Pedri González se ha quedado fuera de los 30 nominados al Balón de Oro 2026. El centrocampista tinerfeño no aparece entre los candidatos anunciados este martes para conquistar el mayor reconocimiento individual del fútbol mundial, pese a cerrar un año en el que volvió a ser uno de los nombres importantes del FC Barcelona y se proclamó campeón del mundo con España.
La ausencia coincide con un día especialmente personal para el jugador canario. Este mismo 8 de septiembre, Pedri ha publicado en The Players' Tribune una extensa carta titulada Por mi familia, en la que deja de lado por unos minutos el fútbol de élite para regresar a Tegueste, a la Tasca Fernando, a su abuelo y a aquel niño que chutaba una pelota contra las paredes de un pequeño sótano mientras soñaba con llegar algún día al Camp Nou.
Una historia sobre sus raíces que adquiere una dimensión especial precisamente el día en que su nombre no ha entrado en la carrera por el Balón de Oro.
Por mi abuelo y por todos y todo lo que quiero. ❤️💙 @PlayersTribune https://t.co/MdllK6Q934
— Pedri González (@Pedri) September 8, 2026
Sus dos sueños
"Antes incluso de saber atarme los cordones, ya tenía claros mis sueños", recuerda Pedri en su relato.
Eran únicamente dos: ganar un Mundial con España y levantar la Champions League con el Barça.
El primero ya es una realidad. Pedri formó parte de la selección española que este verano conquistó el Mundial de 2026, pero ese éxito tampoco ha sido suficiente para situarlo entre los 30 aspirantes al Balón de Oro.
El segundo continúa pendiente.
Y para explicar de dónde nació esa obsesión por el fútbol y por el Barcelona, el tinerfeño retrocede hasta su infancia en Tegueste, en el norte de Tenerife.
Todo empezó allí
El gran protagonista de la carta no es Pedri. Es su abuelo. "Nunca ha habido un aficionado al fútbol más loco que mi abuelo, te lo juro", comienza el jugador.
Su abuelo estaba al frente de la Tasca Fernando, el negocio familiar en el que Pedri pasó buena parte de su infancia y que estuvo estrechamente ligado al barcelonismo en Canarias.
Allí se encontraba la peña azulgrana impulsada por su familia y allí creció Pedri rodeado de fotografías del Barça, partidos de fútbol y conversaciones sobre el club que décadas después terminaría defendiendo sobre el césped.
"Yo crecí corriendo entre las mesas", relata.
Pedri recuerda cómo él y su hermano jugaban constantemente con una pelota mientras su abuela intentaba atender el restaurante. Cuando molestaban demasiado, los enviaba hasta una especie de pequeño sótano bajo el local al que llamaban la "sala VIP".
Entre cajas y botellas de vino, el actual futbolista del Barça pasó horas chutando el balón contra la pared.
Un abuelo culé
La carta dibuja también el retrato de un abuelo cuyo barcelonismo llegaba prácticamente hasta sus últimas consecuencias.
Pedri cuenta que se negaba incluso a pisar Madrid. Durante un viaje para ver al Barcelona en el Camp Nou, el vuelo de regreso hizo escala en la capital y, según la historia que conserva la familia, su abuelo se negó a abandonar el avión porque consideraba que hacerlo podía traer mala suerte a un culé.
La solución terminó siendo bajar en silla de ruedas para poder sostener que técnicamente no había puesto un pie en Madrid.
También estuvo presente en uno de los episodios más recordados de la historia del fútbol español: el Tenerife-Real Madrid de 1992 que terminó entregando la Liga al Barcelona.
Con el Madrid ganando 0-2, todo parecía perdido. Tenerife terminó remontando hasta el 3-2 y el título viajó a Barcelona.
Pedri asegura que aquel fue uno de los mejores días de la vida de su abuelo.
No pudo verlo
Su abuelo falleció cuando Pedri todavía era pequeño y nunca llegó a verlo vestir la camiseta del FC Barcelona.
Pero su recuerdo continúa formando parte de la carrera del futbolista.
"Lo más importante que nos transmitió fue su pasión por el fútbol", escribe el tinerfeño, que resume así el ambiente en el que creció: "En mi familia, el fútbol se vive y se respira".
Incluso una de las celebraciones que actualmente realiza después de marcar está relacionada con él. Pedri explica en su carta que el gesto que simula unas gafas está inspirado en unas antiguas gafas que llevaba su abuelo en una fotografía conservada en la Tasca Fernando.
Fuera del Balón
Mientras Pedri recordaba este martes de dónde viene, el fútbol internacional miraba hacia otro lugar.
La lista del Balón de Oro 2026 ha dejado al tinerfeño fuera de los 30 candidatos. Sí aparecen seis jugadores españoles: Pau Cubarsí, Marc Cucurella, Lamine Yamal, Rodri Hernández, Fabián Ruiz y Ferran Torres. También se han quedado fuera otros campeones del mundo como Mikel Oyarzabal.
La ausencia de Pedri resulta especialmente llamativa por su peso tanto en el Barça como en una selección española que acaba de proclamarse campeona mundial.
El ganador del Balón de Oro se conocerá el próximo 26 de octubre en Londres, pero el canario no estará esta vez entre quienes puedan levantarlo.
Precisamente este martes, sin embargo, Pedri ha preferido mirar mucho más atrás que cualquier premio individual. Hasta una tasca de Tegueste, un sótano lleno de cajas y un abuelo que convirtió al Barça en prácticamente una religión familiar.
Mucho antes del Camp Nou, de los Mundiales o del Balón de Oro, todo empezó allí.
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