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Dos personas en la playa cerca de los manifestantes del 20A en Canarias / EFE

Un estudio destapa la paradoja del turismo en Canarias: éxito económico y desafíos en la convivencia

Un trabajo de Montesdeoca, Lam-González y León concluye que los impactos positivos explican el 35% de la percepción, frente al 18% de los negativos, aunque estos últimos pesan más en el rechazo

El turismo en Canarias se mueve en una contradicción cada vez más evidente: genera beneficios reconocidos por la población, pero también un malestar creciente que esos beneficios ya no logran compensar. 

Así lo concluye el estudio firmado por Samuel Montesdeoca, Yen E. Lam-González y Carmelo J. León, basado en una encuesta a 300 residentes del Archipiélago, que analiza en profundidad cómo se construye la percepción social del turismo.

Dos dimensiones

Lejos de medir opiniones simples, el trabajo descompone esa percepción en dos grandes dimensiones. Por un lado, los impactos positivos, vinculados al empleo, los ingresos, la mejora de infraestructuras, el intercambio cultural o la protección ambiental. Por otro, los impactos negativos, asociados al estrés social, el encarecimiento del coste de vida, la delincuencia o la contaminación.

El análisis estadístico es claro. Según los autores, los beneficios del turismo explican el 35,41% de la variabilidad de las respuestas, mientras que los costes explican el 18,14%. En términos de percepción general, esto significa que los canarios tienden a pensar antes en lo que el turismo aporta que en lo que resta.

Sin embargo, ahí aparece la contradicción que define el momento actual del modelo turístico. Aunque los beneficios tienen mayor peso en la percepción global, los impactos negativos son más determinantes a la hora de generar rechazo. Es decir, lo positivo explica más, pero lo negativo impacta más.

Manifestación del 20A por un modelo sostenible del turismo en Canarias./ AH

Impacto positivo

El estudio entra además en el detalle de qué elementos concretos construyen esa percepción. En el lado de los beneficios, destaca con fuerza la idea de que el turismo aumenta los ingresos o el nivel de vida, con un valor de 0,726, seguida del intercambio cultural (0,711) y la creación de empleo (0,706).

También aparecen con peso relevante la mejora de infraestructuras y la protección de recursos naturales. En conjunto, estos datos reflejan que la legitimidad del turismo en Canarias sigue anclada en su capacidad económica y transformadora del territorio.

Valores negativos

En paralelo, los impactos negativos se articulan en torno a factores que afectan directamente a la vida cotidiana. La percepción de que el turismo genera estrés o fricción social alcanza el valor más alto, con 0,772, seguida del aumento de la delincuencia o el vandalismo (0,743) y del encarecimiento del coste de vida (0,718).

La contaminación completa este bloque con un peso también significativo. Estos resultados muestran que el malestar no responde a una única causa, sino a un conjunto de presiones acumuladas sobre el día a día de los residentes.

Pancarta que pide paralizar las obras del hotel Cuna del Alma durante la manifestación del 20A. / AINOHA CRUZ-AH

Lectura clara e incómoda

Para validar la solidez del análisis, los autores recurren a indicadores de fiabilidad que refuerzan la consistencia del cuestionario. El índice Cronbach alpha se sitúa en 0,758 para los impactos positivos y en 0,715 para los negativos, valores que confirman que las respuestas son coherentes y que los dos bloques construyen de forma sólida la percepción del turismo en Canarias.

La lectura final del estudio es tan clara como incómoda. El turismo sigue siendo percibido como una fuente de beneficios, pero esos beneficios ya no bastan para sostener su aceptación social cuando los costes se intensifican. En un territorio donde la actividad turística es el principal motor económico, este desequilibrio abre una brecha que no se mide en llegadas ni en ingresos, sino en percepción.

Montesdeoca, Lam-González y León sitúan así el debate en un terreno diferente. El futuro del turismo en Canarias no dependerá solo de su capacidad para generar riqueza, sino de su capacidad para seguir siendo percibido como un intercambio justo. Porque, como revela el estudio, la clave ya no está en lo que el turismo aporta, sino en si sigue compensando lo que cuesta.