Los jóvenes ganaderos piden más ayudas para el sector primario

Atlántico Hoy ha hablado con Alba Pérez, una joven ganadera que comenta la difícil realidad que está viviendo el sector debido a las escasas ayudas brindadas

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Alba Pérez, joven que lleva más de 7 años dedicándose a la ganadería. / Alba Pérez
Alba Pérez, joven que lleva más de 7 años dedicándose a la ganadería. / Alba Pérez

Las ayudas al sector primario formulan siempre un debate y denuncia entre las personas que se dedican a trabajar en este ámbito, sobre todo ganaderos y agricultores. En la actualidad, y a pesar de que existe la falsa creencia de que no es una labor para las nuevas generaciones, cada vez son más los jóvenes que deciden dedicarse a este sector. En Canarias, ya suman más de un centenar. 

De hecho, el Gobierno insular lanzó el pasado mes de julio un plan de ayudas de 6,5 millones de euros a repartir entre 2021 y 2022 destinadas a apoyar las nuevas empresas lideradas por jóvenes agricultores del Archipiélago. Pese a esto, los trabajadores del sector primario, nuevos y más veteranos, no están satisfechos y no reciben ayudas de acuerdo a sus necesidades. 

Alba Pérez es una joven ganadera y productora de quesos. Su experiencia diaria le permite afirmar que cada vez la situación se está poniendo más difícil para las personas que se dedican al sector, sintiendo además un gran abandono y nula empatía por parte de la clase política. 

Aumento de los precios 

Alba comenta que han notado un aumento en el coste de alimentos para animales tales como el pienso o el millo. Por ejemplo, señala que si antes un saco costaba cuatro euros, ahora vale seis. Por su parte, el cereal es el más caro, a ocho euros. 

‘’A los ganaderos no les salen las cuentas y muchas veces las ganancias no son suficientes para comprar el pienso. Han llegado a tener que cerrar sus explotaciones, siendo trabajadores que llevan toda la vida dedicándose a ello. El sector primario debería valorarse más’’, argumenta Pérez. 

De igual manera señala que en la mayoría de ocasiones son ellos mismos lo que tienen que invertir porque al ganado, ya sean cabras u otros animales, hay que alimentarlo produzca o no. 

Ayudas insuficientes

El pasado viernes, el portavoz parlamentario de Nueva Canarias (NC), Luis Campos, señalaba que era necesario apoyar e incentivar el tejido productivo canario y que actualmente solo hay una media de 60.000 hectáreas de suelo agrícola en producción de 150.000 existentes. 

Para Alba Pérez las ayudas son insuficientes y cree que la clase política no conoce cuál es la realidad del trabajador del sector primario ni el esfuerzo que realizan día a día.’’Los políticos no ven lo qué hay detrás de nuestra labor, ni saben lo que cuesta mantener una explotación agrícola. Yo les invito a que acudan, vean cómo se trabaja, y se pongan en nuestra situación’’, apunta la joven ganadera. 

Además, resalta que a la hora de pedir subvenciones, las administraciones públicas les ponen impedimentos.  ‘’Los ganaderos estamos cansados de ir a reuniones donde nos prometen cosas que luego no cumplen.’’ De igual manera, resalta que las subvenciones se deberían ajustar por metros y explotaciones, y no por parcelas, como se hace en la Península. 

Un sector infravalorado 

Pérez considera que el sector primario está considerablemente infravalorado y se tiende a olvidar la gran labor que hacen sus trabajadores. También cree que existe una escasa conciencia social sobre la necesidad del sector. 

‘’Me da pena que las personas no valoren lo que hacemos. La gente de campo es muy sabia, y sabe cómo producir y salir adelante sea con cabras o con tierras. Vas a arreglar papeles y muchas recibimos un trato bastante malo. No somos menos que nadie’’, denuncia Alba. 

Mujer, joven y ganadera 

Alba Pérez lleva toda su vida siendo una mujer dedicada a la ganadería. Heredó la explotación de su abuelo, y desde los 12 años empezó a ocuparse de las cabras y a hacer quesos que posteriormente vende en el mercado municipal de Tacoronte. 

‘’En la venta de quesos me va bien. Son cabras de pastoreo, y a la gente le gusta. Estoy muy contenta de ser ganadera y me siento orgullosa de formar parte del sector, pero creo que debería estar mejor valorado’’, apunta. 

Además, la joven destaca que hoy en día mantiene su ganado porque es una actividad vocacional y no se imagina haciendo otra cosa, ya que si piensa en la rentabilidad considera que hay más pérdidas que ganancias.