Ni Vagas ni Maleantes, la muestra que expone la represión LGBTI en el Albergue de Tefía

Una exposición fotográfica recorre las islas para reivindicar el sufrimiento que vivieron quienes fueron víctimas de esta cárcel y de la Ley de Vagos y Maleantes en Canarias

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Exposición Ni Vagas ni Maleantes. / Cedida
Exposición Ni Vagas ni Maleantes. / Cedida

Hoy en día, el Albergue de Tefía, en Fuerteventura, es un lugar de reunión y disfrute para los jóvenes de la isla. Esta instalación se usa para actividades de ocio y educativas que organizan asociaciones, centros educativos y grupos de jóvenes, es decir, es parte fundamental de la infancia de muchos majoreros. Lo que pocos saben es que este Albergue juvenil hace poco más de medio siglo fue una cárcel para personas del colectivo LGTBI. Una exposición fotográfica recorre ahora las islas para reivindicar el sufrimiento que vivieron quienes fueron víctimas de esta cárcel y de la Ley de Vagos y Maleantes en Canarias

Diego Flores y su hermano Sebastián eran de esos jóvenes que habían disfrutado del albergue sin conocer la historia que hay detrás de sus paredes. Cuenta que con “veintipocos años” fue cuando se enteraron del pasado franquista de este recinto y que poco después, cuando el Parlamento de Canarias aprobó la Ley Trans y el debate de la Memoria Histórica cobró importancia decidieron crear una exposición que pusiera en conocimiento lo que había sucedido. 

Así nació la exposición Ni Vagas ni Maleantes, que a través de 15 fotografías cuenta el pasado del albergue y que hasta el 31 de julio se puede visitar en Candelaria. En las imágenes quienes aparecen son activistas LGTBI de Fuerteventura y de Gran Canaria, fotografiados por Sebastián Flores y se acompañan con las visitas guiadas que organiza Diego desde una “perspectiva didáctica y entretenida” para conocer los entresijos de la antigua cárcel y algunas historias de las víctimas.

Un "tono burlón con el Franquismo"

“Intento darle un toque más dinámico y entretenido”, explica Diego sobre las visitas a esta exposición, en las que admite que suele ponerse “en tono muy burlón con el Franquismo”. En el proceso de documentación de la exposición dice que pudo conocer las prácticas que se realizaban en esta cárcel donde los represaliados debían estar tres años. 

Así entre fotografía y fotografía cuenta historias como la de Fabio García, una de las víctimas, que burló la prohibición que había de volver al municipio de residencia tras Tefía quedándose en el municipio de al lado y yendo a la casa de su madre en guagua. Pero también hay historias de menores a los que enviaron a esta cárcel pese a que la ley lo prohibía, para “reprimir aún más fuerte”, como opina Diego. 

Reivindicar la memoria histórica

Si esta exposición está en marcha es gracias a que, por una parte a la Dirección General de Diversidad le pareció una buena iniciativa, pero sobre todo porque los hermanos Flores reconocieron la crucial relevancia de la Memoria Histórica para que “la gente sepa que dar pasos para atrás significa llegar hasta ahí”, como comenta Diego. Él valora este tipo de actividades como un escaparate para saber, por ejemplo, por qué se celebra el Orgullo LGTBI hoy en día, o la importancia que han tenido las personas trans para conseguir los derechos del colectivo. 

Cuando la exposición finalice en Candelaria, viajará a La Palma y después a La Gomera, donde finalizará en agostó. Tras ello, se prevé que pase por La Graciosa y por La Laguna (Tenerife).

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