La futura central de hidrobombeo de Güímar (Tenerife) supondrá una inversión estimada de más de 1.000 millones de euros, una de las mayores actuaciones energéticas previstas en Canarias en los próximos años. La infraestructura está llamada a convertirse en una pieza estratégica para la descarbonización del sistema eléctrico insular y para aumentar la penetración de energías renovables en el eje Tenerife-La Gomera.
El anuncio del inicio de los trámites fue valorado por el consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano H. Zapata, quien subrayó que se trataba de uno de los objetivos de legislatura de su departamento. Según explicó, desde el inicio del mandato han trabajado en coordinación con el Ministerio para la Transición Ecológica para “despejar dudas y posibles problemas” y facilitar el arranque del procedimiento en el emplazamiento considerado más adecuado: el valle de Güímar.
Una inversión millonaria
Zapata destacó que la inversión prevista, que superará los 1.000 millones de euros, permitirá dar “el salto definitivo a la descarbonización” en el eje eléctrico Tenerife-La Gomera. Las centrales de hidrobombeo actúan como grandes sistemas de almacenamiento energético, fundamentales en territorios insulares para garantizar estabilidad al sistema e integrar producción renovable.

El consejero vinculó además el proyecto a la recuperación ambiental de la zona, afectada durante años por extracciones ilegales. Recordó que en 2021 los tribunales declararon la imposibilidad de que los condenados asumieran la restauración ambiental, dejando esa responsabilidad en manos del Gobierno de Canarias y, en menor medida, del Cabildo. En este contexto, señaló que a finales de 2025 se encargó a Gesplan un estudio para la regeneración integral del entorno, al que calificó como escenario del “mayor atentado ecológico que se ha producido en esta isla”.
Próximos pasos y tramitación ambiental
En relación con la tramitación administrativa, Zapata indicó que el Ministerio solicitará informe a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), trámite que gestionará el Ejecutivo autonómico. Posteriormente se iniciará la declaración de impacto ambiental, respecto a la cual confió en que pueda agilizarse al tratarse de una zona ya degradada.
El consejero expresó su deseo de que “en el plazo de meses” pueda verse maquinaria de Red Eléctrica realizando estudios geotécnicos en la zona para avanzar en la redacción del proyecto. No obstante, evitó fijar un calendario concreto de ejecución. “En energía el corto plazo no existe; tenemos que ser conscientes y realistas”, afirmó, señalando como referencia los plazos de la central de Chira-Soria en Gran Canaria. Aun así, aseguró que el Gobierno de Canarias trabajará para reducir los tiempos al máximo.
Baterías y soluciones para otras islas
Zapata también se refirió a la implantación de baterías electroquímicas como complemento al almacenamiento energético. Explicó que existe el compromiso de constituir una mesa de trabajo con el Ministerio y la CNMC para definir la remuneración de la energía procedente de estos sistemas, aunque esa reunión aún no ha sido convocada. Consideró que esta alternativa será especialmente relevante en islas que no dispongan de hidrobombeo.
Recordó que El Hierro ya cuenta con este sistema y que el proyecto de Güímar contribuirá a reforzar el suministro en La Gomera mediante su conexión eléctrica. En La Palma, añadió, se trabaja para impulsar una infraestructura de características similares, mientras que en Lanzarote y Fuerteventura el almacenamiento pasaría previsiblemente por baterías.
El consejero concluyó defendiendo la necesidad de centrar el debate en soluciones energéticas para Canarias y evitar la confrontación política, al considerar que proyectos como el de Güímar serán determinantes para el futuro energético del Archipiélago.
