La reforma del Estadio de Gran Canaria tendrá una factura de 46.719.317,17 euros sólo en mano de obra. La cifra forma parte del nuevo presupuesto de una de las mayores obras públicas proyectadas en la Isla y permite medir la dimensión económica de La Nube y su retorno para la economía grancanaria: prácticamente uno de cada cinco euros destinados a transformar el recinto se empleará en pagar el trabajo necesario para ejecutar la actuación.
Los 46,7 millones representan aproximadamente el 19,9% de los 235 millones de euros con los que el Cabildo de Gran Canaria vuelve a sacar al mercado la ampliación y reforma integral del estadio. El nuevo presupuesto supone un incremento de 60,3 millones, un 34,51%, respecto a los 174,7 millones de la primera licitación, que terminó sin una sola empresa dispuesta a asumir la obra.
Sin margen
Conviene separar ambas cifras. Los casi 47 millones destinados a mano de obra no explican por sí mismos el salto de 174,7 a 235 millones. Son una partida del presupuesto actualizado. La subida llega después del fracaso del primer concurso, cuando las constructoras consideraron que los precios establecidos no se ajustaban a la realidad del mercado y pusieron también el foco sobre unas condiciones de ejecución especialmente exigentes, entre ellas las penalizaciones previstas en caso de incumplimiento de los plazos.
El resultado fue contundente: nadie presentó oferta. El Cabildo tuvo que regresar al mercado, escuchar a las empresas y rehacer las condiciones económicas de un contrato cuyo calendario está condicionado por una fecha que apenas admite margen: el Mundial de fútbol de 2030.
La versión oficial del Instituto Insular de Deportes sostiene que el problema de aquella primera licitación no estaba en la solución técnica diseñada para el estadio. El consejero de Deportes, Aridany Romero, asegura que el sector de la construcción no planteó objeciones técnicas y que la dificultad estaba en adaptar los números a una realidad económica que había cambiado desde la redacción del proyecto.
De 174,7 a 235 millones
La diferencia es considerable. El Cabildo pretendía adjudicar hace apenas unas semanas por 174,7 millones prácticamente la misma transformación que ahora valora en 235 millones. El alcance de La Nube, según sostiene la institución insular, se mantiene respecto al primer procedimiento.
Lo que cambia es su precio.
El proyecto fue redactado por L35 Architects y entregado y visado en 2025. Desde entonces, según argumenta el Cabildo, el mercado internacional de la construcción ha experimentado una evolución que ha encarecido especialmente componentes esenciales para una actuación de estas características. La institución señala fundamentalmente el acero, pero incorpora también el transporte y el aumento del coste de la mano de obra.
Cierre del plazo
El próximo 11 de septiembre proporcionará una primera respuesta. Ese día termina el plazo concedido a las empresas para presentar sus ofertas a través de la Plataforma de Contratación del Estado.
La reforma contempla una nueva cubierta, modificaciones estructurales, renovación de instalaciones, mejoras de accesibilidad y seguridad y la adaptación del estadio a los estándares establecidos por el fútbol profesional y la FIFA.
Tiempos de la FIFA
Todo ello deberá desarrollarse bajo la presión del calendario mundialista —aunque en la última Copa del Mundo dos estadios, Azteca y Toronto, se entregaron tres meses antes de que comenzara el torneo—. El tiempo, en una obra de esta magnitud, también cuesta dinero. Una construcción sometida a plazos muy ajustados puede exigir mayores recursos humanos, especialización, coordinación entre diferentes oficios y capacidad suficiente de las empresas adjudicatarias para mantener simultáneamente distintos frentes de trabajo.
Ese contexto ayuda también a entender por qué las condiciones del primer concurso no consiguieron atraer a las constructoras. No basta con disponer de capacidad técnica para construir La Nube. La empresa o unión temporal de empresas que consiga el contrato tendrá que asumir también la responsabilidad de ejecutar una actuación extraordinariamente compleja dentro de unos plazos vinculados a compromisos internacionales.
Para 44.020 personas
La reforma cambiará por completo el recinto inaugurado en 2003. El Estadio de Gran Canaria pasará de sus 32.418 localidades actuales a 44.020 espectadores, un crecimiento de 11.602 asientos que permitirá cumplir los requisitos establecidos para recibir encuentros del Mundial de 2030 hasta la ronda de cuartos de final.
La pieza más reconocible será la cubierta que dará nombre al proyecto de La Nube, pero la intervención va mucho más allá de su imagen exterior. El proyecto contempla mejoras estructurales, la renovación completa de instalaciones, actuaciones destinadas a incrementar la accesibilidad y la seguridad y una adaptación integral a los estándares actuales del fútbol profesional.
Bernabéu, Villamarín...
L35 Architects, ganador del concurso internacional de ideas convocado por el Cabildo, cuenta con experiencia en grandes instalaciones deportivas. En el historial que destaca la institución insular aparecen trabajos relacionados con el Santiago Bernabéu, el Benito Villamarín, Mendizorrotza, El Campín de Bogotá, el Simón Bolívar y el estadio M. Bin Rashid Al Maktoum.
El proyecto pretende además superar uno de los problemas históricos del Estadio de Gran Canaria: convertir definitivamente en un recinto eminentemente futbolístico una instalación concebida originalmente con otros usos y que ya sufrió una importante transformación cuando se eliminaron las pistas de atletismo y se acercaron las gradas al terreno de juego.
Repartir esfuerzos
El salto hasta los 235 millones ha cambiado también la dimensión financiera de la operación. Una obra que ya era extraordinariamente cara antes de quedar desierta la primera licitación ha obligado a movilizar recursos de varias administraciones y de la propia UD Las Palmas.
El esquema económico anunciado contempla 60 millones de euros de la UD Las Palmas, 25 millones del Gobierno de Canarias y 15 millones del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, mientras que el Cabildo asumiría otros 134 millones. Las cantidades comprometidas por esas cuatro partes suman 234 millones, prácticamente el presupuesto anunciado para la actuación.
A la espera del Gobierno de España
El reparto podría todavía modificarse si finalmente se incorpora el Gobierno de España. El Cabildo confirma que continúa trabajando para conseguir financiación estatal y señala expresamente que la reforma cuenta ya con el compromiso económico del club amarillo, el Ejecutivo autonómico y el Ayuntamiento capitalino.
La dimensión de la inversión coloca a La Nube muy lejos de ser una simple reforma deportiva. Los 235 millones corresponden a la actuación que ahora sale a concurso, pero el Estadio de Gran Canaria acumula una larga historia de inversiones desde que se colocó su primera piedra el 6 de octubre de 1998.
El presupuesto inicial de construcción se situó entonces alrededor de los 2.500 millones de pesetas. Después llegaron la propia ejecución del recinto, sucesivas actuaciones, la reforma para eliminar la pista de atletismo y aproximar las gradas al césped, las intervenciones actuales y ahora una remodelación que por sí sola se aproxima a un cuarto de millardo de euros. Cuando termine el proceso, la inversión pública y privada acumulada en el estadio desde finales de los noventa se moverá en el entorno de los 300 millones de euros.
Las obras, en marcha
El fracaso de la primera gran licitación no ha supuesto una paralización completa de los trabajos. La primera fase, contratada independientemente, continúa mientras se decide quién ejecutará el grueso de la transformación.
La demolición de la Torre Este y el cilindro afronta su recta final, según el Instituto Insular de Deportes. El Cabildo utiliza precisamente el avance de esos trabajos para defender que no se ha perdido todo el tiempo empleado en revisar y volver a licitar la actuación principal.
Romero insiste en que el calendario continúa siendo compatible con los compromisos adquiridos para 2030. La institución sostiene que la candidatura de Gran Canaria no corre riesgo y recuerda que la isla fue reconocida como sede del Mundial por la FIFA en su Asamblea General de diciembre de 2024. El proyecto de 44.020 espectadores permitiría acoger partidos hasta cuartos de final.
Examen final
El verdadero examen llegará ahora desde las constructoras. La primera licitación demostró que disponer de un proyecto y un calendario no garantiza que exista una empresa dispuesta a ejecutarlo en las condiciones económicas establecidas.
El Cabildo ha respondido elevando la inversión un 34,51%, desde 174,7 hasta 235 millones, y actualizando una estructura de costes en la que aparece ahora una cifra que da una medida especialmente gráfica del tamaño de la actuación: 46,7 millones de euros únicamente para pagar la mano de obra.
El 11 de septiembre se sabrá si la revisión ha conseguido acercar finalmente los números del Estadio de Gran Canaria a los números que está dispuesto a asumir el mercado.
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