Cajasiete es el nuevo patrocinador principal del Club Baloncesto Gran Canaria. La entidad financiera canaria ha decidido vincular su marca al equipo claretiano durante la temporada 2026-2027, un acuerdo que llega en uno de los momentos más delicados de la historia reciente del club y que, al mismo tiempo, encaja en la estrategia de crecimiento que la cooperativa de crédito desarrolla desde hace varios años en la provincia de Las Palmas.
El compromiso se ha cerrado por tres temporadas, con una aportación de 200.000 euros por campaña. En caso de que el club claretiano consiga el ascenso a la ACB en el primer año, las dos siguientes temporadas pasarían a ser opcionales. Además, Cajasiete tendrá derecho de tanteo para igualar cualquier otra oferta que reciba el club. Si no existen ofertas alternativas, el acuerdo contempla una aportación de 400.000 euros en la segunda temporada y 500.000 euros en la tercera.
El acuerdo entre ambas partes se acaba de hacer público en la Casa Palacio del Cabildo, durante una rueda de prensa en la que la corporación insular —propietaria de la Sociedad Anónima Deportiva— ha dado oficialidad al nombramiento de José Miguel Álamo como nuevo presidente del club..
El relevo
La llegada de Cajasiete permite cubrir uno de los principales agujeros que había dejado el verano. Dreamland Studios Canarias, patrocinador principal durante las tres últimas temporadas, decidió abandonar el proyecto después del descenso. La compañía había llegado al club en 2023 con un acuerdo anunciado inicialmente para seis temporadas y dio nombre al primer equipo desde entonces.
La ruptura tuvo especial relevancia económica. Dreamland aseguró al comunicar su salida que su patrocinio había supuesto la mayor aportación realizada por una empresa canaria en la historia del Gran Canaria, con 1,3 millones de euros durante su etapa como patrocinador. Sin embargo, la relación estuvo marcada por los retrasos en el pago por parte de la compañía del Grupo Newport.
Resistencia
No fue el único efecto comercial del descenso. Otros patrocinadores de menor tamaño han reducido sus aportaciones o han optado directamente por no continuar. En sentido contrario se ha movido Hospital Perpetuo Socorro, que ha renovado y elevado su apuesta por el club en una temporada en la que mantener el respaldo privado adquiere todavía más valor.
El Gran Canaria conserva además acuerdos que trascienden el cambio de categoría. Tropical, por ejemplo, firmó en marzo de 2025 un patrocinio por tres temporadas, hasta el 30 de junio de 2027, como cerveza oficial del club.
Apuesta grancanaria
La operación tiene otra lectura desde el lado de Cajasiete. La cooperativa de crédito se encuentra inmersa en un proceso de expansión en la provincia de Las Palmas y, particularmente, en Gran Canaria. Asociar ahora su nombre a uno de los clubes deportivos con mayor reconocimiento del Archipiélago multiplica la visibilidad de una estrategia empresarial que ya se había trasladado a la calle con nuevas oficinas e inversiones inmobiliarias.
Cajasiete ha reconocido expresamente en sus informes corporativos que uno de sus objetivos es consolidar su presencia en la provincia de Las Palmas. En 2024 abrió una nueva oficina en Gran Canaria y formalizó la compra de la antigua tienda de Maya en Juan Manuel Durán, inmueble destinado a convertirse en su sede en la isla. Posteriormente abrió también una oficina en Siete Palmas y avanzó en la implantación de esa futura sede provincial.

Posición sólida
El punto de partida explica el margen que todavía tiene para crecer. Al cierre de 2025, Cajasiete contabilizaba 261.340 clientes, de los que 24.176 estaban en Gran Canaria, frente a los 185.769 de Tenerife, la isla donde nació la entidad y donde conserva el grueso de su negocio.
La cooperativa afronta esa expansión desde una posición financiera sólida. Cerró 2025 con más de 5.000 millones de euros en activos y un ratio de solvencia del 23,4%. Cuenta además con más de 62.000 socios, 482 trabajadores y una red de 90 oficinas.
Larga lista
Con su entrada en el Gran Canaria, Cajasiete incorpora su nombre a una historia comercial que permite recorrer buena parte de las cinco décadas de vida del club. Desde su salto al baloncesto profesional durante los años 80, el equipo ha encontrado en el patrocinio privado una de las fórmulas para sostener su crecimiento deportivo y su progresiva profesionalización.
Mutua Guanarteme, Bofill, Coronas, Toshiba, Canarias Telecom, Auna, Grupo Dunas, Kalise, Gran Canaria 2014, Herbalife y, más recientemente, Dreamland han acompañado al equipo en diferentes etapas. Algunas de esas marcas terminaron formando parte del propio nombre con el que varias generaciones de aficionados identificaron al conjunto amarillo.
Cajasiete entra ahora en esa relación en unas circunstancias muy diferentes a las de sus antecesores. No llega para asociarse a un equipo instalado en la élite, sino a uno que acaba de perderla y que afronta el reto de recuperarla cuanto antes.
El movimiento coincide además con el inicio de una nueva etapa institucional. José Miguel Álamo ha sido elegido para asumir la presidencia del Gran Canaria después de la salida de Sitapha Savané, con Manuel Sánchez como vicepresidente, y con el club ante el desafío de ordenar su funcionamiento interno y construir un proyecto capaz de regresar a la ACB.
Revolución deportiva
La reconstrucción ya había comenzado en los despachos. La salida de Willy Villar puso fin a seis temporadas al frente de la dirección deportiva, una etapa en la que el Gran Canaria disputó cinco playoff de la Liga Endesa, tres Copas del Rey y conquistó la EuroCup de 2023.
Ahora el escenario es otro. En el plano deportivo, Francesc Solana ha asumido la dirección deportiva para dar forma a una revolución. Bruno Savignani ha sido el elegido para entrenar una plantilla en la que continúan Pierre Pelos, Carlos Alocén o Miquel Salvó y a la que se han incorporado jugadores como Christian Díaz, Fran Guerra, Juan Rodríguez o Joe Cremo.
Un objetivo
El Granca debe competir por el ascenso mientras adapta sus gastos e ingresos a una categoría con una capacidad comercial muy inferior a la ACB. En ese contexto, cada patrocinio adquiere un peso mayor y la incorporación de un socio principal permite recuperar parte del terreno perdido durante el verano.
Cajasiete ha decidido ocupar ese espacio. Lo hace por una temporada, mientras el Gran Canaria intenta que su paso por Primera FEB también dure únicamente una. Para el club supone recuperar un patrocinador principal después de perder a Dreamland. Para la entidad financiera, colocar su marca junto al Granca supone ganar presencia precisamente en el territorio en el que pretende crecer.
Dos estrategias distintas que coinciden en el mismo punto: Gran Canaria.
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