerife, mencionan el de Casa Peter, el del videoclub Escorpio o el de Disco Sonora. En Gran Canaria, destacan piezas como la Sala Cuasquías, vinculada a la escena musical de los años 80; el Multicines Galaxy, primer espacio de este tipo en la ciudad; o la Sala Chistera del inolvidable Manolo Vieira.
También en La Palma han intervenido recientemente, recuperando el rótulo de la librería Casa Filius, en la calle Real, “una librería de toda la vida”, como recuerdan.
"Que no terminen en la basura"
El objetivo es claro y radica en evitar que estos elementos no desaparezcan. “Lo que pretendemos nosotros es que no acaben en la basura como suele suceder”, insiste Medina.
Más allá de los rótulos comerciales, el trabajo incluye piezas de especial valor patrimonial. En este sentido menciona el caso de un panel cerámico de Nitrato de Chile localizado en Gran Canaria, que permanecía oculto bajo capas de pintura. “Lo hemos rescatado, recuperado y recolocado”, explica. El proceso permitió descubrir su estado deteriorado y devolverlo a su imagen original mediante restauración profesional. “Es muy importante porque es el único que queda en Gran Canaria”, añade.
Colaboración con la ULL
Sin embargo, el rescate es solo una parte del problema. La conservación posterior plantea nuevos retos. “De momento las guardamos donde podemos”, reconoce Medina.
En su caso, utiliza su propio taller, mientras que en Tenerife han logrado un acuerdo con la Universidad de la Laguna, concretamente con la Facultad de Bellas Artes, que les facilita espacio de almacenamiento y colaboración técnica. “Nos está viniendo muy bien ese apoyo y esperamos replicarlo en otras islas”, apunta.
Cuotas y encargos puntuales
La falta de recursos es una constante para esta acción altruista y patrimonial. “Prácticamente nada”, responde al ser preguntado por los medios económicos con los que cuentan.
La asociación se sostiene con las cuotas de los socios, pequeños encargos y alguna financiación puntual. Entre las excepciones, destaca un encargo del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz para inventariar el patrimonio gráfico del municipio, una iniciativa que califican de pionera. “No había sucedido antes. Es el primer ayuntamiento de España que lo hace”, afirma.
Rentabilidad económica
Aun así, la sensación es de fragilidad. “Estamos en la cuerda floja”, admite, al tiempo que reclama mayor implicación pública, especialmente en aspectos como el almacenamiento, transporte y restauración de las piezas.
La comparación con otros casos evidencia la falta de protección. Más allá de la nostalgia, Insula Signa defiende que este patrimonio puede generar valor económico y cultural.
Ponen como ejemplo el mosaico de Nitrato de Chile en La Palma, convertido en símbolo local y explotado en productos de souvenirs, turismo e identidad urbana. “Han sabido rentabilizarlo”, señala Medina, consciente de la desigual valoración de este legado.
Piden más compromiso
Entre talleres improvisados, rescates contrarreloj y apoyos puntuales, Insula Sigma sigue trabajando para que la memoria visual de Canarias no termine en el olvido.
Porque, como defienden, cada rótulo recuperado es también una forma de conservar la identidad de las islas.Y para eso, insisten, hace falta algo más que voluntad ciudadana, sobre todo que las instituciones miren hacia arriba, hacia esas fachadas que aún cuentan historias.
