La capacidad de las carreteras podría convertirse en un factor a tener en cuenta a la hora de decidir cuánto puede seguir creciendo turística o urbanísticamente una zona de Canarias. El borrador de la Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de Canarias (EMSICAN) recoge la posibilidad de establecer moratorias sobre viviendas vacacionales o complejos turísticos de gran impacto en territorios congestionados por el tráfico.
La propuesta no implica que exista ya una moratoria aprobada. Se trata de una de las alternativas y medidas que propone el Ejecutivo autonómico para afrontar la movilidad de las Islas de aquí a 2050, por lo que no se concreta municipios ni fija límites específicos a las nuevas plazas turísticas.
Relación del turismo y el coche
La propuesta parte de una realidad que el propio diagnóstico señala como uno de los problemas de movilidad de Canarias. Hay una elevada dependencia del coche tanto entre residentes como entre turistas. Según EMSICAN, el vehículo privado se utiliza en más del 60% de los desplazamientos turísticos hacia puntos de atracción. Además, más de la mitad de los trayectos en coche no alcanza los cinco kilómetros.
Esa presión se concentra en las grandes carreteras metropolitanas y turísticas como la GC-1, GC-2, TF-1, TF-5, FV-2 o LZ-2. En algunos puntos de la GC-1, por ejemplo, se superan los 100.000 vehículos diarios. El documento advierte, por ello, que si se mantienen las tendencias actuales la congestión podría ser mucho mayor.
Coordinación entre planes
En este sentido, EMSICAN no ve como una posible solución seguir repitiendo lo que se ha hecho históricamente de aumentar la capacidad de las carreteras con más carriles, por ejemplo, porque, en ocasiones ha llevado a más tráfico, sin solventar el problema.
Por eso, una de las líneas que pone sobre la mesa es dejar de planificar por separado el territorio y el transporte. La medida propone que los instrumentos urbanísticos incorporen criterios de movilidad sostenible, que los nuevos desarrollos se orienten hacia zonas con transporte público y que exista mayor coordinación entre los planes insulares, municipales y de movilidad.
La moratoria, una posibilidad
Es dentro de esa medida donde aparece la opción más contundente, establecer moratorias sobre viviendas vacacionales o complejos turísticos de gran impacto en zonas especialmente congestionadas. La lógica sería tener en cuenta si un nuevo desarrollo puede sumar todavía más desplazamientos a un territorio cuyo sistema viario o de transporte ya se encuentra bajo presión.
El borrador no establece cuándo podría aplicarse, cuánto duraría ni qué se consideraría una zona “especialmente congestionada”. Tampoco concreta si una eventual moratoria afectaría a licencias, nuevas inscripciones de viviendas vacacionales o desarrollos turísticos todavía sin ejecutar. Son cuestiones que requerirían un desarrollo normativo posterior si esta alternativa termina formando parte de la estrategia definitiva.
La posibilidad de limitar temporalmente determinados desarrollos se suma así a un amplio abanico de alternativas que EMSICAN analiza para las próximas décadas, desde reforzar el transporte público hasta aparcamientos disuasorios, carriles BUS-VAO, ferrocarriles o nuevas formas de gestionar el acceso de vehículos a zonas saturadas.
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