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Francesc Solana se abraza a Ibon Navarro tras un triunfo del MoraBanc Andorra. / ACBMEDIA

Francesc Solana, primero en la lista del Granca para sustituir a Willy Villar como director deportivo

El exejecutivo del MoraBanc Andorra, con dos ascensos a la ACB en su currículo, sería el encargado de elegir al nuevo entrenador y liderar la confección de la plantilla para el proyecto claretiano en Primera FEB

Ocho días después de que el descenso del CB Gran Canaria a Primera FEB dejara de ser una amenaza para convertirse en una realidad, el Cabildo —como propietario de la Sociedad Anónima Deportiva— ha fijado el primer paso de la reconstrucción del proyecto claretiano. Antes de hablar de entrenador, fichajes o salidas, la prioridad pasa por la contratación de un director deportivo. Ese ejecutivo será la piedra angular del nuevo ciclo: elegirá al técnico, negociará bajas y liderará, junto a él, la confección de la plantille. Y para ocupar ese puesto, en sustitución de Willy Villar, el primer nombre en la lista es el de Francesc Solana.

Director deportivo del MoraBanc Andorra durante los últimos 16 años, Solana (Lleida; 54 años) es un histórico del baloncesto español, primero como jugador y luego como director deportivo. De su trabajo en los despachos, en el Granca se valora que lideró al equipo del Principado desde LEB Plata hasta ACB —categoría que recuperó en 2024 tras un descenso en 2023, y en la que continuára el próximo curso tras un pulso directo durante las últimas jornadas con el propio CB Gran Canaria—. Por lo tanto, conoce el mercado y la competición en las que se moverá el claretiano por primera vez en 31 años.

Sobre el parqué, Solana hizo carrera como tirador zurdo. Debutó en la ACB en el histórico Granollers, en 1992, y luego militó en Festina Andorra, Valvi Girona, Caja San Fernando y Baloncesto Fuenlabrada —equipo en el que fue leyenda y en el que se retiró en 2007—. 

Shermadini, Albicy, Shurna, Ennis...

Si algo avala la trayectoria de Francesc Solana no son solo los dos ascensos a la ACB que consiguió al frente del MoraBanc Andorra, sino también su capacidad para detectar talento y rodearse de entrenadores que marcaron una época en el club del Principado. Durante sus 16 años como director deportivo fue uno de los arquitectos de la transformación de una entidad que pasó de transitar por categorías inferiores a consolidarse en la élite del baloncesto español y disputar competiciones europeas. 

Entre sus operaciones más exitosas destacan los fichajes de jugadores como Giorgi Shermadini y Andrew Albicy —excapitán del Granca—, a los que el propio Solana llegó a señalar como dos de las mejores incorporaciones de toda su etapa. El pívot georgiano acabó convirtiéndose en una de las referencias interiores de la ACB, mientras que el base francés fue una pieza fundamental en el crecimiento del club y años después terminaría recalando en el Gran Canaria.

Francesc Solana, durante una rueda de prensa como director deportivo del MoraBanc Andorra. / BCA

A esa lista se suman otros nombres importantes como David Jelínek, Jaka Blažič, Tyson Pérez y Jerrick Harding, profesionales que ayudaron a convertir al MoraBanc en un equipo competitivo tanto en España como en Europa, o Clevin Hannah, John Shurna, Dylan Ennis y Jean Montero, jugadores que también pasaron por el Granca. 

Peñarroya, Joan Plaza, Ibon Navarro...

En los banquillos también dejó una huella profunda. Una de sus decisiones más influyentes fue apostar por Joan Peñarroya, el técnico con el que el club logró el ascenso a la ACB en 2014 y vivió algunas de las mejores temporadas de su historia. Años después, tras el descenso de 2022, volvió a acertar con la contratación de Natxo Lezkano, procedente del Oviedo, que devolvió al equipo a la máxima categoría en su primer intento y conquistó el título de la LEB Oro.

Solana también tuvo que afrontar momentos complejos. Durante su mandato gestionó varios cambios de entrenador, desde Ibon Navarro —campeón de Copa y BCL con Unicaja— hasta David Eudal, Óscar Quintana, Joan Plaza o, en la última etapa, Zan Tabak. Sin embargo, su legado quedó asociado sobre todo a su capacidad para reconstruir proyectos competitivos tras los descensos y para identificar jugadores con margen de crecimiento antes de que alcanzaran la primera línea del baloncesto europeo. 

Tareas inmediatas

Si Francesc Solana aceptara la dirección deportiva del Granca, las primeras tareas que debería afrontar pasan por la contratación de un nuevo entrenador —en la que tendría libertad absoluta para elegir al técnico que dirija al equipo en Primera FEB— y resolver la situación de jugadores como Carlos Alocén, Pierre Pelos, Eric Vila, Miquel Salvó o Kur Kuath, todos con contrato en vigor más allá del 30 de junio pese al descenso de categoría. Los emolumentos a percibir por estos cinco jugadores se reducen fuera de ACB, pero aún así comprometerían un presupuesto que se reducirá tras la caída a Primera FEB. 

En el Cabildo tienen claro que la reconstrucción del Granca funciona como aquellos dínamos con los que jugaban muchos niños en los años ochenta y noventa. Primero hay que colocar la pieza principal para que el resto encuentre su sitio. El director deportivo será ese imán alrededor del que deberá ordenarse el nuevo proyecto. Después llegará el entrenador. Y, por último, entre ambos, la confección de una plantilla con aspiraciones de regresar a la ACB. Todo lo demás son especulaciones prematuras, ruido de mercado, humo y serpientes de verano en pleno mes de junio.