Los impuestos y las prestaciones públicas siguen actuando como uno de los grandes mecanismos de corrección de la desigualdad en España. Pero su impacto no es igual en todos los territorios ni en todos los hogares. Por ejemplo, las familias canarias con menos ingresos reciben el doble de apoyo público neto que las baleares.
Así lo refleja el décimo informe del Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares españoles, publicado por Fedea, que analiza el impacto de la intervención pública en 2023 y lo compara con 2022.
Un 81,2% de apoyo público
El cálculo compara lo que los hogares reciben del sector público —pensiones, ayudas, prestaciones por desempleo, sanidad o educación— con lo que pagan en impuestos. En el caso de Canarias, por cada 100 euros de renta de un hogar vulnerable, la intervención pública les aporta un beneficio neto de 81 euros, mientras que en Baleares ese beneficio es de 40 euros por cada 100 euros de renta.
No significa que cada familia reciba 81 euros en efectivo. Parte de ese apoyo llega en forma de servicios públicos, como consultas médicas, hospitales, colegios o institutos. Fedea calcula cuánto valen esos servicios y los suma a las ayudas directas, y se restan los impuestos que pagan los hogares.
En el caso de las familias canarias, una parte importante es el peso de la sanidad y la educación pública. En los hogares con menos renta del Archipiélago, estos servicios equivalen al 51,5% de su renta bruta.
Cerca de la media española
El dato canario es alto, pero no está por encima de la media nacional. Para el conjunto de España, los hogares con menos renta tienen un saldo positivo del 81,5% de su renta bruta, casi igual que el 81,2% registrado en Canarias.
La diferencia aparece cuando se compara con otras comunidades. En las regiones con rentas medias más bajas, como Canarias y Extremadura, el peso de las prestaciones y los servicios públicos suele ser mayor para los hogares vulnerables. En las comunidades con rentas más altas, como Baleares, Madrid o Cataluña, ese apoyo también existe, pero representa una parte menor de la renta de esos hogares, según el informe.
La renta como indicador
La renta es al final el indicador de todo. Los hogares con menos ingresos reciben más de lo que pagan y, a medida que sube la renta, ese saldo se va reduciendo. En Canarias, el primer grupo de renta —el 20% de hogares con menos ingresos— registra ese saldo positivo del 81,2%. En el segundo grupo, el beneficio baja al 27,7%. En el tercero, se queda en el 16,6%.
A partir de ahí, la tendencia cambia. Los hogares canarios de renta media-alta empiezan a pagar más de lo que reciben. En el cuarto grupo, el saldo ya es negativo, con un -4,2%. En los tramos superiores, la diferencia es aún mayor hasta el punto de que el 1% con mayor renta bruta, registra un saldo del -15,9%.
El papel de las prestaciones
En el conjunto de España, Fedea calcula que los impuestos y las prestaciones redujeron la desigualdad un 31,9% en 2023. Es una reducción importante, aunque inferior a la de 2022, cuando fue del 33,8%.
El informe también señala que las prestaciones monetarias —sobre todo las pensiones— son las que más reducen la desigualdad. La sanidad y la educación también tienen un papel relevante. En cambio, los impuestos corrigen menos desigualdad que las prestaciones.
