La presión de Estados Unidos sobre la economía de Venezuela ha aumentado la presencia de petroleros vinculados a la flota fantasma rusa en el Atlántico Norte y Medio, donde el Puerto de Las Palmas es clave para abastecer de combustible a los mercantes en sus viajes transoceánicos.
Se trata de buques que operan al margen de las sanciones internacionales y buscan refugio en aguas próximas a Canarias, convirtiendo la región en un escenario de persecuciones marítimas de alto voltaje, como explican estos días The New York Times y The Wall Street Journal, entre otros medios de comunicación
Es un efecto colateral de la cruzada estadounidense contra las redes que supuestamente financian el terrorismo y el tráfico de drogas, denominada operación Southern Spear por el gobierno de Donald Trump.
Alcance
Los medios norteamericanos sitúan el conflicto en el Atlántico Medio y Norte, que es donde el Puerto de Palmas presta sus servicios a los buques internacionales.
En ese sentido, analistas de El Real Instituto Elcano alertaban desde hace unos meses de la presencia de estos petroleros fletados por Rusia, cuya presencia en aguas cercanas a las Islas se ha incrementado tras la reciente presión militar de EE UU sobre Venezuela.
El caso más reciente está protagonizado por el Bella 1, un petrolero que se encuentra en plena huida tras una odisea que comenzó el 21 de diciembre. En un intento por evitar el abordaje, su tripulación pintó una bandera rusa en el costado del buque para invocar la protección de Moscú, una táctica de "escudo diplomático" inédita en la zona, detalla The New York Times.
La Guardia Costera y el FBI lanzaron un abordaje para interceptarlo en aguas internacionales cercanas a Venezuela, país al que se dirigía para cargar petróleo, pero la tripulación del Bella 1 evitó la interceptación y puso rumbo hacia Canarias, virando luego al Atlántico Norte. Actualmente navega con su localizador apagado para evitar ser localizado por los radares.
Más incidentes
El abordaje de este superpetrolero, que tiene más de 300 metros de eslora y hasta 20 pisos de altura, no es un caso aislado. En los últimos 20 días, la Guardia Costera y el FBI han ejecutado una ofensiva sistemática contra los activos que transportan crudo venezolano.
El 10 de diciembre fue incautado el M/T Skipper. Llevaba 1,8 millones de barriles de crudo y fue interceptado cerca de Guadalupe para ser trasladado luego a Texas.
Diez días después, el 20 de diciembre, sucedió lo mismo con el M/T Centuries, buque de bandera panameña, que fue abordado tras salir de Venezuela y está vinculado con el suministro a empresas chinas.
El último mercante perseguido de manera explícita por EE UU es el Bella 1, que es más complicado de apresar debido a su gran tonelaje.
Más cerca aún del Archipiélago
Al margen de esta ofensiva contra el eje Caracas-Teherán, hay otros dos barcos relacionados con la flota fantasma que llevan semanas a la deriva, esperando instrucciones cerca de Canarias para cargar o descargar petróleo.
Uno de ellos es el Agate, que zarpó de Turquía hace 21 días y está parado entre El Hierro y Tenerife, al sur de ambas islas. Algo similar ocurre con el Katran, también procedente de Turquía, pero situado entre Gran Canaria y Fuerteventura, más cerca de la costa africana que de estas islas.