La UD Las Palmas sigue atrapada en una dinámica preocupante. El conjunto amarillo firmó este sábado un empate con sabor a derrota ante el líder de LaLiga Hypermotion, el Castellón (1-1), que rescató un punto en el tiempo de prolongación y dejó al equipo grancanario encadenando siete jornadas consecutivas sin ganar, una racha que empieza a pesar tanto en la clasificación como en el ánimo colectivo.
El resultado reflejó con crudeza el momento del equipo isleño: ventaja mínima, resistencia sostenida por su portero y un final que volvió a escaparse cuando el partido parecía bajo control, incluso jugando con superioridad numérica.
Horkas, salvador
Desde el arranque quedó claro el guion del encuentro. El Castellón asumió la iniciativa y obligó a Las Palmas a replegarse, una situación poco habitual en el Estadio de Gran Canaria y que evidenció las dificultades amarillas para gobernar los partidos desde el balón.
Las primeras ocasiones fueron visitantes, todas frenadas por un Horkas decisivo, especialmente en un mano a mano ante Ousmane Camara. El equipo de Pablo Hernández encontraba espacios con facilidad, especialmente por la izquierda con Cipenga, mientras la defensa amarilla sufría para contener la velocidad rival.
Único error
Sin embargo, el fútbol castigó el único error castellonense. Una pérdida en ataque permitió una transición rápida local: Jesé condujo el contragolpe y asistió a Viti, derribado en el área por Sienra. El penalti, claro, lo transformó el propio Jesé en el minuto 24, poniendo por delante a una UD Las Palmas que apenas había generado peligro hasta ese momento.
El 1-0 resultaba difícil de explicar por lo visto sobre el césped. El Castellón siguió atacando y volvió a encontrarse con Horkas, salvador también ante Gerenabarrena en el añadido del primer tiempo. Las Palmas sobrevivía más que dominaba, apoyada en transiciones aisladas y en la movilidad de Manu Fuster y Miyashiro.
Resistencia amarilla
Tras el descanso, el conjunto visitante perdió algo de ritmo, circunstancia que aprovechó García Pimienta para intentar estabilizar el partido. Aun así, el control nunca fue plenamente amarillo.
El choque se detuvo en el minuto 66 tras un duro golpe entre Alberto Jiménez y Lucas Alcázar en un balón aéreo, incidente que alargó considerablemente el añadido final. El Castellón retomó después su empuje y volvió a exigir a Horkas, que respondió con solvencia a un potente disparo lejano de Suero.
A esas alturas, Las Palmas ya jugaba claramente a proteger la ventaja, renunciando prácticamente a atacar y acumulando esfuerzos defensivos.
La expulsión por doble amarilla de Sienra en el minuto 85 parecía allanar el camino hacia la victoria local. Con un jugador más, el escenario invitaba a cerrar el partido o, al menos, a controlar el tramo final. Pero ocurrió lo contrario.
Final que resume la crisis
El Castellón no dejó de creer. En el minuto 90+4, Cipenga firmó una acción individual que terminó con un remate cruzado del defensa italiano Fabrizio Brignani imposible para Horkas. El empate llegó cuando el líder jugaba en inferioridad, un golpe psicológico que retrata el momento actual de la UD Las Palmas.
Los doce minutos de prolongación ofrecieron margen para reaccionar, pero el equipo amarillo ya no encontró claridad ni energía para buscar el segundo gol. El pitido final confirmó una sensación repetida en las últimas semanas: Las Palmas compite, resiste por momentos, pero no logra cerrar los partidos.
El empate no solo deja escapar dos puntos en casa; prolonga una racha sin victorias que empieza a convertirse en crisis abierta y que obliga al equipo a reencontrarse con su identidad cuanto antes si no quiere complicarse la temporada.
