La reforma integral del Estadio de Gran Canaria para adaptarlo al Mundial 2030 ha experimentado un notable incremento presupuestario. El coste estimado de la obra se eleva ahora hasta los 160 millones de euros, muy por encima del cálculo inicial que situaba la inversión entre 101 y 107 millones.
El aumento del presupuesto responde a la situación real de la estructura del estadio, detectada durante los estudios técnicos realizados en el recinto. Las conclusiones apuntan a que serán necesarias más demoliciones de las previstas inicialmente, lo que ha obligado a reformular el proyecto y elevar el coste final de la actuación.
60 millones de euros
En este nuevo escenario, la UD Las Palmas aportará 60 millones de euros, una cantidad que representa el 37,5% del coste total de la reforma. Esta contribución económica será clave para cerrar la financiación de una obra estratégica para que Gran Canaria se mantenga como sede del Mundial de 2030, torneo que organizarán conjuntamente España, Portugal y Marruecos.
El acuerdo alcanzado entre el Cabildo de Gran Canaria, propietario del recinto, y la entidad que preside Miguel Ángel Ramírez, se hará público este miércoles.
La UD Las Palmas gestionará el nuevo estadio
La aportación económica del club amarillo no se limita a la financiación del proyecto. El pacto contempla que la UD Las Palmas asuma la gestión del Estadio de Gran Canaria una vez concluida la reforma, lo que abrirá un nuevo modelo de explotación del recinto.
El objetivo es convertir el estadio en una infraestructura activa todos los días del año, capaz de generar ingresos más allá de los partidos de fútbol. El nuevo diseño contempla zonas de congresos, restauración, gimnasios y espacios comerciales, además de la posibilidad de acoger grandes eventos como conciertos, festivales o encuentros corporativos.
Este modelo responde a la tendencia de los grandes estadios europeos, que han evolucionado hacia espacios multifuncionales capaces de producir actividad económica diaria.
Un estadio ampliado para el Mundial 2030
La remodelación supondrá una transformación profunda del recinto inaugurado en 2003. Entre los cambios más relevantes estará el acercamiento de las gradas al terreno de juego, lo que permitirá mejorar la experiencia del espectador y generar una atmósfera más propia de los estadios de fútbol modernos.
El nuevo diseño elevará el aforo del estadio hasta alrededor de 45.000 espectadores, superando el requisito mínimo exigido por la FIFA, que establece 40.000 localidades para que un estadio pueda ser sede del Mundial.
SOlución flexible para el aforo
El proyecto incluye además una solución flexible para el aforo tras el torneo. Una grada del anillo superior de la Grada Curva será desmontable, lo que permitirá ajustar la capacidad del recinto una vez finalizado el Mundial.
La reforma convertirá así al Estadio de Gran Canaria en uno de los recintos futbolísticos más modernos del país, preparado tanto para la competición internacional como para consolidarse como un gran espacio de eventos y actividad económica en Gran Canaria.
