Render del nuevo Estadio de Gran Canaria./ AH
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"Una bomba de relojería": la construcción revela por qué nadie pujó por las obras del Estadio de Gran Canaria

Los constructores cifran en un 40% la infravaloración de algunos materiales y en unos 80 millones la penalización por retrasos, pero confían en llegar a tiempo al Mundial 2030 si el Cabildo ajusta la propuesta

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Alberto Ley

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La patronal de la construcción de Las Palmas ha puesto cifras al fiasco de la licitación del Estadio de Gran Canaria. La presidenta de la Asociación de Empresarios Constructores y Promotores de Las Palmas (AECP), María Salud Gil, ha explicado, en declaraciones a EFE, que las empresas no acudieron al concurso —que quedó desierto este martes— por una valoración del proyecto que se aleja hasta un 40% del coste real de mercado en materiales como la lona, las estructuras metálicas o el hormigón, y por una penalización por no terminar los trabajos a tiempo que rondaría los 80 millones de euros.

Gil ha definido las condiciones del proyecto como una "bomba de relojería", aunque el mensaje de fondo de la patronal es constructivo: el sector confía en que la obra pueda ejecutarse en tiempo y forma para el Mundial de 2030, siempre que el Cabildo de Gran Canaria mejore su propuesta para acercarla a los costes reales del mercado.

Un 40% de desfase y 80 millones de multa

El diagnóstico de la patronal confirma lo que el sector venía advirtiendo: los números de la licitación, dotada con 174,71 millones de euros y un plazo de ejecución de 36 meses, no salían. A la infravaloración de partidas clave del proyecto se sumaba un régimen de penalizaciones que trasladaba a las constructoras todo el riesgo de una obra condicionada por la fecha inamovible del Mundial.

"Hasta el último día han estado intentando poder acudir, e incluso hacer alianzas estratégicas para facilitarlo, pero no ha sido posible", ha asegurado Gil. La conclusión de la empresaria resume el sentir del sector: "Hay interés por llevar a cabo este proyecto, pero no lo hay por acudir a una obra por la que vamos a tener que pagar antes de cobrar".

Obras con la UD jugando en casa

A los factores económicos se añade uno operativo: los trabajos deben ejecutarse mientras se mantiene la actividad deportiva en el recinto de Siete Palmas, sede de los partidos de la UD Las Palmas en LaLiga y la Copa del Rey. Esa convivencia obligaría a las empresas a duplicar o incluso triplicar los turnos de personal. Las constructoras están preparadas para asumirlo, según Gil, pero es un condicionante que "dificulta bastante" toda la actuación.

Pese a la dureza del diagnóstico, la presidenta de la AECP ha evitado el choque institucional. Gil ha subrayado que el Cabildo, promotor de la reforma, mantiene un "compromiso férreo" para abordar la cuestión con prontitud y ha mantenido una relación fluida con el sector en todo momento; de hecho, la corporación insular y la patronal ya se habían reunido el pasado febrero para tratar el proceso de licitación.

La dirigente empresarial espera que las obras vuelvan a licitarse a la mayor brevedad, una vez que la institución solvente los inconvenientes que dejaron desierto el primer concurso, unos problemas que, según la patronal, el propio Cabildo comprende.

Un calendario más ajustado

La reforma del estadio, el proyecto La Nube diseñado por L35 Architects, debe elevar el aforo desde los 32.418 espectadores actuales hasta los 44.484 y estar terminada en julio de 2029 para que Gran Canaria pueda ejercer como una de las once sedes españolas del Mundial de 2030. Con la primera licitación desierta, cada semana que consuma el nuevo procedimiento administrativo —ya sea una relicitación con pliegos revisados o un procedimiento negociado— estrecha el margen de una obra que requiere, en el mejor de los casos, dos años y medio de trabajos.