La condición de región ultraperiférica de Canarias está protegida por los tratados europeos, pero el dinero que permite compensar los sobrecostes de vivir y producir a más de mil kilómetros del continente vuelve a estar sobre la mesa de negociación. Y esta vez la discusión no se limita a las cantidades. El Gobierno canario teme que el nuevo sistema de financiación de la Unión Europea reduzca su capacidad para decidir cómo se utilizan los recursos destinados al Archipiélago.
El debate se ha intensificado después de que la presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea planteara el pasado 10 de octubre una reducción del 8% respecto al presupuesto inicialmente propuesto por la Comisión para el periodo 2028-2034. El ajuste equivale a unos 141.000 millones de euros y dejaría el marco financiero plurianual en 1,62 billones, calculados a precios constantes de 2025. No supone, por ahora, un recorte aprobado ni permite determinar cuánto dinero podría perder Canarias.
El informe Canarias y la Unión Europea. Cinco fundamentos para entender qué significa ser una región ultraperiférica, elaborado este octubre por la consultora de comunicación y asuntos públicos Parábola, sitúa precisamente en esa doble negociación —los recursos disponibles y el poder para gestionarlos— una de las principales cuestiones que marcarán las relaciones del Archipiélago con Bruselas durante los próximos años.
Presupuesto en disputa
La propuesta irlandesa persigue acercar las posiciones de los Estados miembros que reclaman contener el gasto y aquellos que defienden mantener una financiación elevada para las políticas agrícolas y de cohesión. Aunque contempla una reducción de 141.000 millones respecto al planteamiento inicial de Bruselas, el presupuesto resultante seguiría siendo superior al del periodo vigente. La negociación continúa abierta y todavía no existe un acuerdo definitivo.
Para Canarias, la discusión presupuestaria coincide con una reforma de mayor alcance. La Comisión Europea propone un nuevo modelo de financiación mediante planes de colaboración nacionales y regionales, que integrarán distintas políticas comunitarias. El nuevo esquema afectará, entre otros ámbitos, a los fondos de cohesión y a los programas agrícolas.
El Ejecutivo autonómico observa con preocupación la posibilidad de que la distribución de los recursos termine dependiendo en mayor medida de las prioridades fijadas por los gobiernos nacionales. La propuesta continúa en negociación y no determina todavía una pérdida efectiva de competencias para Canarias.
Las ayudas canarias
La importancia de esta negociación se entiende al examinar los instrumentos económicos que actualmente permiten compensar las desventajas del Archipiélago. Canarias es una de las nueve regiones ultraperiféricas de la Unión Europea, junto con Azores y Madeira, en Portugal, y seis territorios franceses. Su situación geográfica, la fragmentación insular y los costes adicionales del transporte y el abastecimiento justifican un tratamiento diferenciado.
Ese reconocimiento se encuentra recogido en el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Constituye la base jurídica para adaptar determinadas políticas comunitarias a las particularidades de estos territorios, especialmente en materia fiscal, agrícola, pesquera y de ayudas públicas. No obstante, el artículo no garantiza automáticamente una financiación determinada: cada instrumento necesita su correspondiente regulación, autorización o dotación presupuestaria.
Entre los mecanismos que afectan directamente a Canarias figura el Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad (POSEI), destinado a apoyar la producción agrícola y el abastecimiento de determinados productos esenciales. Su asignación comunitaria anual para el Archipiélago durante el periodo 2021-2027 ronda los 268,4 millones de euros, según recoge el informe de Parábola.
Fiscalidad y producción
A este programa se suman el Arbitrio sobre Importaciones y Entregas de Mercancías (AIEM), que permite compensar los sobrecostes de determinados productos elaborados en Canarias mediante un tratamiento fiscal adaptado, y la asignación adicional del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), destinada a atender las limitaciones estructurales de las regiones ultraperiféricas.
El Régimen Económico y Fiscal (REF) incorpora también instrumentos como la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC), la Zona Especial Canaria (ZEC) y el IGIC, aunque responden a fundamentos y regulaciones diferentes. La continuidad del reconocimiento europeo de Canarias no significa que todos estos mecanismos dependan de una misma decisión presupuestaria ni que se encuentren sometidos al mismo procedimiento de renovación.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, trasladó el pasado 20 de octubre al Parlamento autonómico su preocupación por el futuro de los recursos específicos de las regiones ultraperiféricas. El jefe del Ejecutivo valoró el respaldo de España, Francia y Portugal a la continuidad de una financiación diferenciada, pero advirtió de que permanecen abiertas cuestiones decisivas.
El temor canario
La posición canaria se concentra en tres exigencias: preservar asignaciones económicas específicas que no se diluyan entre las prioridades nacionales, mantener los programas destinados a compensar los sobrecostes estructurales y garantizar la participación de las autoridades regionales en la planificación y gestión de los fondos.
El Gobierno autonómico ya había advertido en septiembre de las insuficiencias que apreciaba en el nuevo planteamiento financiero. Entre ellas, señaló que la documentación europea no establecía la obligatoriedad de incorporar capítulos específicos para las regiones ultraperiféricas en los futuros planes nacionales y regionales, ni concretaba determinadas asignaciones adicionales de cohesión.
La preocupación afecta, por tanto, a la posibilidad de que las necesidades particulares de Canarias deban competir con otras prioridades dentro de un mismo marco estatal. El resultado dependerá de las condiciones que finalmente establezca la Unión Europea y del papel reservado a las administraciones autonómicas.
Un nuevo papel
La discusión sobre el dinero llega, además, cuando Bruselas intenta modificar su relación con las regiones ultraperiféricas. El pasado 10 de septiembre, la Comisión Europea presentó una nueva estrategia que pretende reforzar su valor geoestratégico y aprovechar las oportunidades económicas que ofrece su posición geográfica.
El planteamiento no abandona las compensaciones por la lejanía y la insularidad, pero incorpora con mayor protagonismo cuestiones como la conectividad, la seguridad, la cooperación internacional, la innovación y la diversificación productiva. Para Canarias, identifica oportunidades en la industria local, la economía azul, las energías renovables, la investigación científica y el sector espacial.
La estrategia europea establece cuatro prioridades: aprovechar el potencial geoestratégico de estos territorios, mejorar su competitividad, reforzar su capacidad de respuesta ante las crisis y avanzar en la equidad social. La Comisión también contempla actuaciones relacionadas con el empleo, la formación y el acceso a servicios esenciales.
Oportunidades sin garantías
El cambio supone reconocer que Canarias no solamente necesita recursos para compensar sus desventajas, sino que puede contribuir a los objetivos económicos y estratégicos de la Unión Europea. Sin embargo, ese reconocimiento no lleva aparejadas inversiones automáticas. Su aplicación dependerá de los programas que se aprueben, los proyectos que presenten las administraciones y las cantidades finalmente disponibles.
Canarias buscará reforzar su posición junto a las otras ocho regiones ultraperiféricas durante la XXX Conferencia de Presidentes de las RUP, prevista para los días 5 y 6 de noviembre en Guadalupe. Este órgano, creado en 1988, permite coordinar reivindicaciones comunes, aunque sus acuerdos tienen carácter político y no son vinculantes para las instituciones europeas.
Otro encuentro relevante está anunciado para el 3 de diciembre, cuando está prevista la visita a Canarias de Raffaele Fitto, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea responsable de Cohesión y Reformas. Su presencia coincidirá con una etapa de las conversaciones sobre el marco financiero plurianual.
Financiación y autonomía
El presupuesto europeo para 2028-2034 deberá ser negociado por los Estados miembros y aprobado conforme a los procedimientos comunitarios. Hasta entonces, seguirán abiertas las discusiones sobre las cantidades destinadas a las distintas políticas, las condiciones de los programas y el papel que desempeñarán las administraciones regionales en su gestión.
España, Francia y Portugal respaldan el mantenimiento de una financiación diferenciada para sus regiones ultraperiféricas, pero ese apoyo político todavía debe traducirse en mecanismos concretos dentro del nuevo marco presupuestario. La posición común de los tres países constituye uno de los principales argumentos de Canarias para defender la continuidad de sus programas específicos.
El Archipiélago afronta así una negociación en la que su condición de región ultraperiférica no está cuestionada. Lo que permanece sin resolver es cómo se traducirá ese reconocimiento en recursos económicos durante los próximos siete años y hasta dónde llegará la capacidad del Gobierno canario para decidir sobre su utilización.
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