El futuro del Club Baloncesto Gran Canaria podría dar un giro estructural en los próximos años. El consejero de Deportes del Cabildo y vicepresidente del club, Aridany Romero, abrió este martes la puerta a que la entidad deje de ser íntegramente pública y pase a contar con participación de abonados y empresas privadas.
Las declaraciones se produjeron en la comisión de pleno del Cabildo, a preguntas de José Miguel Álamo, consejero del Partido Popular y también vinculado al club, en una comparecencia centrada en el impacto económico de las últimas decisiones deportivas.
Abonados y empresarios
“No sé si deberíamos ir a una privatización parcial para que los abonados se hagan cargo y sean corresponsables”, señaló Romero, quien también hizo un llamamiento directo al tejido empresarial de la isla: “Sería bueno que los empresarios se hagan cargo del club”.
El vicepresidente justificó esta reflexión en la complejidad de gestionar una entidad profesional desde la administración pública: “Es injusto que algunas críticas al Gobierno dependan de si entra la pelotita o no”, afirmó, dejando entrever la incomodidad del Ejecutivo insular en este ámbito.
Negociación con Lakovic
En el plano deportivo, Romero confirmó que la rescisión del contrato de Jaka Lakovic sigue en fase de negociación. El técnico tenía un año más firmado, lo que obliga al club a intentar un acuerdo para evitar asumir la totalidad del salario pendiente: “Esperamos que sea satisfactorio para ambas partes”, explicó.
Por su parte, reiteró que el nuevo entrenador, Che García, ha sido contratado únicamente hasta final de temporada y con objetivos concretos que condicionan su continuidad, principalmente lograr la permanencia en la ACB.
Romero insistió en que estas decisiones corresponden al ámbito técnico: “Los responsables públicos no tenemos capacidad ni conocimiento para gestionar un equipo de élite”, subrayó, defendiendo la autonomía de la dirección deportiva y del presidente ejecutivo.
Sin desviaciones por fichajes
En cuanto al impacto económico, el vicepresidente del club trasladó un mensaje de estabilidad respecto a los movimientos de plantilla. Las altas y bajas de jugadores se han cubierto con una partida de contingencia de 150.000 euros, lo que evita desviaciones presupuestarias.
Incluso, apuntó a un posible ahorro: “Por las fichas de los jugadores que han sido cortados podría haber un ahorro económico”, indicó. El corte de Braian Angola y el fichaje posterior de Kassius Robertson, según ha podido saber Atlántico Hoy, ha dejado un balance positivo de unos 35.000 euros en las arcas de la entidad claretiana.
Patrocinio de Dreamland
La principal incertidumbre se sitúa en la liquidación del contrato de Lakovic, que podría generar un desajuste en función del acuerdo final. No obstante, Romero vinculó el equilibrio de las cuentas al cumplimiento del patrocinio de Dreamland Gran Canaria.
El Cabildo adelantó en enero 500.000 euros para aliviar tensiones de tesorería, aunque confía en que no haya desviaciones si el patrocinador cumple con los pagos comprometidos hasta el mes de julio.
“Si se producen todos los abonos previstos, no debería haber desviación”, aseguró Romero, quien recordó además que la liquidación del presupuesto será pública conforme a la normativa de transparencia.
Debate que trasciende lo deportivo
Más allá de la coyuntura del primer equipo, la comparecencia dejó una idea de fondo: el modelo de propiedad del Granca está sobre la mesa.
Mientras el club pelea por asegurar la permanencia, el Cabildo ya plantea un escenario en el que los abonados y el empresariado puedan asumir un papel activo en la propiedad y gestión, reduciendo el peso de lo público en una de las principales entidades deportivas de la isla.
