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El jugador Jesús de Miguel tendido en el suelo. AH

Qué debe ocurrir cuando un futbolista cae desplomado: las claves de una emergencia vital

Un especialista en seguridad y emergencias y un técnico en emergencias sanitarias explican cómo se organizan los dispositivos médicos en los campos de fútbol y por qué la rapidez de actuación resulta determinante ante una parada cardiorrespiratoria

El fallecimiento de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife, después del grave incidente sufrido durante el encuentro frente al FC Andorra ha dejado una profunda conmoción en el fútbol español. La tragedia también ha puesto sobre la mesa una cuestión fundamental: ¿están preparados los estadios para responder ante una emergencia médica de extrema gravedad?

La atención de una persona que sufre una parada cardiorrespiratoria exige una respuesta coordinada, profesionales preparados y material sanitario disponible para actuar desde el primer momento. En este tipo de situaciones, cada minuto cuenta y la prioridad debe ser atender las necesidades del paciente.

Carlo Brusini, especialista en seguridad y emergencias, explica a Atlántico Hoy cómo se organiza habitualmente el dispositivo sanitario de un estadio, qué profesionales intervienen y por qué la coordinación entre los diferentes servicios resulta fundamental.

La coordinación, una pieza fundamental

Los estadios cuentan con una estructura de seguridad que permite coordinar los diferentes servicios que intervienen durante un encuentro. Una de sus piezas fundamentales es la Unidad de Control Organizativo (UCO), desde donde se gestionan las incidencias que se producen en el recinto y se mantiene la comunicación con todos los integrantes del dispositivo de seguridad y emergencias.

Desde esta unidad se coordinan los distintos equipos que trabajan durante el partido, entre ellos los servicios sanitarios, la seguridad privada, las fuerzas policiales y los responsables de la organización.

Brusini explica que el dispositivo sanitario se divide en dos ámbitos diferenciados. Por un lado, existe un equipo destinado a atender posibles emergencias entre los espectadores. Por otro, hay un dispositivo específico para responder ante incidentes que afecten a los futbolistas, los árbitros y el resto del personal deportivo.

Este último cuenta, además de los recursos generales del dispositivo, con una ambulancia de soporte vital avanzado exclusiva, preparada para intervenir ante situaciones que requieran asistencia sanitaria de mayor complejidad.

La coordinación entre estos equipos resulta especialmente importante cuando se produce una emergencia sobre el terreno de juego. La comunicación permite activar los recursos necesarios y organizar la intervención de los profesionales que deben atender al afectado.

RCP y desfibrilación: el tiempo es vital

Cuando una persona sufre una parada cardiorrespiratoria, la actuación inicial resulta determinante. El primer paso es reconocer la emergencia, comprobar el estado de la persona y activar inmediatamente los servicios sanitarios.

A partir de ese momento, las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), especialmente las compresiones torácicas, y la utilización temprana de un desfibrilador externo semiautomático (DESA) forman parte de la respuesta fundamental.

Las recomendaciones del Consejo Europeo de Resucitación (ERC), actualizadas en 2025, insisten en la importancia de reconocer rápidamente una posible parada, iniciar la RCP y conectar un desfibrilador en cuanto esté disponible.

En este sentido, Javier García Rendo (@DiarioTES), técnico en emergencias sanitarias, coordinador de Emergencias y Protección Civil e instructor certificado por la NAEMT y el ERC, ha publicado un análisis sobre el incidente desde una perspectiva sanitaria.

García Rendo pone el acento en la importancia de no perder tiempo cuando existe una parada cardiorrespiratoria. En su valoración, la movilización y la inmovilización del paciente no deben retrasar el inicio de las maniobras de reanimación ni la desfibrilación cuando esté indicada.

El especialista también recuerda que los medios necesarios para atender una parada son transportables y que la intervención inicial puede comenzar sobre el propio terreno de juego mientras se prepara el traslado sanitario.

Una posible explicación médica

En su análisis, García Rendo también aborda la posibilidad de una commotio cordis, una causa extremadamente infrecuente de parada cardíaca relacionada con un impacto directo en el tórax.

Esta afección se produce cuando un golpe alcanza la zona del corazón en un momento muy concreto del ciclo eléctrico cardíaco. El impacto puede desencadenar una alteración grave del ritmo, como una fibrilación ventricular, que provoca que el corazón deje de bombear sangre eficazmente.

La commotio cordis es un fenómeno poco frecuente y la reanimación inmediata y el empleo de un desfibrilador pueden mejorar las posibilidades de supervivencia.

No obstante, no existe confirmación de que Jesús de Miguel sufriera una commotio cordis. El propio García Rendo aclara que plantea esta posibilidad como una explicación médica que puede producirse ante determinados impactos torácicos, pero que no está afirmando que fuera la causa de lo sucedido en el Heliodoro.

Tampoco establece que el futbolista permaneciera en parada cardiorrespiratoria durante su evacuación. Para conocer exactamente cómo se desarrolló la asistencia sería necesario disponer de la información clínica y de los registros del equipo sanitario que intervino.

Desfibriladores y formación

La disponibilidad de desfibriladores en los recintos deportivos es otra de las cuestiones que adquieren relevancia tras una emergencia de estas características.

En Canarias, el Decreto 157/2015 regula la instalación y utilización de desfibriladores externos fuera de los centros sanitarios. La normativa establece la obligación de disponer de estos equipos en determinados espacios, entre ellos las instalaciones y complejos deportivos públicos de municipios de más de 50.000 habitantes que registren una afluencia media diaria superior a 1.000 usuarios.

También recomienda su instalación en instalaciones deportivas públicas o privadas con una afluencia media diaria superior a 500 personas.

Por tanto, la regulación no establece una obligación universal para todos los campos de fútbol, con independencia de sus características y afluencia.

Tanto la disponibilidad de estos equipos como la formación del personal son aspectos fundamentales para responder ante una emergencia. No basta con disponer de una ambulancia: también es necesario que los profesionales conozcan sus funciones, que las comunicaciones funcionen y que existan procedimientos claros para intervenir sin demoras.

La importancia de la prevención

La muerte de Jesús de Miguel recuerda que una emergencia médica puede irrumpir en cualquier momento durante una competición deportiva. Aunque no todos los accidentes pueden evitarse, la preparación de los recintos y la formación de quienes trabajan en ellos son elementos fundamentales para responder ante situaciones que pueden comprometer la vida de una persona.

La inversión en seguridad sanitaria, la presencia de equipos cualificados y la disponibilidad de desfibriladores no deben entenderse como elementos secundarios de la organización de un partido, sino como parte esencial de la protección de futbolistas, trabajadores y espectadores.

En una emergencia de este tipo, el tiempo, la coordinación y la preparación pueden marcar la diferencia.

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