En los últimos meses el archipiélago se ha visto afectado por varias borrascas de alto impacto y, aunque la lluvia siempre ha sido una bendición para el campo canario, lo cierto es que ya está empezando a convertirse en un problema.
Tras varias semanas encadenando borrascas, muchas fincas presentan encharcamientos, retrasos en las labores y temor a la aparición de enfermedades en los cultivos, especialmente en productos tan sensibles como la papa.
Piden un respiro
“El agua siempre es bienvenida, pero es que no está dando tregua, todas las semanas entra otra borrasca nueva y necesitamos un poquito de respiro ya”, comenta a Atlántico Hoy el secretario general de Asaga, Theo Hernando
Hernando advierte de que el exceso de humedad está empezando a entorpecer el trabajo de muchos agricultores. Según explica, hay productores que “tienen las fincas muy encharcadas” y ya se plantean las consecuencias fitosanitarias de esta situación.
Riesgo de enfermedades
Entre los riesgos que señala Hernando destacan la bacteriosis y los hongos, dos problemas que proliferan cuando el suelo permanece saturado de agua durante demasiado tiempo.
“Hay gente a la que se le está retrasando la siembra de las papas y otros productos; en algunos casos ya se les ha ido demasiado tarde y es posible que tengamos algo menos de cosecha en ese cultivo”, apunta.
Paciencia y prevención
Por ahora, la receta principal es paciencia y prevención. Mientras se espera a que mejore el tiempo, el responsable de Asaga recomienda tratamientos preventivos frente a los hongos para intentar frenar la aparición de enfermedades en las plantas.
La clave, insiste, será que “la meteorología dé una tregua suficiente como para que los agricultores puedan reanudar las siembras con normalidad y las fincas dejen de estar empapadas”.
Temor a la subida de precios
El temor en el sector no es solo perder parte de la producción de esta campaña, sino también el efecto arrastre que pueda tener sobre los precios y sobre la planificación de los cultivos en los próximos meses.
Si la ventana de siembra se acorta demasiado, especialmente en lo que respecta a las papas, el resultado puede ser una oferta más ajustada y una mayor dependencia del producto importado en determinados momentos del año.