Loading...

Economía

La conectividad energética entre islas servirá para evitar los apagones en Canarias

Actualmente, el sistema eléctrico del archipiélago cuenta con seis estructuras aisladas de pequeño tamaño y con una red débilmente sostenible | Además, las islas tienen que hacer frente a la transición para cumplir los objetivos europeos

5 minutos

Infografía de la conexión del cable submarino entre La Gomera y Tenerife. / Red Eléctrica de España

El sistema eléctrico de Canarias se compone de seis estructuras energéticas aisladas, de pequeño tamaño y con una red débilmente sostenible, en palabras de Red Eléctrica. Existe, de esta forma, uno por cada isla —a excepción de Fuerteventura y Lanzarote que están interconectadas—. De estos, los más pequeños están en La Palma, La Gomera y El Hierro. 

La no interconexión entre islas hace que los sistemas sean menos estables y seguros que los grandes sistemas del continente en los que es posible garantizar el suministro ante picos de demanda o ante situaciones de falta de generación —falta de viento en algunos momentos para la producción de energía eólica, falles e indisponibilidades de elementos de la red…—. 

Conectividad

“El sistema aislado y fragmentado para ocho islas, alguna de ellas con alta densidad de población, es una vulnerabilidad que tiene el territorio”, ha asegurado Pedro Ortega, presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), en las jornadas Islas Canarias: oportunidades y retos de la Transición Energética. “La red no es capaz de asumir toda la energía demandada y generada” y, por ello, Ortega defiende apostar por proyectos como Chira-Soria, el sistema de almacenamiento hídrico o en otros elementos técnicos que hagan que la red permita más energía

“Canarias es una de las regiones que no está conectada a la red continental”, continúa explicando Antonio Brufau, presidente de Repsol, “y es la conectividad la que permite sacar valor y superar problemas” como los apagones que se han producido en diversas islas del archipiélago a lo largo de los años. “Tener seis sistemas energéticos es complejo y, si la transición no se hace correctamente, lo acabará pagando el ciudadano”. Pero, ¿cómo impulsar la autonomía energética usando los recursos de las propias islas? Para Brufau está pregunta “tiene una respuesta compleja” aunque apuesta por nuevas formas de economía circular para reducir la dependencia del exterior y, a su vez, para reducir las emisiones. 

Apagones

Al hablar de apagones se viene a la mente la isla de Tenerife que en 2010 sufrió uno de hasta 11 horas, en 2019 se repitió otro de más de nueve horas y, ni un año después, se produjo otro apagón que también duró gran parte del día. El último “cero energético” fue ocasionado en La Gomera cuando la noche del sábado 29 de julio de este año al domingo 30 un incendio en la central de El Palmar dejaba sin luz a toda la isla. 

El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, ha anunciado este martes en el Parlamento de Canarias que el Gobierno regional prepara la declaración de la emergencia energética en el Archipiélago. Además, junto al vicepresidente de Canarias, Manuel Domínguez, han iniciado este martes una ronda de contactos con empresas que puedan ofrecer alternativas para paliar las carencias de la red eléctrica en el archipiélago. 

Antonio Brufau, presidente de Repsol / EFE - ÁNGEL MEDINA G.

Cables submarinos

Estos apagones llevan años anunciando la obsolescencia del sistema eléctrico canario y, es más, la vida útil de estos finalizó en el año 2020. Para hacer frente a esto, la alternativa —al menos a medio plazo— pasa por conectar las islas para aportar fiabilidad al sistema, reducir costes y avanzar en la descarbonización. Actualmente, solo Lanzarote y Fuerteventura están conectadas eléctricamente a través de un cable submarino a 66 kV y 60MVA —la capacidad real de la interconexión entre las islas es de 35 MW en sentido Fuerteventura - Lanzarote y de 30 MW al contrario—.

Estos son cables de transmisión para transportar energía eléctrica por debajo del agua. En la actualidad, el cable de alimentación submarino más largo es el que conecta Reino Unido y Noruega bajo el mar del Norte, tiene 720 kilómetros y conecta la red eléctrica de  Kvilldal —un complejo hidroeléctrico en el sur de Noruega— con Cambois, cerca de Blyth, en el noreste de Reino Unido.

Objetivos y oportunidades

Para el presidente de Repsol, ser una región ultraperiférica (RUP) es una “oportunidad porque aporta tiempo para adaptarse”. Hace referencia a las políticas que fomenta la Unión Europea (UE) para la transición energética y la cero dependencia del CO2 y otros gases contaminantes. Aunque la UE ha sido tajante respecto a este tema —tasa verde, impuestos a los buques más contaminantes, alternativas al transporte…—, es cierto que a las RUP les ha ampliado el periodo de adaptación, algo que los países del continente no tienen. Por ejemplo, han quedado exentas del uso de, al menos, un 70% de combustibles ecológicos para operar en la UE, se les ha ampliado una exención temporal de la tasa al queroseno hasta 2030 y otra exclusión también temporal de la nueva normativa de buques contaminantes

“Pero esto no tiene que hacernos perder el foco”, manifiesta Brufau, “hay que cambiar el modelo porque el sistema ha fallado”. Para él, la suerte de Canarias reside en la energía solar y la eólica que son “fuentes autóctonas que permiten producir energía de forma más eficiente y sostenible”, además de poder acceder a ella sin depender de terceras partes. No obstante, para el representante de Repsol, “el sistema energético no puede depender solo de las renovables”. Declara que la solar “no es obediente, no responde a las decisiones de las personas y necesita de esa conectividad entre islas de la que hablábamos”. La eólica marina, por otra parte, se encuentra con la dificultad de que “los operadores están lejos del archipiélago, por lo que hay que atraerlos con proyectos a gran escala”.  

Cable submarino que transporta energía / EFE

Movilidad

“Europa tiene marcada muy bien la senda del transporte”, continuó Brufau en su exposición, “y esta va a generar un coste para Canarias mucho más superior —coste de emisiones en vuelos y en transporte marítimo—”. Por ello, “hay que empezar a descarbonizar las tres modalidades de transporte: la terrestre, la aérea y la marítima”. 

“El camino es complejo y tiene que tener un principio de partida que se llame realismo”. Según el presidente de la multinacional, “si buscamos el objetivo último sin saber cómo llegar a él, estamos perdidos”. Para ello, defiende el análisis y la comparación entre los costes y resultados porque “muchas de las políticas de Europa tienen un coste exagerado para lo que se consigue finalmente”. 

Plan de transición

Con el objetivo de descarbonizar la economía canaria se empieza a desarrollar el Plan de Transición Energética de Canarias (PTECan) para promover “un cambio profundo del actual modelo energético del archipiélago, caracterizado por su gran dependencia del exterior, basado en el consumo de combustibles fósiles y, por tanto, con elevados impactos negativos sobre el medio ambiente”. 

De acuerdo al Gobierno de Canarias, el sector “procesado de la energía” es el que contribuye, en mayor medida, a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), alcanzando valores en torno al 85% de las emisiones GEI totales en Canarias —equivalente a unas seis de cada siete toneladas GEI—. Esta necesidad urge todavía más cuando el objetivo de descarbonización para Canarias se quiere alcanzar en el año 2040, con arreglo a la declaración de emergencia climática en Canarias: es decir, diez años antes que el objetivo de descarbonización fijado a nivel nacional.