Cada vez que una administración digitaliza un trámite o una empresa moderniza sus sistemas necesita dos cosas: equipos para hacerlo y personas que sepan usarlos. Ahora mismo, ambas escasean o cuestan mucho más.
El presidente del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, Juan Ramírez, pone de ejemplo el sobrecoste de los equipos: "Un servidor que hace un año podía costar 3.000 euros cuesta ahora más de 12.000". Una subida que está relacionada con la carrera mundial por la inteligencia artificial, que ha disparado la demanda de memoria y de equipos capaces de procesar grandes cantidades de datos.
Canarias, en emergencia tecnológica
Este panorama explica la decisión del Gobierno de Canarias de ampliar la declaración de emergencia tecnológica hasta el 31 de diciembre de 2026, una medida activada tras una avería grave en sus servidores que sigue sin solucionarse en su totalidad.
Para Ramírez, la situación del Gobierno no es un caso aislado, sino el reflejo de un problema más amplio. “El Gobierno es incapaz de hacer frente a todas sus necesidades tecnológicas por múltiples factores”, apunta. Entre ellos están el aumento del precio de los equipos, la falta de suministros y, sobre todo, la escasez de profesionales especializados.
El efecto de la inteligencia artificial
Según expone Ramírez, buena parte de la producción mundial de memoria está siendo absorbida por los grandes centros tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial. Eso está provocando retrasos en las entregas y precios mucho más altos para empresas y administraciones que necesitan renovar sus sistemas.
"Estos centros se están llevando prácticamentemás del 90% de las memorias que se producen en el mundo", lo que se traduce en desabastecimiento y un encarecimiento brutal de los equipos tecnológicos, señala.
Falta de talento
La otra gran dificultad está en encontrar profesionales capaces de poner en marcha, mantener y proteger esos sistemas. “La falta de talento es lo que nos está matando”, afirma Ramírez, que cifra el déficit en Canarias en más de 7.000 trabajadores del ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación.
Y es que, según expone, ha aumentado la competencia por el talento tecnológico, que ya no solo se limita a Canarias: "Muchas empresas locales compiten ahora con compañías extranjeras que contratan a profesionales desde las Islas en modalidad de teletrabajo, como ocurre con firmas de Noruega, lo que dificulta aún más retener perfiles especializados".
Un freno para la digitalización
Este contexto está afectando directamente a la transformación digital. Las empresas, explica Ramírez, se encuentran condicionadas tanto por el precio de los equipos como por la falta de técnicos para renovar sistemas, implantar nuevas herramientas o avanzar en procesos de digitalización.
Por lo que, ante este panorama, la digitalización será uno de los factores que marque la diferencia entre empresas más competitivas y empresas que se queden atrás, sostiene el empresario.
Qué puede hacer Canarias
Solucionar esta problemática no se presenta como una misión sencilla. En lo que respecta a los equipos y componentes digitales, Ramírez reconoce que Canarias tiene poco margen. “Somos un granito de arena en un gran desierto”, afirma, al recordar que el encarecimiento del material tecnológico responde a una tensión mundial.
Donde sí ve capacidad de actuación es en la formación de profesionales. A su juicio, Canarias necesita un plan a medio y largo plazo para aumentar el número de jóvenes que estudian carreras y ciclos de Formación Profesional vinculados a la ciencia, la tecnología, la informática o las telecomunicaciones, sobre todo mujeres, ante la escasez femenina en este ámbito.
El riesgo de quedarse atrás
Si no se actúa, Ramírez advierte que Canarias, España y Europa corren el riesgo de perder competitividad frente a Estados Unidos y Asia, que están reforzando su posición en inteligencia artificial y tecnología. “No podemos ser espectadores solo y exclusivamente de lo que pasa a nuestro alrededor”, concluye.
