La Plaza del Sol en Madrid se ha llenado los últimos días de tiendas de campaña, pancartas, asambleas, discursos e indignación. Todo después de que Maricarmen, una anciana de 87 años, fuera desahuciada de su casa. Pero más allá del símbolo que ha supuesto, detrás hay un caldo de cultivo que ha generado el cabreo de —sobre todo— las generaciones más jóvenes.
El caso de la vecina del barrio de Retiro ha hecho que la población estalle por los altos precios de los alquileres respecto a los bajos salarios, la dificultad para independizarse o compartir piso por supervivencia y no como elección. Una realidad de la que Canarias no se escapa, donde en las próximas semanas se prevén desahucios y muchos han perdido la fe.
Tensión creciente
La pregunta es: ¿Canarias puede estallar pronto como ha pasado en la capital de España? Aunque la respuesta es compleja de desarrollar, todo apunta a que se puede resumir en un sí rotundo. Será en forma de concentraciones, manifestaciones y alguna acampada que ya está en marcha. Para analizar la situación, Atlántico Hoy ha hablado con dos expertos en vivienda.
Lo que ocurrirá de ahora en adelante está por ver, pero la realidad indica que no hay marcha atrás ante la falta de futuro que percibe parte de las nuevas generaciones. “Hombre, explotar parece ser que va a explotar”, afirma Alejandro Armas, profesor del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna (ULL).
Acampada en Gran Canaria
Apunta que desde movimientos como Canarias Tiene un Límite han anunciado una manifestación para el próximo mes de noviembre, una organización que en sus últimas protestas —apunta— ha tenido la vivienda muy presente.
Un ejemplo más reciente ocurrió este martes, cuando arrancó una acampada improvisada en la Plaza de la Feria, en Las Palmas de Gran Canaria, tras una asamblea convocada por Derecho al Techo [en el momento de realizar las entrevistas para este reportaje aún no había ocurrido]. Además, se ha puesto sobre la mesa una posible huelga general y más manifestaciones.
Viviendas vacías
El experto indica que uno de los principales factores de análisis en el problema de la vivienda son las casas vacías —existen alrededor de 211.000—.
“Hay muchas viviendas vacías en Canarias y hay una buena parte de los inmuebles que se están dedicando para un uso distinto al de ser habitados, que es, por ejemplo, el alquiler para personas que vienen de forma temporal”, reflexiona Armas. Pone el foco también en la subida del precio de los alquileres como una forma de lucrarse y aumentar los beneficios.
Presión turística
Señala que en el Archipiélago un agravante es ser un territorio muy especializado en el turismo. Armas añade que desde hace algunos años se ha visto cómo se ha superado —por ejemplo— el número de plazas de alojamientos turísticos en casas respecto a camas hoteleras. “Esto pervierte el derecho a la vivienda”, apostilla el profesor de la ULL.
“Están convirtiendo la vivienda, que debería ser un lugar para habitar y accesible y asequible, en un producto que se está dando para las personas turistas que vienen a la isla. Además, normalmente esos precios son superiores a los que se podrían pagar en un alquiler a largo plazo”, reflexiona el experto. Eso sí, insiste en utilizar los miles de inmuebles vacíos.
Límite del suelo
“Sería un elemento importantísimo. Además, considerando tres variables están influyendo a nivel global: somos un territorio tremendamente fragmentado y frágil, con una biodiversidad grande, y con un recurso muy limitado que es el suelo. Sería prioritario intentar no construir”, prosigue. En definitiva, tener también en cuenta la crisis climática.
“Después de tanto tiempo y tantos años, y de un problema que es estructural y que no ha recibido respuestas políticas efectivas, parece que las movilizaciones son quizás la única vía de solución que queda”, expone por su parte Víctor Jiménez, profesor del Grado en Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).
"Falta de acción"
“Estamos viendo que detrás de este símbolo [el de Maricarmen], que no deja de ser el último y peor de los escalones posibles, porque al final es una mujer anciana y vulnerable, hay otras personas que también pierden su vivienda y es igual de dramático. No hay que esperar a ese momento”, continúa el docente de forma tajante.
Bajo su punto de vista, “falta acción” que “no se toma por una cuestión ideológica”. Jiménez pone sobre la mesa que otro inconveniente es que muchas personas vulnerables que se podrán acoger —por ejemplo— al conocido como decreto Maricarmen no pueden acceder a esas ayudas porque no cuentan con los instrumentos necesarios para solicitarlas.
Vulnerabilidad
Armas, por su parte, advierte de que el problema puede agravarse en los próximos años y establece una diferencia con la crisis de 2008. “Está habiendo un cambio respecto a ese momento”, explica. Entonces, dice, el impacto estuvo especialmente ligado a las inversiones hipotecarias y a una “burbuja que se basó en la propiedad”.
La realidad ha cambiado porque cada vez son menos las personas que pueden acceder a una vivienda en propiedad y aumenta el peso del alquiler.
“Antiguamente pensábamos que las personas no podían hacer un alquiler porque estaban en situación de desempleo, etc. Pero se ha ampliado este grupo de personas en situación de vulnerabilidad, porque tienen salario, pero al aumentar tanto el alquiler no pueden pagarlo o no pueden asumir las subidas”, apunta el profesor de la ULL.
Zonas tensionadas
El profesor considera que la situación requiere medidas correctivas por parte del Gobierno de Canarias y pone el foco en las zonas tensionadas. Según explica, al menos tres municipios del Archipiélago han solicitado formalmente esta declaración a través de sus ayuntamientos, aunque la decisión definitiva corresponde al Ejecutivo autonómico.
Armas cuestiona que estas declaraciones no hayan avanzado pese a que Canarias ha reconocido la existencia de una emergencia habitacional. “Ha estado dando largas”, dice. “Se ha demostrado, en el caso catalán, que funciona”, añade.
Coste del alquiler
Por ello, Armas cuestiona que Canarias no utilice todos los mecanismos disponibles mientras reconoce que existe una situación de emergencia. A su juicio, existe una contradicción entre reconocer el problema y no actuar directamente sobre uno de sus principales efectos: el encarecimiento de los alquileres. “Parece que nos están engañando”, resalta.
Armas considera necesario replantear la relación entre vivienda y desigualdad, especialmente entre las nuevas generaciones. “Esto lo discuto o lo veo mucho en el alumnado con el que trabajo, que son personas que están en esa situación de vulnerabilidad o ya la están viviendo”, explica. Muchos de esos estudiantes “viven de alquiler de temporada”, durante “10 meses, 11 meses” y después tienen que volver a buscar alojamiento.
Desigualdad generacional
Para el experto, “esta conciencia de clase basada en la vivienda todavía no la han interiorizado las personas” y considera necesario situarla “de cara a unas elecciones”, porque “la vivienda o la relación con la vivienda es fundamental” para entender cómo se mueve actualmente el concepto de clase y cómo las personas se sienten representadas.
Víctor Jiménez advierte que mientras se siga permitiendo que la vivienda funcione como un activo económico, será muy difícil resolver el problema habitacional. “Si sigue dando amparo a que una vivienda funcione como un activo económico y además un activo económico que parece ser que es muy rentable, el problema está servido y va a ser imposible solucionarlo”, señala.
Alquiler residencial
El experto de la ULPGC también cuestiona los argumentos utilizados por algunos propietarios para evitar destinar sus inmuebles al alquiler residencial, entre ellos la preocupación por el tipo de inquilino o por la conservación de la vivienda.
“Pues, ¿qué tipo de seguridad nos da un alquiler de vivienda vacacional con una rotación mucho mayor? Que solo por una probabilidad estadística vas a tener más problemas y, además, ese uso no va a ser residencial”, sostiene.
En definitiva, la combinación de alquileres elevados, menor acceso a la propiedad, vivienda vacía, alquileres temporales y presión turística dibuja un escenario que está aumentando la vulnerabilidad habitacional en Canarias.
Todo en un contexto donde las movilizaciones empiezan a ganar peso como expresión de un malestar que ya no afecta únicamente a quienes se encuentran en situaciones límite, sino buena parte de la sociedad.
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