Una de las principales propuestas que la Consejería de Transición Ecológica está promoviendo para el despliegue de energías renovables está generando cada vez más debate sobre el uso del suelo y la planificación insular. Los ingenieros agrónomos de Canarias han reclamado al Gobierno de Canarias que las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR) que se están acordando con los cabildos no incluyan suelo donde se puede cultivar, es decir, suelo agrario.
Desde el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias apuestan por el despliegue de las renovables en suelo urbano y urbanizable, evitando recurrir a terrenos catalogados como agrarios y aptos para el cultivo. “La soberanía energética no tiene que poner en peligro la capacidad de autoabastecimiento y la soberanía alimentaria de Canarias”, explica Wladimiro Gaspar, ingeniero agrónomo y vocal del colegio en la delegación de Santa Cruz de Tenerife.
Soberanía alimentaria antes que energética
Desde el Colegio presentaron alegaciones durante la tramitación de las ZAR para que los suelos productivos de Canarias quedaran fuera de estas zonas, diseñadas para facilitar y acelerar la construcción de proyectos renovables. “Estamos totalmente de acuerdo con que se delimiten las Zonas de Aceleración de Renovables, son imprescindibles para que Canarias alcance la soberanía energética que le corresponde. Lo que planteamos es que esa soberanía energética respete los suelos agrarios”, manifiesta Gaspar.
El despliegue de las renovables en Canarias se ha realizado en numerosas ocasiones sobre suelos de uso agrario a través del artículo 6 bis de la ley del sector eléctrico, mediante el cual la declaración de un proyecto como de interés general facilita su instalación en este tipo de terrenos. “Se ha afectado gravemente al suelo agrario y, en muchos casos, se han utilizado los mejores suelos destinados a la agricultura para las energías renovables”, alerta el ingeniero.
Críticas al marco legal y su aplicación
Sobre el uso de esta herramienta legal, cuya derogación solicita el Colegio, el ingeniero agrónomo considera que se ha hecho un “uso excesivo” y que “no se han tenido en cuenta criterios agronómicos” en su aplicación. De hecho, valora que las renovables no se han implantado teniendo en cuenta el territorio, sino priorizando la rentabilidad económica frente al valor agrario.
Aunque en los proyectos renovables se justifica la ubicación, entre otras razones, por el abandono de los suelos agrarios, Gaspar advierte de que esto no implica que hayan perdido su “vocación agrícola”. “Un suelo que no se cultiva puede volver a cultivarse en cualquier momento”, defiende, por lo que insiste en la necesidad de preservar estos terrenos, al considerarlos de alta calidad.
Compatibilizar energía y agricultura
Por ello, la apuesta de los especialistas en cultivos es que la aceleración de renovables se realice en suelos urbanos y urbanizables. “Nosotros defendemos que se sitúen en estos espacios; no por capricho, sino porque son los lugares donde se consume la energía”, explica.
En esta línea, proponen que las ZAR incluyan suelo urbanizable no desarrollado, donde se puedan instalar placas solares sin ocupar suelo productivo y donde el transporte de energía sea más eficiente al situarse cerca de los núcleos poblacionales.

