Gran Canaria mira de nuevo hacia América del Norte medio siglo después. La isla estrenará este invierno sus primeros vuelos directos regulares con Canadá, una conexión histórica que busca abrir un nuevo mercado turístico y reducir la dependencia de los viajeros europeos.
La aerolínea canadiense Air Transat será la encargada de operar esta nueva ruta transoceánica, que conectará de forma directa el aeropuerto de Gran Canaria con las ciudades de Toronto y Montreal mediante dos frecuencias semanales.
Según detallaron este jueves el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias, los vuelos despegarán desde la isla los domingos hacia Montreal y los lunes hacia Toronto, mientras que las salidas desde Canadá serán los sábados y domingos, respectivamente.
Conexión histórica
La apertura de esta ruta supone la primera operación aérea regular y estable entre Gran Canaria y América del Norte desde la década de 1970. En aquel periodo, la isla llegó a tener un importante peso del turismo norteamericano, que llegó a representar cerca del 20% de sus visitantes internacionales.
La nueva conexión será operada con aviones Airbus A321LR, aeronaves de largo radio con capacidad aproximada para 200 pasajeros y adaptadas para vuelos transatlánticos de alta eficiencia.
Desde el Cabildo, el consejero de Turismo, Carlos Álamo, calificó el anuncio como “un paso histórico” para el destino turístico grancanario. Según explicó, la nueva ruta sitúa a la isla “en una nueva dimensión internacional” y facilita la llegada de viajeros interesados en el clima, la gastronomía y la oferta cultural de Gran Canaria.
Mercado estratégico
La consejera de Turismo y Empleo del Gobierno de Canarias, Jéssica de León, destacó que Canadá se ha convertido en un mercado estratégico para el archipiélago, especialmente durante los meses de invierno.
“Nos convertimos en la gran alternativa europea de sol y playa para el viajero canadiense”, afirmó la responsable autonómica, que subrayó además el elevado poder adquisitivo de este perfil turístico.
El Ejecutivo regional y el Cabildo llevan años trabajando en la apertura de conexiones de largo radio para captar visitantes con mayor capacidad de gasto y avanzar en la diversificación del modelo turístico canario.
En este sentido, De León aseguró que la estrategia busca incrementar la facturación turística sin aumentar significativamente el número de visitantes, un objetivo que el sector turístico canario lleva tiempo defendiendo para reducir la presión sobre el territorio.
Beneficio para residentes
La nueva ruta no solo tendrá impacto turístico. También permitirá a los residentes de Gran Canaria viajar directamente a Canadá sin necesidad de hacer escalas en Madrid o en otros aeropuertos europeos.
La conexión abre además oportunidades en otros ámbitos económicos vinculados al mercado norteamericano, como el turismo de negocios, la industria audiovisual o los cruceros internacionales.
Desde Air Transat, su director de ingresos, Sebastián Ponce, destacó que Gran Canaria reúne varios de los elementos más demandados por el viajero canadiense: clima cálido todo el año, playas y oferta gastronómica europea.
La aerolínea canadiense, con sede en Montreal, mueve alrededor de cinco millones de pasajeros anuales y opera en más de 60 destinos internacionales.
Apuesta por diversificar
La llegada de Air Transat se enmarca dentro de la estrategia de diversificación turística impulsada por Turismo de Gran Canaria y Turismo de Islas Canarias en los últimos años.
Las administraciones consideran que ampliar mercados más allá de Reino Unido, Alemania o los países nórdicos permite reforzar la estabilidad del destino frente a posibles crisis económicas o cambios de demanda en Europa.
El próximo paso será consolidar esta operativa en el mercado canadiense. De hecho, representantes de Turismo de Canarias y Turismo de Gran Canaria participarán la próxima semana en jornadas profesionales en Canadá para promocionar el destino y afianzar el interés por las islas.
La apertura de esta conexión devuelve a Gran Canaria una puerta directa con Norteamérica que llevaba cerrada más de medio siglo y que ahora aspira a convertirse en una nueva vía de crecimiento turístico y económico para la isla.