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Contenedores en la terminal de Opcsa, en el Puerto de Las Palmas. / AUTORIDAD PORTUARIA DE LAS PALMAS

La falta de potencia eléctrica obliga a instalar motores diésel en el Puerto de Las Palmas

Operaciones Portuarias de Canarias reclama más electricidad para poder atender la demanda de contenedores refrigerados. Montan dos generadores y necesitan otros cuatro motores para cubrir el déficit de energía

La terminal de contenedores de Operaciones Portuarias de Canarias (Opcsa) ha solicitado a la Autoridad Portuaria de Las Palmas (APLP) más potencia eléctrica para poder atender el aumento de la actividad prevista en sus dos muelles.

Esta urgencia nace de la necesidad de alimentar la nueva maquinaria y, sobre todo, de gestionar el crecimiento exponencial de los contenedores refrigerados (reefers), impulsado por el auge de las rutas comerciales con América Latina y Sudáfrica.

Boom de productos frescos

El Puerto de Las Palmas se ha consolidado como un nodo estratégico para el tránsito de mercancías perecederas. El incremento de tráfico de carnes, frutas y verduras desde el hemisferio sur ha disparado la demanda de conexiones eléctricas en los muelles.

Actualmente, la terminal internacional de trasbordo tiene 800 contenedores conectados a la red general y otros 250 contenedores alimentados de forma externa mediante soluciones provisionales.

La red eléctrica actual, por tanto, se queda corta para cubrir el volumen previsto a corto plazo y se hace insuficiente para ampliar el servicio ante la mayor demanda de productos refrigerados.

Motores diésel

Para paliar la falta de suministro, Opcsa se ha visto obligada a instalar sus propios grupos electrógenos, una solución costosa y contaminante por sus motores diésel, más ahora con el aumento del precio de los combustibles por la guerra en Oriente Medio.

En estos momentos operan dos generadores de 1.000 KVA, pero la empresa estima que necesita cuatro unidades adicionales de 1.500 KVA cada una para poder dar servicio a 400 contenedores extra que se esperan próximamente.

Este sistema de emergencia presenta dos grandes inconvenientes: su alto consumo, con un gasto energético y económico ingente para la empresa, y el impacto ambiental.

Sin gas a la vista

Y es que el uso de estos generadores choca con los objetivos de sostenibilidad, un problema que se ha agravado tras la negativa institucional a la planta de gas en el puerto, que habría ofrecido una alternativa energética más estable y limpia que los derivados del petróleo.

La falta de potencia no solo afecta a los contenedores refrigerados, sino también a la modernización de la terminal, que requiere electricidad para sus nuevas grúas y maquinaria de última generación. 

La compañía cerró 2025 con 1,2 millones de contenedores y espera llegar este año a 1,3, con un techo estimado de millón y medio de contenedores cuando estén todas las mejoras previstas en marcha.

En Las Palmas, además de Opcsa, operan Romeu y Boluda, más centradas el ámbito nacional, pero con clientes que también necesitan contenedores de frío para sus productos.