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Jordi Solsona con una pieza del Museo de Arte Abandonado./ JS

El único museo de arte abandonado del mundo está en Tenerife: "Cojo cuadros de la basura porque alguien les dedicó su tiempo"

Jordi Solsona lleva casi 10 años recogiendo arte de la basura, que ya ha salido del circuito del mercado, para darle una segunda vida en su museo de Los Realejos

¿Cuánto vale el arte? O, mejor formulado, ¿qué le da su valor al arte? Todos convenimos en que un Goya tiene un valor incalculable. Pero, ¿y si ese Goya acaba en la basura? ¿Cuánto cuesta la acuarela cuando se la lleva el camión rumbo al vertedero? ¿Y cuando la atrapa una trituradora entre sus cuchillas?

El arte vale lo que la lógica del mercado diga que valga, ni más ni menos. La pieza vale la utilidad que tenga para su propietario, y el día que cambie el tapizado de sus sofás y pinte las paredes, ese cuadro que estuvo 20 años colgado en la pared acabará en un trastero cogiendo polvo hasta que una generación posterior decida abandonarlo junto al contenedor de resto.

Jordi Sonsola, el rescatador del arte

En esa cuneta, en ese último estertor del ciclo de vida de la pieza artística, es donde aparece Jordi Solsona para rescatarla del camión de la basura. Tiene 64 años, lleva 24 viviendo en Tenerife y, aunque no es artista, ni restaurador, ni historiador, tiene callo en esto del arte.

Jordi es el fundador del que probablemente sea el único museo de arte abandonado del mundo. "No he encontrado ningún otro, y mira que he buscado en internet en varios idiomas", explica a Atlántico Hoy. Mientras atiende a este medio, Solsona pasea ante alguna de las obras que ha rescatado de la basura y que guarda como oro en paño en una pequeña sala de 30 metros cuadrados en el número 37 de la calle García Estrada de Los Realejos.

De todo el mundo

Sostiene en sus manos una acuarela de Janet Elizabeth Proudfoot, una ingeniera de la provincia canadiense de Saskatchewan que dedicó su vida profesional a la decoración de los interiores de los aviones de la compañía aérea Trans Canada Airlines, antes de convertirse en Air Canada. En lo personal, Proudfoot era una apasionada artista, experta en acuarela, óleo, pluma y tinta, además de realizar varias tallas en esteatita. Falleció en 2020 a los 102 años en la provincia del Quebec.

¿Cómo acabó una acuarela de Proudfoot en un cubo de basura de Tenerife? Probablemente no lo sepamos nunca. Aproximadamente el 40% de lo que Jordi Solsona ha salvado del contenedor es de artistas extranjeros cuya obra acabó en Canarias por circunstancias de la vida, siendo el archipiélago un punto de encuentro marítimo entre Europa, América y África.

De Marruecos a Tenerife, de Alemania a Las Chafiras

De África precisamente llegó un cuadro que en un principio fue erróneamente identificado por Solsona como una representación de unas magas de alguna isla de Canarias. Cuando subió la fotografía de la pieza a Facebook, una mujer le contactó para contarle la verdadera historia tras la pieza.

"Me dijo: 'Jordi, esto no son magas, son campesinas del Riff marroquí. Este cuadro era mío. Viví seis años en Marruecos y, cuando me vine para acá, la mujer con la que vivíamos, que tenía la casa, me hizo este regalo para como recuerdo. Lo tuve muchos años en mi casa, pero ya mi vida ha cambiado, me mudé de piso y hubo cosas que tocó dejar atrás. Lo dejé en un contenedor, pero cuando lo he visto en tu museo, me he emocionado muchísimo' ", narra Jordi sobre la antigua dueña de la pieza.

Otra de las colecciones que más aprecia Solsona es una de 35 obras de Lorenz Koppinger, un pintor alemán que retrató desde muy joven su propia vida. El primer cuadro que el Museo de Arte Abandonado tiene de Koppinger es de 1948, poco después de acabar la Segunda Guerra Mundial, y representa una fábrica con chimeneas humeantes que contaminan un cielo gris sobre la que está sobreimpresa la frase "Meine Heimat", o "Mi tierra natal". Según pudo saber Solsona a través del Registro Civil, Koppinged acabó teniendo tres hijos y murió en Tenerife tras vivir muchos años en una casita en Las Chafiras.

El concepto

La idea es simple: rescatar obras de arte abandonadas. Es el Museo de Arte Abandonado, una sala con vocación participativa en la que cualquiera puede aportar piezas rescatadasSe trata de piezas que tuvieron una historia, que pasaron por muchas manos. Algunas son fáciles de identificar, otras nunca sabremos quién las pintó. "El museo nace con la idea de reivindicar ese arte de una factura regular, pero que tiene tanta verdad, tanta honestidad, porque estaba fuera del juego del mercado. Precisamente, por eso tiene honestidad", explica Solsona a Atlántico Hoy.

Desde aproximadamente 2017, el galerista lleva recorriendo basureros y puntos limpios (que define como la antesala del abandono, el último strike antes de acabar en un cubo de basura) para tratar de devolver ese arte a un marco donde pueda ser apreciado. Solsona cuenta que tiene más de 1.500 piezas y material para hacer al menos 30 exposiciones temáticas diferentes.

Aunque nunca se ha deshecho de ninguna pieza rescatada, sí que ha afinado su radar y ya no recoge todo lo que encuentra. Eso sí, no filtra por la calidad técnica del arte. No hay buenos cuadros o malos cuadros: "El museo ha de tener toda la representación de lo que hay en las basuras, toda. Cojo obras que me dicen: 'Pero ¿cómo coges esto?'. Y yo digo: 'Bueno, pues la cojo porque alguien ha dedicado su tiempo y porque para mí, como decía Francesc Torres, lo importante del arte es hacerlo' ".

Museo del Arte Abandonado con su dueño, Jordi Solsona, a la derecha./ JS

No se restauran

Las piezas del Museo de Arte Abandonado no son, por lo general, restauradas. Salvo que alguna llegue con carcoma, y para evitar su propagación, la esencia es exhibirlas tal cual las dejó la basura, con sus cicatrices, porque también es parte de su historia

"Ahora estoy preparando una exposición sobre marcianos porque me llegó una colección de 61 dibujitos de la revista musical Disóbolo, que en el año 1968 pide a sus lectores que envíen dibujos de marcianos", cuenta el galerista. Estas piezas en concreto le llegaron a través de su hermano, que las encontró en un rastro en Barcelona, el "penúltimo paso" antes de ser tiradas a la basura.

Pieza sin restaurar y recogida de la basura, expuesta en el Museo de Arte Abandonado./ JS

El autor y la obra

De su región natal ha rescatado también algunas obras, aunque la mayoría sean salvadas en Tenerife. Por ejemplo, hace unos años rescató en Mataró 15 piezas de colección que un amigo de un amigo de otro amigo iba a tirar a la basura porque la madre de éste, que las coleccionaba, había fallecido. En ese conjunto había ni más ni menos que una pieza de Jordi Maragall, hermano mayor del histórico alcalde de Barcelona Pasqual Maragall.

En otras ocasiones, la basura ha llevado a Jordi a provocar un reencuentro entre el autor y su obra. Cuenta a Atlántico Hoy cómo una vez la artista Loli Íñiguez, nacida en Logroño pero desde hace mucho tiempo afincada en Tenerife, le escribió porque había visto que tenía una obra suya que había vendido hacía 30 años en una exposición. "Me preguntó: '¿Dónde lo encontraste?', y le dije: 'Pues, en la basura'. '¿¡En la basura¡?', me dijo. Claro, la mujer atónita. Ella vende cuadros así a 500 euros", cuenta.

Buscando ayuda

Jordi Solsona acaba de constituir una organización sin ánimo de lucro junto con un restaurador, un historiador del arte y una pedagoga que están embarcados en su proyecto, y le gustaría encontrar alguna entidad pública que quiera colaborar con el museo para realizar exposiciones en espacios más amplios. Su sala cumple los requisitos para recibir la consideración de museo del Cabildo de Tenerife, cuenta, pero no lo ha gestionado todavía.

También cuenta que le gustaría llegar a un convenio con la Universidad de La Laguna para que los estudiantes de Arte o Restauración puedan trabajar con sus obras y estas puedan, incluso, exponerse.

Actualmente, le es "económicamente imposible" mudar el museo a otra sala más grande, aunque le gustaría que más gente pudiese tener acceso al arte que guarda entre sus cuatro muros. El Museo de Arte Abandonado, mientras tanto, abre de martes a viernes de 10:00 a 13:00, aunque Jordi Solsona siempre está dispuesto a abrirle las puertas a cualquier apasionado del arte que llame a deshora.