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La presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada. AH

De los muelles electrificados al hidrógeno: el futuro del Puerto de Las Palmas

La presidenta Beatriz Calzada y el director Francisco Trujillo exponen ante 150 expertos internacionales la estrategia de resiliencia y descarbonización para el horizonte 2030

El mar que rodea a Canarias no es solo un horizonte de calma, sino el motor de una economía que ahora debe aprender a defenderse de su propia naturaleza cambiante. En un escenario global marcado por la incertidumbre ambiental, la capacidad de los puertos para adaptarse al nuevo clima determinará su supervivencia y su capacidad para seguir siendo el pulmón del archipiélago.

La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha trasladado esta visión hasta Guatemala, participando este lunes en la Conferencia Internacional sobre la Transición Energética y la Transformación Digital en los Puertos. En este foro, organizado por la UNCTAD, los responsables canarios han detallado cómo el Puerto de Las Palmas se prepara para los retos físicos y operativos que plantea el calentamiento global.

Liderazgo canario en Guatemala

La presidenta de la entidad, Beatriz Calzada, ha sido la encargada de desgranar un modelo de gestión que busca convertir al puerto en un sistema crítico resiliente. Ante más de 150 responsables portuarios de América Latina, Calzada recordó que más del 80 % del comercio mundial se mueve por vía marítima, lo que convierte cualquier alteración climática en un riesgo económico sistémico.

Para un territorio insular como Canarias, la operatividad del puerto es una garantía de abastecimiento y conectividad. La estrategia presentada se divide en tres niveles de impacto: físico, operativo e institucional, con el objetivo de que la adaptación climática sea una condición indispensable para mantener la competitividad logística en el Atlántico Medio.

Una agenda para 2030

La hoja de ruta establecida para el periodo 2026-2030 no se limita a la teoría, sino que busca trasladar el riesgo climático a la toma de decisiones financieras. Esto implica integrar criterios ambientales en las nuevas concesiones y proyectos de infraestructura, asegurando que cada euro invertido contribuya a la resiliencia operativa frente a fenómenos extremos o el ascenso del nivel del mar.

Calzada insistió en que la resiliencia no consiste solo en resistir el embate de un temporal, sino en la capacidad de recuperar el servicio con rapidez. Evitar que las perturbaciones climáticas se traduzcan en sobrecostes para la cadena logística es la prioridad absoluta para un puerto que actúa como nodo estratégico entre tres continentes.

El Puerto de Las Palmas. / AH

La descarbonización como meta

Por su parte, el director de la Autoridad Portuaria, Francisco Trujillo, centró su intervención en la vertiente técnica de la transición energética. El Puerto de Las Palmas ya cuenta con dos muelles electrificados, un avance clave que permite reducir drásticamente las emisiones de los buques mientras están atracados mediante el sistema OPS (Onshore Power Supply).

El despliegue de energías renovables es otro de los pilares del modelo grancanario, con proyectos que incluyen plataformas fotovoltaicas flotantes y generadores de energía undimotriz. Estas iniciativas buscan reducir la huella de carbono y el gasto energético, posicionando a la infraestructura como un laboratorio de innovación para el hidrógeno verde y la eólica marina.

Innovación y soberanía energética

Los proyectos RESH2PORT y RENMARINAS son los nombres propios de esta transformación que busca convertir el entorno portuario en una plataforma de ensayo tecnológico. La meta es clara: lograr una reducción progresiva de emisiones mediante el uso de corredores verdes y soluciones ambientales pioneras como los arrecifes biomiméticos.

Esta apuesta por la sostenibilidad no es solo una cuestión ética, sino una estrategia para garantizar que el Puerto de Las Palmas siga siendo un referente de eficiencia y seguridad. Al blindar sus infraestructuras contra el cambio climático, Canarias no solo protege su economía, sino que exporta al mundo un modelo de gestión capaz de convertir la vulnerabilidad insular en una fortaleza tecnológica.