El restaurante China Anaga, uno de los negocios más veteranos de la avenida de Anaga, en Santa Cruz de Tenerife, cuya andadura se remonta a 1967, bajará la persiana durante un mes por primera vez en sus 60 años de historia.
El cierre, que la propia empresa define como unas “vacaciones forzadas”, se prolongará del 4 de junio al 3 de julio, ambos inclusive, y responde al impacto que están teniendo las obras municipales en la zona.
Una obra que no avanza
“Por primera vez en 60 años cerramos por vacaciones. Son unas vacaciones forzadas por una situación insostenible a la que nos someten unas obras mal planificadas”, lamenta en declaraciones a Atlántico Hoy el responsable del restaurante, Javier Lu.
Además, añade que la obra “influye negativamente en la calidad que nuestros clientes merecen” y advierte de que pone en riesgo la subsistencia de diez familias que dependen de la actividad diaria del local.

Desde octubre de 2025
Desde octubre del año pasado, el restaurante China Anaga convive con vallas, maquinaria y zanjas a las puertas de su negocio, en lo que describe como una situación “agónica” y “ahogada” que se prolonga ya nueve meses. “Me encontré con todo vallado, envié escritos al Ayuntamiento y no obtuve respuesta. Llegó un momento en que el vallado era tan exagerado que no se podía entrar por ningún lado”, relata.
Ante el cierre práctico de los accesos, Lu asegura que tuvo que llamar incluso a la Policía Local “para que, al menos, abrieran una entrada” al restaurante, ya que la única accesible era la del paso de peatones, bastante distanciado del local.
Atrapado tras las vallas
“Es la primera vez en casi 60 años que colgamos un cartel de ‘cerrado por vacaciones’, salvo en la época del Covid y en casos muy concretos”, subraya Lu, destacando que este cierre temporal es algo más que un paréntesis ya que se ha llegado a plantear la puesta en marcha de un ERTE en su empresa. “Es una medida obligada; o paramos un mes ahora o corremos el riesgo de tener que cerrar un año entero”, admite.
Lu, abogado además de hostelero, insiste en que la decisión de parar no es fruto de una estrategia comercial, sino de la imposibilidad de seguir funcionando con normalidad. “Estoy perdiendo cuatro o cinco mil euros al mes; prefiero perder seis o siete ahora, de golpe, que seguir desangrándome mes a mes sin poder trabajar en condiciones”, explica, convencido de que este sacrificio puntual puede ser la única manera de garantizar la supervivencia futura del negocio.

Molestias diarias
Las obras de la avenida de Anaga comenzaron en julio de 2025 con un presupuesto inicial de 3,5 millones de euros y un plazo previsto de un año, pero se prolongarán unos seis meses más y encarecerán el proyecto en alrededor de un millón de euros, según avanzó a Atlántico Hoy el concejal de Obras, Javier Rivero.
El Ayuntamiento atribuye el retraso a diversos imprevistos, como una cimentación deficiente en los futuros espacios de estancia, el mal estado de una canalización de media tensión y la aparición de una antigua tubería de la refinería con restos de fuel.
Sensación de desamparo
En cualquier caso y volviendo la atención al comienzo de los trabajos en la avenida, Lu asegura que, tras denunciar la situación públicamente y contactar con diferentes responsables políticos, recibió la visita del concejal de Obras Públicas, quien le trasladó que la obra duraría hasta julio y que “no se podía hacer nada”, más allá de colocar dos carteles sobre las vallas indicando que el restaurante seguía abierto.
El tono de aquella reunión dejó un regusto amargo. “Le pregunté si tenían previsto algún tipo de indemnización o compensación por daños y perjuicios y la respuesta fue que teníamos que disponer de liquidez suficiente para aguantar estos meses de pérdidas, porque cuando acabara la obra íbamos a ganar más dinero”, recuerda Lu, que define aquellas palabras como “muy duras”.
Esperar a julio
Lu confía en poder reabrir el 4 de julio con un escenario distinto, al menos en el entorno inmediato del local. El concejal de Obras Públicas, asegura, le ha prometido que las baldosas frente al restaurante llegarán “esta semana” y que espera tener colocada esa parte para julio, liberando al menos el acceso y la fachada del establecimiento.
Javier Lu lamenta tener que cerrar, precisamente teniendo tan cerca la visita del papa León XIV y las posibilidades de negocio de esos días, "pero no tengo elección", matiza. "Es perder un poco de dinero ahora para poder sobrevivir mañana”, resume el responsable del histórico restaurante chino de la avenida.
“Pedimos al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife que termine las obras y nos deje trabajar”, al tiempo que agradece a su clientela “el apoyo y la paciencia” en uno de los tramos más difíciles de la larga vida de China Anaga.