La aparición de la filoxera en Canarias ha encendido las alarmas en uno de los sectores agrícolas más emblemáticos del Archipiélago. Ante esta amenaza, el Gobierno de Canarias ha puesto en marcha una batería de ensayos con patrones de vid resistentes al insecto con el objetivo de blindar el futuro del viñedo canario y mejorar la adaptación del cultivo a problemas como la sequía o el envejecimiento de las plantas.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Ejecutivo regional, Narvay Quintero, visitó este martes una parcela de la bodega Vinos en Tándem, en Los Baldíos (Tenerife), donde se desarrollan parte de estas pruebas incluidas en la estrategia autonómica de control y erradicación de la filoxera.
Ensayos en seis islas
El proyecto analizará el comportamiento de distintos patrones de vid sobre los que se injertarán variedades tradicionales canarias para comprobar su resistencia frente a la filoxera, así como su adaptación a las condiciones climáticas, biológicas y de suelo de las Islas.
Los ensayos se llevarán a cabo en explotaciones vinculadas a todas las Denominaciones de Origen Protegidas de vinos de Canarias situadas en Tenerife, La Palma, La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. El objetivo es obtener datos representativos de las diferentes realidades agrícolas del Archipiélago.
Según explicó Quintero, Canarias no sufrió históricamente el impacto devastador de la filoxera que arrasó gran parte de los viñedos europeos a finales del siglo XIX. Sin embargo, la detección de la plaga el pasado año obliga ahora a anticiparse para evitar su expansión.
“No se trata solo de combatir la filoxera, sino también de mejorar la viabilidad futura del cultivo de la vid y hacerlo más resiliente”, señaló el consejero durante la visita.

Parcelas experimentales
Cada explotación contará con parcelas de unos 2.500 metros cuadrados donde se injertará material vegetal tradicional sobre distintos patrones resistentes. Las combinaciones se decidirán teniendo en cuenta la experiencia de cada agricultor y las características de cada zona productora.
Los trabajos permitirán estudiar no solo la resistencia frente al insecto, sino también el comportamiento de las plantas ante enfermedades, agentes biológicos y situaciones de estrés hídrico, uno de los grandes problemas actuales del sector.
El copropietario de Vinos en Tándem, Gabriel Morales, defendió que el viñedo canario constituye “un cultivo diferenciador” que además está impulsando un turismo vinculado al vino y generando empleo en las Islas.
Ayudas y seguimiento
La iniciativa tendrá una duración estimada de cinco años, periodo que el Ejecutivo considera necesario para obtener resultados concluyentes y extrapolables al conjunto del sector vitivinícola canario.
La Consejería asumirá el coste de los injertos, el seguimiento técnico y compensará económicamente a los agricultores participantes con ayudas de 4.000 euros el primer año y otros 1.000 euros anuales durante los cuatro años siguientes para el mantenimiento de las parcelas.
Estas actuaciones forman parte de una estrategia más amplia frente a la filoxera, a la que el Gobierno de Canarias destina este año una inversión total de 1,1 millones de euros.