Vicente Boluda y Adolfo Utor. / MONTAJE AH
Vicente Boluda y Adolfo Utor. / MONTAJE AH

El choque entre Boluda y Baleària por el control logístico de Canarias complica la compra de Armas

La naviera de Vicente Boluda surte a los grupos de alimentación y demás clientes en contenedores desde Cádiz, puerto al que aspira Adolfo Utor con Armas Transmediterránea, pero con pasaje, carga rodada y ayuda estatal al ser una ruta subvencionada

La compra de Naviera Armas Trasmediterránea por parte de Baleària se encuentra en un punto crítico debido a la intervención de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y a la intensa rivalidad con el grupo Boluda, cuyas alegaciones a la operación han motivado su revisión en segunda fase ante el riesgo de monopolio en las rutas a Canarias, el Estrecho y el Mar de Alborán.

Y es que no sólo está en juego el transporte de pasajeros entre Islas y con la Península, sino la carga rodada, es decir, la logística de los camiones que nutren de mercancías y bienes de primera necesidad a los mercados canarios, entre ellos los grandes grupos de alimentación.

Mercadona, por ejemplo, tiene un acuerdo con Boluda Lines para traer a las Islas sus productos en contenedores, un servicio denominado Daily Canarias con el que la naviera de Vicente Boluda ha logrado controlar la logística del Archipiélago. ¿Cómo? Mediante una conexión diaria con Cádiz en sus buques portacontenedores.

Partida de ajedrez

Y eso, de manera directa o indirecta, es lo que no se ve pero está en disputa: el negocio de la carga y el control de las terminales en los puertos, sobre todo en Cádiz, Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma, que es donde Boluda tiene concesiones y grúas para estibar los contenedores.

Baleària carece de buques portacontedores, pero sí tiene ferris, barcos que están especializados en pasaje y carga rodada, es decir, camiones o remolques que transportan las mercancías sin necesidad de grúas en los muelles. La compañía de Adolfo Utor, de hecho, tiene un acuerdo para surtir a Mercadona en Baleares mediante este sistema.

Del Mediterráneo a Canarias

La naviera domina el Mediterráneo con sus ferris, pero ha empezado a operar en el norte de África y ha emprendido una expansión más agresiva en el Estrecho, el Mar de Alborán y Canarias, que es donde choca de lleno con los intereses de Boluda, socio también de MSC y líder en cabotaje nacional con las islas.

Armas cubre las rutas de esos tres sectores, tanto con pasaje como con carga rodada, pero con el añadido de que la línea Cádiz-Canarias está considerada Obligación de Servicio Público (OSP), es decir, es un servicio adjudicado por el Estado, con tarifas máximas y una subvención para cubrir pérdidas.

Baleària, además, está asociada con Fred. Olsen en la ruta Huelva - Canarias, que funciona en régimen de libre mercado, no como servicio público. Utor ha comunicado a la CNMC que está dispuesto a romper esta alianza para centrarse en Cádiz y no monopolizar ambas líneas, pero la situación es compleja: el movimiento no sólo influye en las dos navieras asociada, sino también en Boluda y su división de buques portacontenedores, sin olvidar El Estrecho y el Mar de Alborán, donde también existen riesgos para la competencia al concentrarse servicios que podrían derivar en subidas de tarifas.

Y es que la CNMC ha decidido elevar a segunda fase el análisis de la compra de activos de Naviera Armas. Competencia sospecha que esta operación podría reducir drásticamente la oferta y perjudicar a los usuarios.

Principales peligros

En varias rutas hacia Canarias y en la zona de Alborán (especialmente en las conexiones con Melilla y Nador), Baleària se consolidaría como el único operador, eliminando la presión competitiva.

La CNMC también advierte de posibles subidas de tarifas, pérdida de calidad en el servicio y una reducción en las frecuencias de los viajes, según un comunicado hecho público en enero.

Además, al absorber activos de un rival, las licitaciones de Obligación de Servicio Público (OSP) podrían quedar desiertas o con un único postor, eliminando la competencia por los contratos del Estado.

Tampoco hay que olvidar la compra del paquete Algeciras-Tánger Med por la naviera danesa DFDS, lo que dejaría tres operadores en lugar de cuatro, un acuerdo igualmente analizado en segunda fase por la CNMC por riesgo de monopolio.

Todo en el aire

Aunque Baleària ha presentado algunos compromisos y renuncias, como en Canarias y en la ruta Nador-Almería, para intentar suavizar el impacto, la CNMC los considera insuficientes por ahora. Por eso el regulador ha iniciado un estudio exhaustivo de la operación y solicitado más documentación, abriendo alegaciones a "terceros interesados".

Eso sí. Utor, durante la presentación de las cuentas anuales de la compañía esta semana, ha pedido celeridad para que el daño a la operación no sea irreparable, pues el deterioro de Armas preocupa a empresas regionales, administraciones y el sindicato UGT, quien ha emitido un comunicado en ese sentido.

Expectación y presión

Baleària está dispuesta a operar en Canarias con 15 barcos y 1.500 empleos, pero es la CNMC quien tendrá la última palabra: podrá autorizar la compra, vetarla por completo e incluso imponer condiciones estrictas, como abrir determinadas rutas o servicios.

En ese contexto no hay que perder de vista el papel de Boluda: el naviero y armador pujó por Armas junto a un grupo de inversores canarios, pero finalmente retiró su oferta al considerar que los activos de la naviera isleña, o sea, sus barcos, no compensaban su enorme deuda, que está por encima de los 500 millones de euros.

La partida, por tanto, sigue siendo la misma: el control de lo que entra y sale de Canarias por mar, un territorio en el que Baleària quiere llegar para quedarse, como demuestra su alianza con Fred. Olsen, principal competidor de Armas en las Islas